Disonancia vocacional y crisis de identidad profesional como predictores del deterioro del bienestar laboral docente
José Luis Razo Guevara
Resumen
El presente trabajo analiza la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional como procesos psicosociales predictivos del deterioro del bienestar laboral y de la salud mental docente. Para ello, se desarrolló un estudio teórico-analítico, sustentado en una revisión documental sistematizada de literatura científica en los campos de la educación, el trabajo y la salud mental, con énfasis en contextos latinoamericanos y mexicanos. A partir del análisis realizado, se propone un modelo conceptual que articula factores intrínsecos, como las cogniciones, los imaginarios profesionales y las trayectorias formativas, con factores extrínsecos asociados a condiciones laborales adversas, explicando su interacción en la generación de ciclos de malestar docente. En este sentido, se concluye que la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional anteceden y median el deterioro del bienestar laboral, por lo que su análisis resulta fundamental para comprender y prevenir afectaciones a la salud mental del profesorado.
Palabras clave
Disonancia vocacional; identidad profesional docente; bienestar laboral; salud mental docente; malestar laboral.
Abstract
This paper examines vocational dissonance and professional identity crisis as psychosocial processes that predict the deterioration of teachers’ occupational well-being and mental health. To address this objective, an theoretical-analytical study was conducted based on a systematized documentary review of scientific literature in the fields of education, work, and mental health, with particular emphasis on Latin American and Mexican contexts. The analysis led to the development of a conceptual model that brings together intrinsic factors, such as cognitions, professional imaginaries, and educational trajectories, with extrinsic factors linked to adverse working conditions, thereby explaining how their interaction generates cycles of teacher malaise. The findings suggest that vocational dissonance and professional identity crisis both precede and mediate the deterioration of occupational well-being, making their analysis essential for understanding and preventing adverse effects on teachers’ mental health..
Introducción
Quienes nos encontramos cercanos al ejercicio de la docencia, hemos sido testigos de compañeros cuyas trayectorias profesionales estan marcadas por profundas tensiones entre lo imaginado y lo vivido, que a lo largo de su formación académica y cotidiana, construyeron una representación de la docencia distinta a la que posteriormente enfrentaron en el ámbito laboral, estructurando expectativas, aspiraciones y sentidos profesionales que, con el paso del tiempo, comenzaron a entrar en conflicto con las condiciones reales del ejercicio docente. Frente a esta discrepancia, muchos docentes se muestran atrapados entre aquello que simbólicamente construyeron como vocación y la realidad que experimentan en las escuelas, recurriendo en ocasiones a estrategias de ajuste que buscan mitigar el impacto emocional del trabajo, como la resignificación del salario o la seguridad del empleo como elementos centrales para sostener su permanencia en la profesión. De manera similar, encontramos compañeros docentes cuyo ingreso al sistema educativo no se dio a partir de una formación inicial en el ámbito pedagógico, sino desde otras disciplinas, y que, al incorporarse a la docencia, enfrentan un proceso progresivo de construcción profesional, vocacional y de capacitación para responder a las demandas del trabajo educativo y que sin embargo, la experiencia laboral suele estar atravesada por una crisis de identidad profesional, en tanto el campo de formación de origen permanece anclado a otros contextos, mientras que la práctica cotidiana exige asumir un rol docente para el cual las bases pedagógicas iniciales resultan limitadas, generando tensiones persistentes entre la identidad previamente construida y la realidad laboral que se impone.
Además, en las últimas dos décadas, el ejercicio de la docencia en nuestro país ha experimentado transformaciones profundas en distintos aspectos. Cambios curriculares en los planes de estudio, cambios en las políticas públicas de ingreso, promoción y permanencia, así como cambios en las estructuras administrativas, políticas y sindicales, que han reconfigurado no solo las condiciones contractuales y materiales del ejercicio profesional, sino también los significados simbólicos, identitarios y subjetivos que consolidaron por muchos años el ejercicio de la docencia. Estas transformaciones, impulsadas principalmente por las diferentes reformas educativas sucesivas, los cambios en las políticas públicas, procesos de homologación-estandarización, incremento de las exigencias administrativas y una progresiva redefinición del rol docente dentro de los sistemas educativos contemporáneos, han sembrado el escenario para que la docencia deje de ser comprendida únicamente como una práctica pedagógica para convertirse en una actividad laboral sumamente compleja, atravesada por tensiones estructurales, y dinámicas confusas, que inciden directamente en el bienestar de quienes la ejercen.
Frente a este escenario, es importante recordar que la docencia ha sido históricamente concebida como una profesión con un fuerte componente vocacional y que, sin embargo, la elección de ser docente no suele estar unicamente asociada a los ideales de transformación social, compromiso ético, sentido de trascendencia y contribución al desarrollo humano, también está intímamente relacionada a las representaciones familiares y experenciales, como lo es el tener un familiar dedicado a la profesion, o el impacto que generó algún docente en la experiencia individual de formación; es casi imposible no encontrar algún docente que hable sobre el cómo marco su trayectoria la interacción con algún docente. Además, contribuyen la interacción con imaginarios sociales, discursos culturales y narrativas institucionales que configuran una imagen particular del “ser docente” (Gavilán, M. G., 1999), recordemos que la docencia es, quizás, la única profesión donde el docente ya tuvo una experiencia previa en el proceso, el haber sido estudiante. Por ello, durante la formación inicial, estas representaciones y experiencias tienden a consolidarse, dando lugar a expectativas sobre el ejercicio profesional que incluyen no solo las tareas pedagógicas, sino también el reconocimiento social, la autonomía profesional y la posibilidad de realizar un trabajo con sentido y que, al incorporarse al ejercicio real de la docencia, muchos profesores se enfrentan a un escenario que difiere sustancialmente de aquel que habían construido simbólicamente.
Diversas investigaciones latinoamericanas han mostrado que el ingreso al campo laboral docente suele implicar un choque con la realidad institucional, caracterizado por sobrecarga de tareas, escaso acompañamiento, precariedad contractual, multiplicidad de funciones extra aula y tensiones derivadas de contextos escolares complejos (Solis Zañartu, Nuñez Vega, & Vasquez Lara, 2016) (Marcelo, 2009). Esta discrepancia entre expectativas y realidad no se limita a los primeros años de ejercicio profesional, sino que se profundiza con el paso del tiempo, especialmente cuando las condiciones estructurales del trabajo docente no mejoran o se deterioran. Es aquí donde emerge la disonancia vocacional como un fenómeno relevante para el análisis del bienestar laboral docente. Retomando los planteamientos de la teoría de la disonancia cognitiva de Leon Festinger (1957), la disonancia se produce cuando un individuo experimenta una incongruencia entre cogniciones relevantes, generando un estado de tensión psicológica que motiva la búsqueda de mecanismos de reducción. Aplicada al ámbito laboral docente, la disonancia vocacional puede entenderse como la tensión persistente que surge cuando las creencias, valores y aspiraciones que conforman la vocación profesional entran en conflicto con las condiciones reales del ejercicio de la docencia.
Desde esta perspectiva, el malestar no proviene únicamente de las condiciones externas de trabajo, sino del conflicto interno que se genera cuando enseñar deja de coincidir con aquello que el docente considera valioso, significativo o coherente con su proyecto profesional. Para reducir esta disonancia, los docentes suelen modificar actitudes, expectativas o significados que asocian a su trabajo, desarrollando estrategias de ajuste que les permitan permanecer en el sistema educativo mitigando el malestar constante. No obstante, estos procesos de ajuste no son neutros desde el punto de vista psicológico, ya que implican renuncias simbólicas y emocionales personales construidas en su formación y que pueden erosionar progresivamente el bienestar laboral e individual del docente. Cuando la disonancia vocacional se mantiene en el tiempo, puede dar lugar a una crisis de identidad profesional. Desde una perspectiva socioprofesional, la identidad docente no constituye un atributo fijo, sino una construcción dinámica que se produce en la intersección entre las trayectorias biográficas, las experiencias laborales y los marcos institucionales que regulan el ejercicio de la profesión (Dubar, 2002). En contextos donde las políticas públicas educativas redefinen de manera constante las funciones del docente, además de intensificar los mecanismos de control y evaluación, y la reducción los márgenes de autonomía profesional, esta identidad puede verse profundamente tensionada. Por ejemplo, en América Latina, diversos autores han señalado que las reformas educativas han contribuido a procesos de desprofesionalización docente, en los que el trabajo pedagógico se ve subordinado a lógicas administrativas, estandarizadas y tecnocráticas (Tenti Fanfani, 2007) (Neffa, 2015). En este escenario, muchos docentes experimentan una pérdida de coherencia entre la imagen que tienen de sí mismos como profesionales y las prácticas que se les exige realizar cotidianamente.
A pesar de la relevancia de estos procesos, la literatura especializada los ha analizado de manera fragmentada, abordando por separado las condiciones laborales, la identidad profesional o el bienestar docente. Son escasos los estudios que examinan de forma integrada cómo la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional operan como predictores del deterioro del bienestar laboral docente, particularmente en contextos latinoamericanos donde las condiciones estructurales del trabajo educativo presentan desafíos muy puntuales.
1. Disonancia cognitiva y disonancia vocacional en el ejercicio docente
Festinger identifica diversas estrategias mediante las cuales los individuos buscan reducir la disonancia cognitiva; modificar alguna de las cogniciones en conflicto, añadir nuevas cogniciones que justifiquen la discrepancia o minimizar la importancia de alguno de los elementos disonantes. Estas estrategias permiten restablecer, al menos de forma parcial, el equilibrio cognitivo, aunque no siempre resuelven el conflicto de fondo. Desde una perspectiva de salud mental, la reducción de la disonancia puede implicar costos emocionales cuando se basa en procesos de racionalización, negación o resignación que afectan el bienestar psicológico.
Si bien la teoría de la disonancia cognitiva fue formulada en el ámbito de la psicología social, su aplicación al contexto laboral no es ajena. Este fenomeno ha sido ampliamente documentado en estudios que analizan la relación entre valores personales, expectativas profesionales y condiciones reales de trabajo. En el campo del trabajo y la salud laboral, la disonancia cognitiva ha sido utilizada para explicar fenómenos como la insatisfacción laboral, la alienación, el malestar subjetivo y la adopción de estrategias de adaptación que permiten a los trabajadores sostener su permanencia en contextos organizacionales adversos (Neffa, 2015).
Para este documento, que se orienta al ámbito laboral educativo, esta teoría adquiere un contexto importante cuando se analiza la profesión, que se mantiene fuertemente asociada a valores vocacionales, éticos y sociales. La elección del individuo para elegir la docencia como profesion, no suele responder únicamente a criterios externos, sino que se vincula con ideales como el servicio, el sentido de enseñar, de trascender y realización personal, construidos a partir de experiencias individuales, principalmente familiares, experenciales, imaginarios culturales y narrativas institucionales (Gavilán, 1999). Estas cogniciones vocacionales suelen ocupar un lugar central en la identidad profesional del docente, por lo que cualquier discrepancia sostenida entre dichas creencias y la realidad laboral puede generar niveles elevados de disonancia.
Es en este punto donde resulta factible adaptar el concepto de disonancia cognitiva por el concepto de disonancia vocacional, entendido como una forma específica de disonancia cognitiva que emerge cuando las creencias, valores y expectativas que estructuran la vocación profesional entran en conflicto con las condiciones reales del ejercicio laboral. Como se muestra en la Figura 1, esta tensión se configura a partir de la confrontación entre, por un lado, el componente subjetivo de la vocación, integrado por creencias, valores, actitudes y expectativas, y, por otro, los hechos, comportamientos y condiciones laborales reales que caracterizan el ejercicio profesional. A diferencia de la disonancia cognitiva general, la disonancia vocacional se sitúa en el núcleo del proyecto profesional y del sentido del trabajo, por lo que sus efectos trascienden la mera insatisfacción laboral y se vinculan directamente con la salud mental y el bienestar psicológico.

Figura 1.- Disonancia Cognitiva. Elaboración propia
Disonancia vocacional
Esta disonancia se manifiesta con particular intensidad debido a la distancia existente entre la representación idealizada de la docencia y las condiciones concretas en las que se ejerce. Diversos estudios latinoamericanos han documentado que el ingreso al campo laboral docente suele implicar un choque con la realidad institucional, caracterizado por sobrecarga administrativa, multiplicidad de funciones extra aula, escaso acompañamiento profesional, precariedad material y presión constante por cumplir con evaluaciones y lineamientos externos (Marcelo, 2009; Solís Zañartu, Núñez Vega & Vásquez Lara, 2016). Estas condiciones tienden a contradecir las expectativas construidas durante la formación inicial, generando una discrepancia persistente entre lo que el docente esperaba de su profesión y lo que efectivamente experimenta en su práctica cotidiana. Desde la perspectiva de la disonancia cognitiva, esta discrepancia activa un proceso de tensión interna que demanda ser resuelto. Sin embargo, a diferencia de otros contextos laborales, en la docencia la disonancia vocacional suele ser difícil de reducir mediante cambios estructurales inmediatos, ya que las condiciones de trabajo dependen en gran medida de decisiones institucionales y políticas que escapan al control individual del docente. Ante esta situación, muchos profesores optan por estrategias de reducción de la disonancia centradas en el plano subjetivo, como la resignificación del sentido del trabajo, la disminución de expectativas vocacionales o la priorización de elementos extrínsecos, como el salario, la estabilidad laboral, las prestaciones asociadas al empleo público.
Estas estrategias de ajuste, si bien permiten al docente sostener su permanencia en el sistema educativo, implican procesos de adaptación psicológica que pueden tener consecuencias relevantes para la salud mental. Como se sintetiza en la Figura 2, la disonancia vocacional no se agota en el conflicto inicial entre expectativas y realidad, sino que puede activar un encadenamiento progresivo de efectos subjetivos, laborales y emocionales. En este sentido, los esfuerzos continuos por adaptarse a condiciones laborales adversas constituyen un riesgo psicosocial, en tanto demandan un gasto emocional constante y pueden favorecer la aparición de síntomas de malestar psicológico, como ansiedad, irritabilidad, desmotivación y agotamiento emocional. En este sentido, la disonancia vocacional no solo es un fenómeno cognitivo, sino también un proceso con implicaciones emocionales y psicosociales profundas. Además, este fenómeno se ve reforzado por procesos de intensificación del trabajo derivados de las reformas educativas de las últimas décadas, que han ampliado las responsabilidades del profesorado sin un fortalecimiento proporcional de las condiciones materiales y simbólicas del ejercicio profesional. La exigencia de cumplir funciones pedagógicas, administrativas, evaluativas y de gestión, muchas veces de manera simultánea, contribuye a profundizar la brecha entre el ideal vocacional y la realidad laboral, intensificando la disonancia y sus efectos sobre la salud mental.
Evidentemente, la disonancia vocacional no se presenta de manera homogénea en todos los docentes. Su intensidad y forma de expresión dependen de factores como la trayectoria profesional, el nivel educativo en el que se desempeñan, el tipo de formación inicial y las condiciones específicas del contexto escolar. En particular, los docentes que ingresan al sistema educativo desde formaciones disciplinarias no pedagógicas, como ocurre con frecuencia en la educación secundaria y en algunos espacios de la educación normalista, pueden experimentar niveles elevados de disonancia vocacional, al enfrentar un rol profesional para el cual sus referentes identitarios y formativos resultan insuficientes o contradictorios con las exigencias del trabajo docente.
Inconsistencia interna entre creencias, valores, actitudes o comportamientos.
Los docentes buscan reducir la Disonancia:
- Cambiando sus creencias
- Justificando sus conductas
Disonancia Cognitiva
Ámbito Laboral
Incompatibilidad entre valores personales y condiciones reales de trabajo
- Conflicto entre la vocación y el ejercicio profesional
- Condiciones laborales precarias
- Presión administrativa y burocrática
Disonancia vocacional en el ejercicio docente
Figura 2. Disonancia Cognitiva / Disonancia Vocacional. Elaboración propia
Desde una perspectiva analítica, es fundamental distinguir la disonancia vocacional de otros fenómenos asociados como el estrés laboral o la sobrecarga de trabajo. Si bien estos elementos pueden coexistir, la disonancia vocacional se refiere específicamente al conflicto entre el sentido atribuido a la profesión y la experiencia real de ejercerla. Este conflicto, cuando se mantiene en el tiempo y no encuentra vías de resolución estructural, puede convertirse en un factor clave para comprender procesos más profundos de desgaste psicológico, pérdida de sentido, afectación del bienestar laboral y tambien a la salud mental del docente.
2. Crisis de identidad profesional docente
Como ya lo comentamos con anticipación, la identidad profesional de los docentes suelen entenderse como un proceso dinámico, con una amplia relación histórica, bajo contextos complejos y principalmente bajo significados acerca de quiénes son, qué hacen y cuál es el sentido de su trabajo. Se vuelve dinámico, porque la identidad profesional no puede constituirse como una esencia estable, sino como una construcción situada que se configura, y se reconfigure, a partir de la interacción entre la trayectoria biográfica, la formación profesional, las experiencias laborales y las condiciones institucionales del trabajo, pero no olvidemos tampoco, que la identidad profesional también se construye a partir de un elemento experiencial, es decir, no olvidemos que los docentes en algún momento fueron estudiantes, y que esa experiencia, les permite conocer el ámbito laboral desde un enfoque diferente, desde el receptor, desde las experiencias que se construyeron al momento que se desarrollaba también una identidad individual (Bolívar A. , 2006). En el ámbito profesional docente, esta identidad se encuentra estrechamente vinculada con la vocación, con el reconocimiento social y la posibilidad de ejercer la enseñanza de manera coherente con los valores internalizados, pero también aquellos elementos que surgen de las propias narrativas sociales que acompañan al docente en su trayecto. Pensemos, por ejemplo, en aquel docente rural, que la experiencia vivida durante su formación en primaria y secundaria le generó un impacto significativo para construir, desde ese enfoque, los elementos vocacionales que le permitieron llegar a la docencia como un ejercicio profesional. Bajo este elemento, pensemos al docente al ingresar al servicio y encontrar elementos completamente diferentes a los que le habían acompañado durante su trayectoria de formación y aquellos elementos experenciales, aquellas pretensiones y expectativas que había construido de forma continua, y que ahora debe de enfrentarse a una realidad, completamente diferente, condiciones, precarias y relaciones complejas al momento de ingresar al servicio. Dicho de otra forma, durante la formación inicial, particularmente en el contexto latinoamericano y mexicano, la identidad docente se construye a partir de narrativas que enfatizan el compromiso ético, la función social de la escuela y la docencia como práctica transformadora. Estas narrativas, reforzadas por experiencias escolares previas y por discursos institucionales, generan expectativas profesionales que operan como marcos de referencia para el ejercicio posterior de la docencia (Bolívar A. D., 2001). No obstante, cuando los docentes se incorporan al sistema educativo público, estas expectativas suelen confrontarse con escenarios laborales marcados por la intensificación del trabajo, la precariedad de las condiciones materiales, la presión administrativa y la pérdida progresiva de autonomía profesional.
En este rubro, también podemos encontrar estudios latinoamericanos que han señalado esta confrontación entre la identidad profesional anticipada y la realidad laboral, y cómo la relación de ambas constituyen un factor central en la emergencia de crisis de identidad docente. Marcelo y Vaillant (2009) advierten que los procesos de inserción profesional suelen implicar una revisión profunda del “yo profesional”, particularmente cuando las condiciones institucionales limitan la posibilidad de ejercer la docencia de acuerdo con los ideales construidos durante la formación. En México, se ha demostrado que los docentes del sistema público experimentan una creciente sensación de desajuste entre el rol pedagógico que valoran y las prácticas que se les exige desempeñar, lo cual impacta negativamente en su autoimagen profesional y en su bienestar psicológico (Laca Arocena, 2006). Desde una perspectiva de salud mental, la crisis de identidad profesional docente suele presentarse como un proceso de desgaste subjetivo que se manifiesta cuando los referentes simbólicos que daban coherencia al rol profesional se debilitan o se tornan inviables en la práctica cotidiana. Por ejemplo, la pérdida de sentido del trabajo termina por afectar la autoestima, la motivación y la percepción de eficacia personal (Blanch, 2011). En el caso del profesorado, esta pérdida de sentido se expresa frecuentemente en sentimientos de frustración, apatía y distanciamiento emocional respecto de la práctica pedagógica, afectando su desempeño y la relación con sus estudiantes.
Además, un elemento relevante en el análisis de la crisis de identidad profesional docente es la heterogeneidad de trayectorias formativas presentes en el sistema educativo mexicano. En niveles como la educación secundaria y la formación normalista, es frecuente la incorporación de profesionales provenientes de disciplinas no pedagógicas, quienes deben construir una identidad docente en paralelo al ejercicio del trabajo. En el contexto latinoamericano, algunos estudios han demostrado que los docentes que ingresan al sistema educativo en una formación pedagógica inicial, suelen enfrentar mayores extensiones en la construcción de su identidad profesional, debido a procesos de socialización profesional, incompletos o tardío. En este caso, la idea de origen, es decir, aquella vinculada al la licenciatura o los estudios previos que haya desarrollado el docente, entra en conflicto con las exigencias de su nuevo rol como docente, generando dificultades para integrar de manera coherente su práctica profesional. La inserción profesional de esos docentes, han demostrado que las tensiones se intensifican cuando la acompañamiento institucional es limitado, y cuando las demandas del trabajo escolar, obligan a asumir responsabilidades pedagógicas, para las cuales no se cuentan con referentes formativos sólidos, lo que impacta en la percepción de competencia profesional, y evidentemente, en afectación de su bienestar subjetivo, así como en su salud mental (Ruffinelli, 2014) (Solís Zañartu, 2016).
Estas crisis de identidad profesional no suele traducirse en el abandono de la docencia, sino en la adopción de estrategias subjetivas de adaptación que permiten la permanencia en el empleo, algunas de ellas, por ejemplo, son la mecanización de la práctica, la simulación de compromiso y el repliegue emocional como mecanismos de autoprotección, pero también podemos integrar otras, como la autoexigencia, el cinismo o la desvinculación con el compromiso que si bien pueden mitigar el malestar a corto plazo, a largo plazo contribuyen al deterioro del bienestar laboral y de la salud mental. Por ello, la crisis de identidad profesional docente no debe interpretarse como una debilidad individual ni como una afectación personal, sino como la expresión subjetiva de condiciones estructurales del trabajo educativo que dificultan la coherencia entre el proyecto profesional y la realidad laboral.
3 Deterioro del bienestar laboral y salud mental docente
Ahora bien, la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional se constituyen por diferentes experiencias, y por fenómenos propios de determinadas etapas de la trayectoria docente, sin embargo, cuando las tensiones se sostienen en el tiempo y se desarrollan en contextos laborales estructuralmente adversos, se convierten en factores centrales para comprender el deterioro progresivo del bienestar laboral y la salud mental del profesorado. Por ello, ambas variables terminan por operar como predictores, en tanto anteceden, configuran y potencian distintas formas de malestar psicológico que afectan la relación del docente con su trabajo, consigo mismo y con el sentido de su práctica profesional.
La condición de predictor de la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional radica en que ambos fenómenos están vinculados por la persistencia del conflicto entre las expectativas formativas y las condiciones reales del ejercicio laboral, pues estas tensiones estructuran desde el origen, un desgaste cognitivo y emocional que precede, precisamente a la aparición de síntomas más visibles, como la ansiedad, el agotamiento, la despersonalización, el cinismo, o la pérdida de satisfacción laboral, que dan entrada a otras entidades mucho más estudiadas, como lo es el Burnout o el Mobbing, pero que al mismo tiempo, obliga al docente a desplegar estrategias de ajuste que pueden implicar la resignificación del trabajo, la renuncia a valores personales o la distorsión del sentido vocacional, lo cual los diferencia de otros factores estresores que aparecen únicamente a partir de condiciones externas de trabajo. Este fenómeno podría ser estudiado, solamente desde el enfoque de la salud laboral, o desde la mirada de la psicología contemporánea, sin embargo, su complejidad radica en la multifactorialidad de sus alcances.
Es importante comprender que cuando se soslaya algo tan importante como la construcción de las percepciones, identidades, expectativas que tiene el docente con respecto a su trabajo, los elementos culturales, históricos, sociales, e incluso personales, el resultado puede afectar más allá de la esfera laboral comenzando tambien a afectar una variable es de vital importancia, el bienestar laboral, entendido, como una experiencia subjetiva, que terminará por integrar la satisfacción, el sentido del trabajo, el reconocimiento, pero principalmente el equilibrio psico emocional que terminará por verse reflejado tanto en la salud mental del individuo como en el campo laboral, que desempeña, en este caso, la docencia. La disonancia vocacional, produce por sí misma, un desgaste emocional que se sostienen por largo tiempo, pero que termina por afectar la salud mental del docente, cuando este comienza a desplegar estrategias de adaptación con la finalidad que le permitan permanecer en el sistema educativo, desarrollarse, de manera adecuada, pensemos en alguien que no solamente tiene que afrontar las condiciones externas propias de la dinámica educativa, como lo son la precariedad del trabajo, como las condiciones paupérrimas en las que desarrolla la docencia, las condiciones contractuales, entre otras; también está afrontando una batalla interna, entre aquello que construyó como elemento de cognición y aquello a lo que se está enfrentando, es decir, es el propio docente, y quien busca a través de algunas estrategias de adaptación, darle sentido a aquello a lo que se enfrenta, sin comprender, o sin adaptar, también aquellos elementos que construyó en su trayecto, y que en ocasiones representa renunciar a aquellos elementos simbólicos y culturales, para construir un falso bienestar.
Figura 3.- Disonancia vocacional y crisis de identidad profesional
En la figura número tres, podemos observar como estos procesos de adaptación suelen manifestarse en formas de distanciamiento emocional, reducción del compromiso, mecanización de la práctica pedagógica y resignificación del trabajo como una actividad meramente instrumental. En el ámbito docente, estas afectaciones al bienestar laboral no pueden desligarse de la salud mental, inclusive la literatura latinoamericana sobre condiciones laborales y bienestar docente ha documentado que el malestar psicológico del profesorado se manifiesta en una amplia gama de expresiones que van desde síntomas emocionales persistentes como irritabilidad, ansiedad, desánimo o sentimientos de inutilidad hasta manifestaciones psicosomáticas y deterioro de la calidad de vida laboral que no necesariamente conducen al abandono de la profesión, pero sí configuran trayectorias de desgaste subjetivo que impactan la forma en que el docente se relaciona con su trabajo y con los otros actores educativos.
Figura 4. Estadificación del proceso. Elaboración propia
Como se sintetiza en la Figura 4, este proceso no ocurre de forma instantánea, sino que sigue una secuencia progresiva en la que la tensión entre vocación, identidad profesional y condiciones reales de trabajo se traduce gradualmente en desgaste subjetivo, estrategias de ajuste y manifestaciones visibles de malestar. Los efectos de estas tensiones subjetivas se reflejan en indicadores empíricos relacionados con la salud mental y el bienestar laboral de los docentes. Por ejemplo, investigaciones recientes han documentado elevadas prevalencias de síntomas asociados al estrés, la ansiedad y la depresión entre profesorado de diferentes contextos educativos. En México, estudios han reportado que hasta el 42 % de los docentes experimentan niveles significativos de estrés, ansiedad o depresión, afectando directamente su calidad de vida y su desempeño profesional. Corroborando esta tendencia, investigaciones internacionales muestran que entre los docentes la prevalencia del burnout puede variar ampliamente, con estudios que señalan rangos de 25 % hasta más del 70 % en síntomas de agotamiento emocional, estrés, ansiedad y depresión, dependiendo del contexto y los instrumentos utilizados.
Además, análisis más específicos han observado que altos niveles de agotamiento emocional (87.5 %) están presentes en docentes que reportan síntomas relacionados con los desafíos del ejercicio profesional, como la falta de reconocimiento, la sobrecarga de tareas y la tensión entre expectativa y realidad del trabajo educativo. Estas cifras no solo confirman la presencia de malestar en términos cuantitativos, sino que indican cómo el conflicto entre la construcción vocacional e identidad profesional puede manifestarse en indicadores psicológicos que comprometen la salud mental del profesorado.

Como puede observarse en la Figura 5, el deterioro del bienestar laboral docente se expresa en diversas dimensiones que abarcan la disminución de la satisfacción con el trabajo, el aumento de la irritabilidad y del agotamiento emocional, la pérdida de motivación y compromiso con la docencia, el incremento de síntomas psicosomáticos y la fragmentación de la percepción de sentido en la actividad profesional. Estas manifestaciones permiten advertir que el malestar docente no se reduce a una respuesta emocional aislada, sino que constituye una afectación progresiva que compromete tanto la vivencia subjetiva del trabajo como la relación que el profesorado establece con su práctica profesional.
Figura 5. Deterioro del bienestar laboral en docentes. Elaboración propia
Como se sintetiza en la Figura 6, este malestar docente se configura a partir de la interacción entre dos grandes dimensiones: por un lado, las condiciones laborales adversas, asociadas a factores organizacionales, institucionales y materiales; y, por otro, las tensiones subjetivas, vinculadas con los desafíos personales, identitarios y vocacionales que atraviesa el profesorado. De este modo, puede sostenerse que el deterioro del bienestar laboral y de la salud mental docente no es un fenómeno espontáneo ni exclusivamente individual, sino el resultado de procesos psicosociales complejos que se construyen a partir de la interacción continua entre expectativas profesionales, identidades laborales y condiciones estructurales del ejercicio de la docencia. Reconocer la naturaleza predictiva de la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional permite orientar investigaciones e intervenciones que no se limiten a atender síntomas aislados, sino que aborden las raíces subjetivas y contextuales que afectan la salud mental del profesorado.
Figura 6.- Integración del malestar docente. Elaboración propia
4. Metodología
El estudio se desarrolló a partir de un enfoque cualitativo, teórico-analítico integrativo, como parte de la extracción de un documento más amplio que se construyó con teoría fundamentada, y con la finalidad de construir un marco explicativo que permita comprender la vinculación entre el deterioro del bienestar laboral y la salud mental docente desde la integración entre la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional. Desde una perspectiva metodológica, el estudio se apoya en la busqueda de integrar marcos teóricos y construir modelos interpretativos (Torraco, 2005; Flick, 2015). En este sentido, la literatura científica no se concibe únicamente como un referente, sino como un insumo analítico a partir del cual se identifican patrones, tensiones y regularidades conceptuales.
La estrategia metodológica consistió en una revisión documental sistematizada y analítica de artículos científicos arbitrados, libros académicos e informes de investigación que abordaran los siguientes ejes: disonancia cognitiva y sus adaptaciones al ámbito laboral, identidad profesional docente, condiciones de trabajo en educación pública, bienestar laboral y salud mental del profesorado. Se priorizaron fuentes en idioma español y estudios realizados en contextos latinoamericanos y mexicanos, con énfasis en los niveles de educación preescolar, primaria, secundaria y formación normalista, con el propósito de situar el análisis en realidades laborales concretas del sistema educativo público. La búsqueda de información se realizó en bases de datos académicas reconocidas como Redalyc, Scielo, Dialnet y Google Scholar. Se excluyeron investigaciones de carácter exclusivamente clínico o aquellas desvinculadas del contexto educativo y laboral.
El procedimiento analítico se desarrolló en cuatro momentos. En primer lugar, se identificaron conceptos y categorías centrales presentes en la literatura revisada, bajo lo cual se construyó el marco teórico. En segundo lugar, se realizó un análisis comparativo de enfoques teóricos y hallazgos empíricos, con el fin de reconocer coincidencias, divergencias y vacíos explicativos. En un tercer momento, se llevó a cabo un análisis relacional entre las categorías de disonancia vocacional, crisis de identidad profesional y bienestar laboral, atendiendo a su interacción y secuencia temporal. Finalmente, los resultados de este proceso se integraron en un modelo conceptual explicativo, que permite interpretar dichas variables como predictores en sentido teórico-analítico del deterioro del bienestar laboral y la salud mental docente. Es importante precisar que el término predictor se emplea en este estudio en un sentido teórico-analítico, para referir variables que anteceden y median el malestar docente, y no como predictores estadísticos derivados de análisis cuantitativos.
5. Resultados
El análisis teórico-analítico integrativo permitió la construcción de un modelo conceptual explicativo que articula la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional como procesos centrales en la comprensión del deterioro del bienestar laboral y la salud mental docente. El modelo se configura a partir de la identificación de regularidades conceptuales presentes en la literatura revisada y de la integración relacional de categorías provenientes de los campos de la psicología social, la sociología del trabajo y la investigación educativa.
5.1 Componentes del modelo
El modelo propuesto se estructura a partir de cuatro componentes principales, organizados de manera ciclica y relacional:
- Condiciones laborales del ejercicio docente,
- Disonancia vocacional,
- Crisis de identidad profesional, y
- Deterioro del bienestar laboral y la salud mental docente.
Las condiciones laborales constituyen el marco estructural extrinseco en el que se inscriben los procesos analizados. Estas incluyen la intensificación del trabajo, la ampliación de funciones no pedagógicas, la estandarización de prácticas, el incremento de exigencias administrativas y evaluativas, así como la reducción de los márgenes de autonomía profesional. Dichas condiciones no se consideran factores aislados, sino un entramado organizacional que redefine el sentido del trabajo docente y las formas legítimas de ejercer la profesión.
La disonancia vocacional se define como el conflicto persistente entre los valores, expectativas e imaginarios que sustentaron la elección de la docencia como proyecto profesional y la experiencia concreta del trabajo educativo. Este componente se sitúa como un proceso antecedente, en tanto emerge cuando el docente identifica una incongruencia entre el ideal vocacional construido frecuentemente durante la formación inicial y reforzado por discursos sociales sobre la docencia y las prácticas, demandas y lógicas que estructuran el ejercicio real de la profesión.
La crisis de identidad profesional se configura como un proceso mediador que da continuidad y profundidad a la disonancia vocacional. A diferencia de la disonancia, que se expresa como tensión entre expectativas y realidad, la crisis de identidad implica una afectación directa al modo en que el docente se reconoce a sí mismo como profesional, al valor que atribuye a su práctica y al sentido que otorga a su permanencia en la docencia.
El deterioro del bienestar laboral y la salud mental docente se conceptualiza como el resultado de un proceso acumulativo en el que convergen los conflictos vocacionales e identitarios no resueltos, impactando dimensiones emocionales, cognitivas y relacionales del trabajo.
5.2 Relaciones entre las variables
El modelo establece una relación secuencial y relacional entre los componentes. Las condiciones laborales adversas actúan como contexto generador de la disonancia vocacional, al confrontar de manera sistemática los imaginarios profesionales del docente con prácticas laborales que limitan la realización del proyecto vocacional. Esta disonancia no surge de manera inmediata ni uniforme, sino que se construye progresivamente a lo largo de la trayectoria laboral, especialmente cuando las posibilidades de ajuste estructural son escasas. La disonancia vocacional, cuando se mantiene en el tiempo, favorece el tránsito hacia una crisis de identidad profesional. Este tránsito ocurre cuando los mecanismos subjetivos de ajuste, como la resignificación del salario, la priorización de la estabilidad laboral o la normalización del malestar, dejan de ser suficientes para sostener la coherencia entre el “ser docente” imaginado y el “ser docente” practicado. En este punto, el conflicto se internaliza y afecta la identidad profesional, debilitando el compromiso simbólico con la enseñanza y promoviendo formas de distanciamiento emocional respecto al trabajo. La crisis de identidad profesional intensifica el impacto de las condiciones laborales sobre el bienestar, actuando como un amplificador del malestar. El deterioro del bienestar laboral no se explica únicamente por la carga de trabajo o las exigencias externas, sino por la pérdida de sentido, coherencia y reconocimiento que experimenta el docente en relación con su práctica.
El valor explicativo del modelo radica en que permite comprender el deterioro del bienestar laboral docente como un proceso relacional y dinámico, y no como un fenómeno reactivo o exclusivamente sintomático.
Figura 7. Modelo conceptual del impacto de la disonancia vocacional y la crisis, identidad profesional en el bienestar laboral y la salud mental al docente. Elaboración propia.
Como se muestra en la Figura 7, el modelo conceptual integra de manera relacional los procesos intrínsecos y extrínsecos que intervienen en la configuración del malestar docente, situando a la disonancia vocacional y a la crisis de identidad profesional como núcleos explicativos del deterioro del bienestar laboral y de las afectaciones a la salud mental. En la parte superior del modelo se ubican los elementos de la cognición, entendidos como factores intrínsecos construidos a lo largo del proceso histórico de formación del docente, que incluyen dimensiones culturales, históricas, familiares, expectativas profesionales, elementos existenciales y experiencias previas, los cuales configuran los imaginarios, valores y significados que sustentan la elección vocacional (Festinger, 1957; Dubar, 2002). En contraste, en la parte inferior se representan las condiciones laborales adversas como factores extrínsecos, tales como la sobrecarga de trabajo, la precarización, la burocratización, la pérdida de autonomía y la exigencia permanente de adaptación a contextos institucionales cambiantes, condiciones ampliamente documentadas en el análisis del trabajo docente en contextos latinoamericanos (Esteve, 1994; Tenti Fanfani, 2007; Neffa, 2015). La confrontación persistente entre estos factores intrínsecos y extrínsecos da lugar a la disonancia vocacional, entendida como un conflicto sostenido entre los valores y expectativas profesionales y la experiencia real del trabajo, que genera tensión psicológica y malestar subjetivo (Festinger, 1957), así como a la crisis de identidad profesional, expresada en el quiebre de la identidad docente, la despersonalización de la práctica y la pérdida de sentido del trabajo educativo (Dubar, 2002; Esteve, 1994). Ambos procesos se articulan en un ciclo de malestar central, de carácter no lineal, que se retroalimenta mediante estrategias de mitigación y adaptación desplegadas por los docentes para sostener su permanencia en el sistema educativo, tales como la resignificación del salario, la normalización del desgaste o el distanciamiento emocional respecto a la tarea pedagógica (Neffa, 2015). Este ciclo, lejos de resolver el conflicto, tiende a profundizarlo, favoreciendo el deterioro progresivo del bienestar laboral, manifestado en agotamiento e insatisfacción, y derivando finalmente en afectaciones a la salud mental, como ansiedad y síntomas depresivos, que constituyen consecuencias acumulativas de la exposición prolongada a estas tensiones laborales e identitarias (Esteve, 1994; Neffa, 2015).
Con este modelo propuesto se permite identificar áreas estratégicas para la intervención y la investigación futura. En particular, pone de relieve la importancia de atender los imaginarios docentes y los procesos de construcción vocacional e identitaria como dimensiones centrales del bienestar laboral y la salud mental. En este sentido, las recientes transformaciones curriculares y los nuevos planes de estudio, que incorporan el análisis de la práctica, la reflexión identitaria y el reconocimiento del trabajo docente, abren posibilidades para intervenir de manera preventiva sobre la disonancia vocacional.
Trabajar los imaginarios docentes desde la formación inicial y la formación continua puede constituir un factor protector, en tanto permite resignificar la vocación, fortalecer la identidad profesional y dotar de sentido a la práctica en contextos laborales complejos. El modelo sugiere que estas intervenciones no deben centrarse únicamente en el manejo del estrés, sino en la reconstrucción del sentido del trabajo docente como base del bienestar laboral. La integración de la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional resulta necesaria para avanzar en la comprensión del malestar docente desde una perspectiva más profunda y contextualizada. Analizar estas variables de manera aislada limita la comprensión del fenómeno y favorece explicaciones fragmentadas. El modelo demuestra que ambas categorías se potencian mutuamente y permiten explicar cómo las condiciones laborales se traducen en afectaciones a la salud mental.
En conjunto, el modelo conceptual integrador constituye un resultado analítico que aporta a la investigación educativa y a los estudios sobre salud mental laboral, al ofrecer un marco explicativo que articula dimensiones estructurales, subjetivas e identitarias del trabajo docente en contextos educativos contemporáneos.
Conclusiones
El análisis desarrollado permite sostener que la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional constituyen procesos psicosociales clave para comprender el deterioro del bienestar laboral y la salud mental docente, más allá de explicaciones centradas exclusivamente en la sobrecarga o el estrés laboral. Ambas variables actúan como predictores en tanto anteceden y median la forma en que las condiciones laborales adversas impactan subjetivamente en el profesorado. El modelo conceptual propuesto aporta una lectura integradora del malestar docente, al articular dimensiones intrínsecas, como las cogniciones, imaginarios y trayectorias formativas, con factores extrínsecos asociados a la organización del trabajo educativo. Esta articulación permite explicar por qué docentes expuestos a condiciones laborales similares pueden experimentar niveles diferenciados de malestar, dependiendo de la coherencia o ruptura entre su vocación, identidad profesional y práctica cotidiana.
Los hallazgos teóricos revisados sugieren que el deterioro del bienestar laboral no es un fenómeno espontáneo ni individual, sino el resultado de procesos acumulativos y cíclicos de tensión vocacional e identitaria que, cuando no encuentran vías de resignificación estructural, derivan en afectaciones sostenidas a la salud mental. En este sentido, el malestar docente no solo se expresa en síntomas, sino en la pérdida progresiva de sentido del trabajo educativo. Desde una perspectiva aplicada, los resultados subrayan la necesidad de ampliar las estrategias de intervención en salud laboral docente, incorporando el análisis de la vocación, la identidad profesional y los imaginarios construidos durante la formación inicial y continua. Atender estos procesos puede constituir un factor protector frente al malestar, particularmente en contextos de transformación curricular y organizacional. El estudio abre líneas de investigación futuras orientadas a la validación empírica del modelo propuesto, así como al diseño de intervenciones institucionales que reconozcan el bienestar laboral docente como un fenómeno integral, situado y profundamente vinculado al sentido que los docentes atribuyen a su práctica profesional.
Referencias
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José Luis Razo Guevara
Resumen
El presente trabajo analiza la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional como procesos psicosociales predictivos del deterioro del bienestar laboral y de la salud mental docente. Para ello, se desarrolló un estudio teórico-analítico, sustentado en una revisión documental sistematizada de literatura científica en los campos de la educación, el trabajo y la salud mental, con énfasis en contextos latinoamericanos y mexicanos. A partir del análisis realizado, se propone un modelo conceptual que articula factores intrínsecos, como las cogniciones, los imaginarios profesionales y las trayectorias formativas, con factores extrínsecos asociados a condiciones laborales adversas, explicando su interacción en la generación de ciclos de malestar docente. En este sentido, se concluye que la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional anteceden y median el deterioro del bienestar laboral, por lo que su análisis resulta fundamental para comprender y prevenir afectaciones a la salud mental del profesorado.
Palabras clave
Disonancia vocacional; identidad profesional docente; bienestar laboral; salud mental docente; malestar laboral.
Abstract
This paper examines vocational dissonance and professional identity crisis as psychosocial processes that predict the deterioration of teachers’ occupational well-being and mental health. To address this objective, an theoretical-analytical study was conducted based on a systematized documentary review of scientific literature in the fields of education, work, and mental health, with particular emphasis on Latin American and Mexican contexts. The analysis led to the development of a conceptual model that brings together intrinsic factors, such as cognitions, professional imaginaries, and educational trajectories, with extrinsic factors linked to adverse working conditions, thereby explaining how their interaction generates cycles of teacher malaise. The findings suggest that vocational dissonance and professional identity crisis both precede and mediate the deterioration of occupational well-being, making their analysis essential for understanding and preventing adverse effects on teachers’ mental health..
Introducción
Quienes nos encontramos cercanos al ejercicio de la docencia, hemos sido testigos de compañeros cuyas trayectorias profesionales estan marcadas por profundas tensiones entre lo imaginado y lo vivido, que a lo largo de su formación académica y cotidiana, construyeron una representación de la docencia distinta a la que posteriormente enfrentaron en el ámbito laboral, estructurando expectativas, aspiraciones y sentidos profesionales que, con el paso del tiempo, comenzaron a entrar en conflicto con las condiciones reales del ejercicio docente. Frente a esta discrepancia, muchos docentes se muestran atrapados entre aquello que simbólicamente construyeron como vocación y la realidad que experimentan en las escuelas, recurriendo en ocasiones a estrategias de ajuste que buscan mitigar el impacto emocional del trabajo, como la resignificación del salario o la seguridad del empleo como elementos centrales para sostener su permanencia en la profesión. De manera similar, encontramos compañeros docentes cuyo ingreso al sistema educativo no se dio a partir de una formación inicial en el ámbito pedagógico, sino desde otras disciplinas, y que, al incorporarse a la docencia, enfrentan un proceso progresivo de construcción profesional, vocacional y de capacitación para responder a las demandas del trabajo educativo y que sin embargo, la experiencia laboral suele estar atravesada por una crisis de identidad profesional, en tanto el campo de formación de origen permanece anclado a otros contextos, mientras que la práctica cotidiana exige asumir un rol docente para el cual las bases pedagógicas iniciales resultan limitadas, generando tensiones persistentes entre la identidad previamente construida y la realidad laboral que se impone.
Además, en las últimas dos décadas, el ejercicio de la docencia en nuestro pais, ha experimentado transformaciones profundas en distintos aspectos. Cambios curriculares en los planes de estudio, cambios en las políticas públicas de ingreso, promoción y permanencia, así como cambios en las estructuras administrativas, políticas y sindicales, que han reconfigurado no solo las condiciones contractuales y materiales del ejercicio profesional, sino también los significados simbólicos, identitarios y subjetivos que consolidaron por muchos años el ejercicio de la docencia. Estas transformaciones, impulsadas principalmente por las diferentes reformas educativas sucesivas, los cambios en las políticas públicas, procesos de homologación-estandarización, incremento de las exigencias administrativas y una progresiva redefinición del rol docente dentro de los sistemas educativos contemporáneo, han sembrado el escenario para que la docencia deje de ser comprendida únicamente como una práctica pedagógica para convertirse en una actividad laboral sumamente compleja, atravesada por tensiones estructurales, y dinamicas confusas, que inciden directamente en el bienestar de quienes la ejercen.
Frente a este escenario, es importante recordar que la docencia ha sido históricamente concebida como una profesión con un fuerte componente vocacional y que, sin embargo, la elección de ser docente no suele estar unicamente asociada a los ideales de transformación social, compromiso ético, sentido de trascendencia y contribución al desarrollo humano, también está intímamente relacionada a las representaciones familiares y experenciales, como lo es el tener un familiar dedicado a la profesion, o el impacto que generó algun docente en la experiencia individual de formación; es casi imposible no encontrar algun docente que hable sobre el cómo marco su trayectoria la interacción con algun docente. Además, contribuyen la interacción con imaginarios sociales, discursos culturales y narrativas institucionales que configuran una imagen particular del “ser docente” (Gavilán, M. G., 1999), recordemos que la docencia es, quizás, la única profesión donde el docente ya tuvo una experiencia previa en el proceso, el haber sido estudiante. Por ello, durante la formación inicial, estas representaciones y experiencias tienden a consolidarse, dando lugar a expectativas sobre el ejercicio profesional que incluyen no solo las tareas pedagógicas, sino también el reconocimiento social, la autonomía profesional y la posibilidad de realizar un trabajo con sentido y que, al incorporarse al ejercicio real de la docencia, muchos profesores se enfrentan a un escenario que difiere sustancialmente de aquel que habían construido simbólicamente.
Diversas investigaciones latinoamericanas han mostrado que el ingreso al campo laboral docente suele implicar un choque con la realidad institucional, caracterizado por sobrecarga de tareas, escaso acompañamiento, precariedad contractual, multiplicidad de funciones extra aula y tensiones derivadas de contextos escolares complejos (Solis Zañartu, Nuñez Vega, & Vasquez Lara, 2016) (Marcelo, 2009). Esta discrepancia entre expectativas y realidad no se limita a los primeros años de ejercicio profesional, sino que se profundiza con el paso del tiempo, especialmente cuando las condiciones estructurales del trabajo docente no mejoran o se deterioran. Es aquí donde emerge la disonancia vocacional como un fenómeno relevante para el análisis del bienestar laboral docente. Retomando los planteamientos de la teoría de la disonancia cognitiva de Leon Festinger (1957), la disonancia se produce cuando un individuo experimenta una incongruencia entre cogniciones relevantes, generando un estado de tensión psicológica que motiva la búsqueda de mecanismos de reducción. Aplicada al ámbito laboral docente, la disonancia vocacional puede entenderse como la tensión persistente que surge cuando las creencias, valores y aspiraciones que conforman la vocación profesional entran en conflicto con las condiciones reales del ejercicio de la docencia.
Desde esta perspectiva, el malestar no proviene únicamente de las condiciones externas de trabajo, sino del conflicto interno que se genera cuando enseñar deja de coincidir con aquello que el docente considera valioso, significativo o coherente con su proyecto profesional. Para reducir esta disonancia, los docentes suelen modificar actitudes, expectativas o significados que asocian a su trabajo, desarrollando estrategias de ajuste que les permitan permanecer en el sistema educativo mitigando el malestar constante. No obstante, estos procesos de ajuste no son neutros desde el punto de vista psicológico, ya que implican renuncias simbólicas y emocionales personales construidas en su formación y que pueden erosionar progresivamente el bienestar laboral e individual del docente. Cuando la disonancia vocacional se mantiene en el tiempo, puede dar lugar a una crisis de identidad profesional. Desde una perspectiva socioprofesional, la identidad docente no constituye un atributo fijo, sino una construcción dinámica que se produce en la intersección entre las trayectorias biográficas, las experiencias laborales y los marcos institucionales que regulan el ejercicio de la profesión (Dubar, 2002). En contextos donde las políticas públicas educativas redefinen de manera constante las funciones del docente ademas de intensificar los mecanismos de control y evaluación, y la reducción los márgenes de autonomía profesional, esta identidad puede verse profundamente tensionada. Por ejemplo, en América Latina, diversos autores han señalado que las reformas educativas han contribuido a procesos de desprofesionalización docente, en los que el trabajo pedagógico se ve subordinado a lógicas administrativas, estandarizadas y tecnocráticas (Tenti Fanfani, 2007) (Neffa, 2015). En este escenario, muchos docentes experimentan una pérdida de coherencia entre la imagen que tienen de sí mismos como profesionales y las prácticas que se les exige realizar cotidianamente.
A pesar de la relevancia de estos procesos, la literatura especializada las ha analizado de manera fragmentada, abordando por separado las condiciones laborales, la identidad profesional o el bienestar docente. Son escasos los estudios que examinan de forma integrada cómo la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional operan como predictores del deterioro del bienestar laboral docente, particularmente en contextos latinoamericanos donde las condiciones estructurales del trabajo educativo presentan desafíos muy puntuales.
1. Disonancia cognitiva y disonancia vocacional en el ejercicio docente
Festinger identifica diversas estrategias mediante las cuales los individuos buscan reducir la disonancia cognitiva; modificar alguna de las cogniciones en conflicto, añadir nuevas cogniciones que justifiquen la discrepancia o minimizar la importancia de alguno de los elementos disonantes. Estas estrategias permiten restablecer, al menos de forma parcial, el equilibrio cognitivo, aunque no siempre resuelven el conflicto de fondo. Desde una perspectiva de salud mental, la reducción de la disonancia puede implicar costos emocionales cuando se basa en procesos de racionalización, negación o resignación que afectan el bienestar psicológico.
Si bien la teoría de la disonancia cognitiva fue formulada en el ámbito de la psicología social, su aplicación al contexto laboral no es ajena. Este fenomeno ha sido ampliamente documentado en estudios que analizan la relación entre valores personales, expectativas profesionales y condiciones reales de trabajo. En el campo del trabajo y la salud laboral, la disonancia cognitiva ha sido utilizada para explicar fenómenos como la insatisfacción laboral, la alienación, el malestar subjetivo y la adopción de estrategias de adaptación que permiten a los trabajadores sostener su permanencia en contextos organizacionales adversos (Neffa, 2015).
Para este documento, que se orienta al ámbito laboral educativo, esta teoría adquiere un contexto importante cuando se analiza la profesión, que se mantiene fuertemente asociada a valores vocacionales, éticos y sociales. La elección del individuo para elegir la docencia como profesion, no suele responder únicamente a criterios externos, sino que se vincula con ideales como el servicio, el sentido de enseñar, de trascender y realización personal, construidos a partir de experiencias individuales principalmente familiares, experenciales, imaginarios culturales y narrativas institucionales (Gavilán, 1999). Estas cogniciones vocacionales suelen ocupar un lugar central en la identidad profesional del docente, por lo que cualquier discrepancia sostenida entre dichas creencias y la realidad laboral puede generar niveles elevados de disonancia.
Es en este punto donde resulta factible adaptar el concepto de disonancia cognitiva por el concepto de disonancia vocacional, entendido como una forma específica de disonancia cognitiva que emerge cuando las creencias, valores y expectativas que estructuran la vocación profesional entran en conflicto con las condiciones reales del ejercicio laboral. Como se muestra en la Figura 1, esta tensión se configura a partir de la confrontación entre, por un lado, el componente subjetivo de la vocación, integrado por creencias, valores, actitudes y expectativas, y, por otro, los hechos, comportamientos y condiciones laborales reales que caracterizan el ejercicio profesional. A diferencia de la disonancia cognitiva general, la disonancia vocacional se sitúa en el núcleo del proyecto profesional y del sentido del trabajo, por lo que sus efectos trascienden la mera insatisfacción laboral y se vinculan directamente con la salud mental y el bienestar psicológico.

Figura 1.- Disonancia Cognitiva. Elaboración propia
Disonancia vocacional
Esta disonancia se manifiesta con particular intensidad debido a la distancia existente entre la representación idealizada de la docencia y las condiciones concretas en las que se ejerce. Diversos estudios latinoamericanos han documentado que el ingreso al campo laboral docente suele implicar un choque con la realidad institucional, caracterizado por sobrecarga administrativa, multiplicidad de funciones extra aula, escaso acompañamiento profesional, precariedad material y presión constante por cumplir con evaluaciones y lineamientos externos (Marcelo, 2009; Solís Zañartu, Núñez Vega & Vásquez Lara, 2016). Estas condiciones tienden a contradecir las expectativas construidas durante la formación inicial, generando una discrepancia persistente entre lo que el docente esperaba de su profesión y lo que efectivamente experimenta en su práctica cotidiana. Desde la perspectiva de la disonancia cognitiva, esta discrepancia activa un proceso de tensión interna que demanda ser resuelto. Sin embargo, a diferencia de otros contextos laborales, en la docencia la disonancia vocacional suele ser difícil de reducir mediante cambios estructurales inmediatos, ya que las condiciones de trabajo dependen en gran medida de decisiones institucionales y políticas que escapan al control individual del docente. Ante esta situación, muchos profesores optan por estrategias de reducción de la disonancia centradas en el plano subjetivo, como la resignificación del sentido del trabajo, la disminución de expectativas vocacionales o la priorización de elementos extrínsecos, como el salario, la estabilidad laboral, las prestaciones asociadas al empleo público.
Estas estrategias de ajuste, si bien permiten al docente sostener su permanencia en el sistema educativo, implican procesos de adaptación psicológica que pueden tener consecuencias relevantes para la salud mental. Como se sintetiza en la Figura 2, la disonancia vocacional no se agota en el conflicto inicial entre expectativas y realidad, sino que puede activar un encadenamiento progresivo de efectos subjetivos, laborales y emocionales. En este sentido, los esfuerzos continuos por adaptarse a condiciones laborales adversas constituyen un riesgo psicosocial, en tanto demandan un gasto emocional constante y pueden favorecer la aparición de síntomas de malestar psicológico, como ansiedad, irritabilidad, desmotivación y agotamiento emocional. En este sentido, la disonancia vocacional no solo es un fenómeno cognitivo, sino también un proceso con implicaciones emocionales y psicosociales profundas. Ademas, este fenómeno se ve reforzado por procesos de intensificación del trabajo derivados de las reformas educativas de las últimas décadas, que han ampliado las responsabilidades del profesorado sin un fortalecimiento proporcional de las condiciones materiales y simbólicas del ejercicio profesional. La exigencia de cumplir funciones pedagógicas, administrativas, evaluativas y de gestión, muchas veces de manera simultánea, contribuye a profundizar la brecha entre el ideal vocacional y la realidad laboral, intensificando la disonancia y sus efectos sobre la salud mental.
Evidentemente la disonancia vocacional no se presenta de manera homogénea en todos los docentes. Su intensidad y forma de expresión dependen de factores como la trayectoria profesional, el nivel educativo en el que se desempeñan, el tipo de formación inicial y las condiciones específicas del contexto escolar. En particular, los docentes que ingresan al sistema educativo desde formaciones disciplinarias no pedagógicas, como ocurre con frecuencia en la educación secundaria y en algunos espacios de la educación normalista, pueden experimentar niveles elevados de disonancia vocacional, al enfrentar un rol profesional para el cual sus referentes identitarios y formativos resultan insuficientes o contradictorios con las exigencias del trabajo docente.
Inconsistencia interna entre creencias, valores, actitudes o comportamientos.
Los docentes buscan reducir la Disonancia:
- Cambiando sus creencias
- Justificando sus conductas
Disonancia Cognitiva
Ámbito Laboral
Incompatibilidad entre valores personales y condiciones reales de trabajo
- Conflicto entre la vocación y el ejercicio profesional
- Condiciones laborales precarias
- Presión administrativa y burocrática
Disonancia vocacional en el ejercicio docente
Figura 2. Disonancia Cognitiva / Disonancia Vocacional. Elaboración propia
Desde una perspectiva analítica, es fundamental distinguir la disonancia vocacional de otros fenómenos asociados como el estrés laboral o la sobrecarga de trabajo. Si bien estos elementos pueden coexistir, la disonancia vocacional se refiere específicamente al conflicto entre el sentido atribuido a la profesión y la experiencia real de ejercerla. Este conflicto, cuando se mantiene en el tiempo y no encuentra vías de resolución estructural, puede convertirse en un factor clave para comprender procesos más profundos de desgaste psicológico, pérdida de sentido, afectación del bienestar laboral y tambien a la salud mental del docente.
2. Crisis de identidad profesional docente
Como ya lo comentamos con anticipación, la identidad profesional de los docentes suelen entenderse como un proceso dinámico, con una amplia relación histórica, bajo contextos complejos y principalmente bajo significados acerca de quiénes son, qué hacen y cuál es el sentido de su trabajo. Se vuelve dinámico, porque la identidad profesional no puede constituirse como una esencia estable, sino como una construcción situada que se configura, y se reconfigure, a partir de la interacción entre la trayectoria biográfica, la formación profesional, las experiencias laborales y las condiciones institucionales del trabajo, pero no olvidemos tampoco, que la identidad profesional también se construye a partir de un elemento experiencial, es decir, no olvidemos que los docentes en algún momento fueron estudiantes, y que esa experiencia, les permite conocer el ámbito laboral desde un enfoque diferente, desde el receptor, desde las experiencias que se construyeron al momento que se desarrollaba también una identidad individual (Bolívar A. , 2006). En el ámbito profesional docente, esta identidad se encuentra estrechamente vinculada con la vocación, con el reconocimiento social y la posibilidad de ejercer la enseñanza de manera coherente con los valores internalizados, pero también aquellos elementos que surgen de las propias narrativas sociales que acompañan al docente en su trayecto. Pensemos, por ejemplo, en aquel docente rural, que la experiencia vivida durante su formación en primaria y secundaria le generó un impacto significativo para construir, desde ese enfoque, los elementos vocacionales que le permitieron llegar a la docencia como un ejercicio profesional. Bajo este elemento, pensemos al docente al ingresar al servicio y encontrar elementos completamente diferentes a los que le habían acompañado durante su trayectoria de formación y aquellos elementos experenciales, aquellas pretensiones y expectativas que había construido de forma continua, y que ahora debe de enfrentarse a una realidad, completamente diferente, condiciones, precarias y relaciones complejas al momento de ingresar al servicio. Dicho de otra forma, durante la formación inicial, particularmente en el contexto latinoamericano y mexicano, la identidad docente se construye a partir de narrativas que enfatizan el compromiso ético, la función social de la escuela y la docencia como práctica transformadora. Estas narrativas, reforzadas por experiencias escolares previas y por discursos institucionales, generan expectativas profesionales que operan como marcos de referencia para el ejercicio posterior de la docencia (Bolívar A. D., 2001). No obstante, cuando los docentes se incorporan al sistema educativo público, estas expectativas suelen confrontarse con escenarios laborales marcados por la intensificación del trabajo, la precariedad de las condiciones materiales, la presión administrativa y la pérdida progresiva de autonomía profesional.
En este rubro, tambien podemos encontrar estudios latinoamericanos que han señalado esta confrontación entre la identidad profesional anticipada y la realidad laboral, y como la relación de ambas constituyen un factor central en la emergencia de crisis de identidad docente. Marcelo y Vaillant (2009) advierten que los procesos de inserción profesional suelen implicar una revisión profunda del “yo profesional”, particularmente cuando las condiciones institucionales limitan la posibilidad de ejercer la docencia de acuerdo con los ideales construidos durante la formación. En México, se ha demostrado que los docentes del sistema público experimentan una creciente sensación de desajuste entre el rol pedagógico que valoran y las prácticas que se les exige desempeñar, lo cual impacta negativamente en su autoimagen profesional y en su bienestar psicológico (Laca Arocena, 2006). Desde una perspectiva de salud mental, la crisis de identidad profesional docente suele presentarse como un proceso de desgaste subjetivo que se manifiesta cuando los referentes simbólicos que daban coherencia al rol profesional se debilitan o se tornan inviables en la práctica cotidiana. Por ejemplo, la pérdida de sentido del trabajo termina por afectar la autoestima, la motivación y la percepción de eficacia personal (Blanch, 2011). En el caso del profesorado, esta pérdida de sentido se expresa frecuentemente en sentimientos de frustración, apatía y distanciamiento emocional respecto de la práctica pedagógica, afectando su desempeño y la relacion con sus estudiantes.
Además, un elemento relevante en el análisis de la crisis de identidad profesional docente es la heterogeneidad de trayectorias formativas presentes en el sistema educativo mexicano. En niveles como la educación secundaria y la formación normalista, es frecuente la incorporación de profesionales provenientes de disciplinas no pedagógicas, quienes deben construir una identidad docente en paralelo al ejercicio del trabajo. En el contexto latinoamericano, algunos estudios han demostrado que los docentes que ingresan al sistema educativo en una formación pedagógica inicial, suelen enfrentar mayores extensiones en la construcción de su identidad profesional, debido a procesos de socialización profesional, incompletos o tardío. En este caso, la idea de origen, es decir, aquella vinculada al la licenciatura o los estudios previos que haya desarrollado el docente, entra en conflicto con las exigencias de su nuevo rol como docente, generando dificultades para integrar de manera coherente su práctica profesional. La inserción profesional de esos docentes, han demostrado que las tensiones se intensifican cuando la acompañamiento institucional es limitado, y cuando las demandas del trabajo escolar, obligan a asumir responsabilidades pedagógicas, para las cuales no se cuentan con referentes formativos sólidos, lo que impacta en la percepción de competencia profesional, y evidentemente, en afectación de su bienestar subjetivo, así como en su salud mental (Ruffinelli, 2014) (Solís Zañartu, 2016).
Estas crisis de identidad profesional no suele traducirse en el abandono de la docencia, sino en la adopción de estrategias subjetivas de adaptación que permiten la permanencia en el empleo, algunas de ellas, por ejemplo, son la mecanización de la práctica, la simulación de compromiso y el repliegue emocional como mecanismos de autoprotección, pero también podemos integrar otras, como la autoexigencia, el cinismo o la desvinculación con el compromiso que si bien pueden mitigar el malestar a corto plazo, a largo plazo contribuyen al deterioro del bienestar laboral y de la salud mental. Por ello, la crisis de identidad profesional docente no debe interpretarse como una debilidad individual ni como una afectación personal, sino como la expresión subjetiva de condiciones estructurales del trabajo educativo que dificultan la coherencia entre el proyecto profesional y la realidad laboral.
3 Deterioro del bienestar laboral y salud mental docente
Ahora bien, la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional se constituyen por diferentes experiencias, y por fenómenos propios de determinadas etapas de la trayectoria docente, sin embargo, cuando las tensiones se sostienen en el tiempo y se desarrollan en contextos laborales estructuralmente adversos, se convierten en factores centrales para comprender el deterioro progresivo del bienestar laboral y la salud mental del profesorado. Por ello, ambas variables terminan por operar como predictores, en tanto anteceden, configuran y potencian distintas formas de malestar psicológico que afectan la relación del docente con su trabajo, consigo mismo y con el sentido de su práctica profesional.
La condición de predictor de la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional radica en que ambos fenómenos están vinculados por la persistencia del conflicto entre las expectativas formativas y las condiciones reales del ejercicio laboral, pues estas tensiones estructuran desde el origen, un desgaste cognitivo y emocional que precede, precisamente a la aparición de síntomas más visibles, como la ansiedad, el agotamiento, la despersonalización, el cinismo, o la pérdida de satisfacción laboral, que dan entrada a otras entidades mucho más estudiadas, como lo es el Burnout o el Mobbing, pero que al mismo tiempo, obliga al docente a desplegar estrategias de ajuste que pueden implicar la resignificación del trabajo, la renuncia a valores personales o la distorsión del sentido vocacional, lo cual los diferencia de otros factores estresores que aparecen únicamente a partir de condiciones externas de trabajo. Este fenómeno podría ser estudiado, solamente desde el enfoque de la salud laboral, o desde la mirada de la psicología contemporánea, sin embargo, su complejidad radica en la multifactorialidad de sus alcances.
Es importante comprender que cuando se soslaya algo tan importante como la construcción de las percepciones, identidades, expectativas que tiene el docente con respecto a su trabajo, los elementos culturales, históricos, sociales, e incluso personales, el resultado puede afectar más allá de la esfera laboral comenzando tambien a afectar una variable es de vital importancia, el bienestar laboral, entendido, como una experiencia subjetiva, que terminará por integrar la satisfacción, el sentido del trabajo, el reconocimiento, pero principalmente el equilibrio psico emocional que terminará por verse reflejado tanto en la salud mental del individuo como en el campo laboral, que desempeña, en este caso, la docencia. La disonancia vocacional, produce por sí misma, un desgaste emocional que se sostienen por largo tiempo, pero que termina por afectar la salud mental del docente, cuando este comienza a desplegar estrategias de adaptación con la finalidad que le permitan permanecer en el sistema educativo, desarrollarse, de manera adecuada, pensemos en alguien que no solamente tiene que afrontar las condiciones externas propias de la dinámica educativa, como lo son la precariedad del trabajo, como las condiciones paupérrimas en las que desarrolla la docencia, las condiciones contractuales, entre otras; también está afrontando una batalla interna, entre aquello que construyó como elemento de cognición y aquello a lo que se está enfrentando, es decir, es el propio docente, y quien busca a través de algunas estrategias de adaptación, darle sentido a aquello a lo que se enfrenta, sin comprender, o sin adaptar, también aquellos elementos que construyó en su trayecto, y que en ocasiones representa renunciar a aquellos elementos simbólicos y culturales, para construir un falso bienestar.
Figura 3.- Disonancia vocacional y crisis de identidad profesional
En la figura número tres, podemos observar como estos procesos de adaptación suelen manifestarse en formas de distanciamiento emocional, reducción del compromiso, mecanización de la práctica pedagógica y resignificación del trabajo como una actividad meramente instrumental. En el ámbito docente, estas afectaciones al bienestar laboral no pueden desligarse de la salud mental, inclusive la literatura latinoamericana sobre condiciones laborales y bienestar docente ha documentado que el malestar psicológico del profesorado se manifiesta en una amplia gama de expresiones que van desde síntomas emocionales persistentes como irritabilidad, ansiedad, desánimo o sentimientos de inutilidad hasta manifestaciones psicosomáticas y deterioro de la calidad de vida laboral que no necesariamente conducen al abandono de la profesión, pero sí configuran trayectorias de desgaste subjetivo que impactan la forma en que el docente se relaciona con su trabajo y con los otros actores educativos.
Figura 4. Estadificación del proceso. Elaboración propia
Como se sintetiza en la Figura 4, este proceso no ocurre de forma instantánea, sino que sigue una secuencia progresiva en la que la tensión entre vocación, identidad profesional y condiciones reales de trabajo se traduce gradualmente en desgaste subjetivo, estrategias de ajuste y manifestaciones visibles de malestar. Los efectos de estas tensiones subjetivas se reflejan en indicadores empíricos relacionados con la salud mental y el bienestar laboral de los docentes. Por ejemplo, investigaciones recientes han documentado elevadas prevalencias de síntomas asociados al estrés, la ansiedad y la depresión entre profesorado de diferentes contextos educativos. En México, estudios han reportado que hasta el 42 % de los docentes experimentan niveles significativos de estrés, ansiedad o depresión, afectando directamente su calidad de vida y su desempeño profesional. Corroborando esta tendencia, investigaciones internacionales muestran que entre los docentes la prevalencia del burnout puede variar ampliamente, con estudios que señalan rangos de 25 % hasta más del 70 % en síntomas de agotamiento emocional, estrés, ansiedad y depresión, dependiendo del contexto y los instrumentos utilizados.
Además, análisis más específicos han observado que altos niveles de agotamiento emocional (87.5 %) están presentes en docentes que reportan síntomas relacionados con los desafíos del ejercicio profesional, como la falta de reconocimiento, la sobrecarga de tareas y la tensión entre expectativa y realidad del trabajo educativo. Estas cifras no solo confirman la presencia de malestar en términos cuantitativos, sino que indican cómo el conflicto entre la construcción vocacional e identidad profesional puede manifestarse en indicadores psicológicos que comprometen la salud mental del profesorado.

Como puede observarse en la Figura 5, el deterioro del bienestar laboral docente se expresa en diversas dimensiones que abarcan la disminución de la satisfacción con el trabajo, el aumento de la irritabilidad y del agotamiento emocional, la pérdida de motivación y compromiso con la docencia, el incremento de síntomas psicosomáticos y la fragmentación de la percepción de sentido en la actividad profesional. Estas manifestaciones permiten advertir que el malestar docente no se reduce a una respuesta emocional aislada, sino que constituye una afectación progresiva que compromete tanto la vivencia subjetiva del trabajo como la relación que el profesorado establece con su práctica profesional.
Figura 5. Deterioro del bienestar laboral en docentes. Elaboración propia
Como se sintetiza en la Figura 6, este malestar docente se configura a partir de la interacción entre dos grandes dimensiones: por un lado, las condiciones laborales adversas, asociadas a factores organizacionales, institucionales y materiales; y, por otro, las tensiones subjetivas, vinculadas con los desafíos personales, identitarios y vocacionales que atraviesa el profesorado. De este modo, puede sostenerse que el deterioro del bienestar laboral y de la salud mental docente no es un fenómeno espontáneo ni exclusivamente individual, sino el resultado de procesos psicosociales complejos que se construyen a partir de la interacción continua entre expectativas profesionales, identidades laborales y condiciones estructurales del ejercicio de la docencia. Reconocer la naturaleza predictiva de la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional permite orientar investigaciones e intervenciones que no se limiten a atender síntomas aislados, sino que aborden las raíces subjetivas y contextuales que afectan la salud mental del profesorado.
Figura 6.- Integración del malestar docente. Elaboración propia
4. Metodología
El estudio se desarrolló a partir de un enfoque cualitativo, teórico-analítico integrativo, como parte de la extracción de un documento más amplio que se construyó con teoría fundamentada, y con la finalidad de construir un marco explicativo que permita comprender la vinculación entre el deterioro del bienestar laboral y la salud mental docente desde la integración entre la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional. Desde una perspectiva metodológica, el estudio se apoya en la busqueda de integrar marcos teóricos y construir modelos interpretativos (Torraco, 2005; Flick, 2015). En este sentido, la literatura científica no se concibe únicamente como un referente, sino como un insumo analítico a partir del cual se identifican patrones, tensiones y regularidades conceptuales.
La estrategia metodológica consistió en una revisión documental sistematizada y analítica de artículos científicos arbitrados, libros académicos e informes de investigación que abordaran los siguientes ejes: disonancia cognitiva y sus adaptaciones al ámbito laboral, identidad profesional docente, condiciones de trabajo en educación pública, bienestar laboral y salud mental del profesorado. Se priorizaron fuentes en idioma español y estudios realizados en contextos latinoamericanos y mexicanos, con énfasis en los niveles de educación preescolar, primaria, secundaria y formación normalista, con el propósito de situar el análisis en realidades laborales concretas del sistema educativo público. La búsqueda de información se realizó en bases de datos académicas reconocidas como Redalyc, Scielo, Dialnet y Google Scholar. Se excluyeron investigaciones de carácter exclusivamente clínico o aquellas desvinculadas del contexto educativo y laboral.
El procedimiento analítico se desarrolló en cuatro momentos. En primer lugar, se identificaron conceptos y categorías centrales presentes en la literatura revisada, bajo lo cual se construyó el marco teórico. En segundo lugar, se realizó un análisis comparativo de enfoques teóricos y hallazgos empíricos, con el fin de reconocer coincidencias, divergencias y vacíos explicativos. En un tercer momento, se llevó a cabo un análisis relacional entre las categorías de disonancia vocacional, crisis de identidad profesional y bienestar laboral, atendiendo a su interacción y secuencia temporal. Finalmente, los resultados de este proceso se integraron en un modelo conceptual explicativo, que permite interpretar dichas variables como predictores en sentido teórico-analítico del deterioro del bienestar laboral y la salud mental docente. Es importante precisar que el término predictor se emplea en este estudio en un sentido teórico-analítico, para referir variables que anteceden y median el malestar docente, y no como predictores estadísticos derivados de análisis cuantitativos.
5. Resultados
El análisis teórico-analítico integrativo permitió la construcción de un modelo conceptual explicativo que articula la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional como procesos centrales en la comprensión del deterioro del bienestar laboral y la salud mental docente. El modelo se configura a partir de la identificación de regularidades conceptuales presentes en la literatura revisada y de la integración relacional de categorías provenientes de los campos de la psicología social, la sociología del trabajo y la investigación educativa.
5.1 Componentes del modelo
El modelo propuesto se estructura a partir de cuatro componentes principales, organizados de manera ciclica y relacional:
- Condiciones laborales del ejercicio docente,
- Disonancia vocacional,
- Crisis de identidad profesional, y
- Deterioro del bienestar laboral y la salud mental docente.
Las condiciones laborales constituyen el marco estructural extrinseco en el que se inscriben los procesos analizados. Estas incluyen la intensificación del trabajo, la ampliación de funciones no pedagógicas, la estandarización de prácticas, el incremento de exigencias administrativas y evaluativas, así como la reducción de los márgenes de autonomía profesional. Dichas condiciones no se consideran factores aislados, sino un entramado organizacional que redefine el sentido del trabajo docente y las formas legítimas de ejercer la profesión.
La disonancia vocacional se define como el conflicto persistente entre los valores, expectativas e imaginarios que sustentaron la elección de la docencia como proyecto profesional y la experiencia concreta del trabajo educativo. Este componente se sitúa como un proceso antecedente, en tanto emerge cuando el docente identifica una incongruencia entre el ideal vocacional construido frecuentemente durante la formación inicial y reforzado por discursos sociales sobre la docencia y las prácticas, demandas y lógicas que estructuran el ejercicio real de la profesión.
La crisis de identidad profesional se configura como un proceso mediador que da continuidad y profundidad a la disonancia vocacional. A diferencia de la disonancia, que se expresa como tensión entre expectativas y realidad, la crisis de identidad implica una afectación directa al modo en que el docente se reconoce a sí mismo como profesional, al valor que atribuye a su práctica y al sentido que otorga a su permanencia en la docencia.
El deterioro del bienestar laboral y la salud mental docente se conceptualiza como el resultado de un proceso acumulativo en el que convergen los conflictos vocacionales e identitarios no resueltos, impactando dimensiones emocionales, cognitivas y relacionales del trabajo.
5.2 Relaciones entre las variables
El modelo establece una relación secuencial y relacional entre los componentes. Las condiciones laborales adversas actúan como contexto generador de la disonancia vocacional, al confrontar de manera sistemática los imaginarios profesionales del docente con prácticas laborales que limitan la realización del proyecto vocacional. Esta disonancia no surge de manera inmediata ni uniforme, sino que se construye progresivamente a lo largo de la trayectoria laboral, especialmente cuando las posibilidades de ajuste estructural son escasas. La disonancia vocacional, cuando se mantiene en el tiempo, favorece el tránsito hacia una crisis de identidad profesional. Este tránsito ocurre cuando los mecanismos subjetivos de ajuste, como la resignificación del salario, la priorización de la estabilidad laboral o la normalización del malestar, dejan de ser suficientes para sostener la coherencia entre el “ser docente” imaginado y el “ser docente” practicado. En este punto, el conflicto se internaliza y afecta la identidad profesional, debilitando el compromiso simbólico con la enseñanza y promoviendo formas de distanciamiento emocional respecto al trabajo. La crisis de identidad profesional intensifica el impacto de las condiciones laborales sobre el bienestar, actuando como un amplificador del malestar. El deterioro del bienestar laboral no se explica únicamente por la carga de trabajo o las exigencias externas, sino por la pérdida de sentido, coherencia y reconocimiento que experimenta el docente en relación con su práctica.
El valor explicativo del modelo radica en que permite comprender el deterioro del bienestar laboral docente como un proceso relacional y dinámico, y no como un fenómeno reactivo o exclusivamente sintomático.
Figura 7. Modelo conceptual del impacto de la disonancia vocacional y la crisis, identidad profesional en el bienestar laboral y la salud mental al docente. Elaboración propia.
Como se muestra en la Figura 7, el modelo conceptual integra de manera relacional los procesos intrínsecos y extrínsecos que intervienen en la configuración del malestar docente, situando a la disonancia vocacional y a la crisis de identidad profesional como núcleos explicativos del deterioro del bienestar laboral y de las afectaciones a la salud mental. En la parte superior del modelo se ubican los elementos de la cognición, entendidos como factores intrínsecos construidos a lo largo del proceso histórico de formación del docente, que incluyen dimensiones culturales, históricas, familiares, expectativas profesionales, elementos existenciales y experiencias previas, los cuales configuran los imaginarios, valores y significados que sustentan la elección vocacional (Festinger, 1957; Dubar, 2002). En contraste, en la parte inferior se representan las condiciones laborales adversas como factores extrínsecos, tales como la sobrecarga de trabajo, la precarización, la burocratización, la pérdida de autonomía y la exigencia permanente de adaptación a contextos institucionales cambiantes, condiciones ampliamente documentadas en el análisis del trabajo docente en contextos latinoamericanos (Esteve, 1994; Tenti Fanfani, 2007; Neffa, 2015). La confrontación persistente entre estos factores intrínsecos y extrínsecos da lugar a la disonancia vocacional, entendida como un conflicto sostenido entre los valores y expectativas profesionales y la experiencia real del trabajo, que genera tensión psicológica y malestar subjetivo (Festinger, 1957), así como a la crisis de identidad profesional, expresada en el quiebre de la identidad docente, la despersonalización de la práctica y la pérdida de sentido del trabajo educativo (Dubar, 2002; Esteve, 1994). Ambos procesos se articulan en un ciclo de malestar central, de carácter no lineal, que se retroalimenta mediante estrategias de mitigación y adaptación desplegadas por los docentes para sostener su permanencia en el sistema educativo, tales como la resignificación del salario, la normalización del desgaste o el distanciamiento emocional respecto a la tarea pedagógica (Neffa, 2015). Este ciclo, lejos de resolver el conflicto, tiende a profundizarlo, favoreciendo el deterioro progresivo del bienestar laboral, manifestado en agotamiento e insatisfacción, y derivando finalmente en afectaciones a la salud mental, como ansiedad y síntomas depresivos, que constituyen consecuencias acumulativas de la exposición prolongada a estas tensiones laborales e identitarias (Esteve, 1994; Neffa, 2015).
Con este modelo propuesto se permite identificar áreas estratégicas para la intervención y la investigación futura. En particular, pone de relieve la importancia de atender los imaginarios docentes y los procesos de construcción vocacional e identitaria como dimensiones centrales del bienestar laboral y la salud mental. En este sentido, las recientes transformaciones curriculares y los nuevos planes de estudio, que incorporan el análisis de la práctica, la reflexión identitaria y el reconocimiento del trabajo docente, abren posibilidades para intervenir de manera preventiva sobre la disonancia vocacional.
Trabajar los imaginarios docentes desde la formación inicial y la formación continua puede constituir un factor protector, en tanto permite resignificar la vocación, fortalecer la identidad profesional y dotar de sentido a la práctica en contextos laborales complejos. El modelo sugiere que estas intervenciones no deben centrarse únicamente en el manejo del estrés, sino en la reconstrucción del sentido del trabajo docente como base del bienestar laboral. La integración de la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional resulta necesaria para avanzar en la comprensión del malestar docente desde una perspectiva más profunda y contextualizada. Analizar estas variables de manera aislada limita la comprensión del fenómeno y favorece explicaciones fragmentadas. El modelo demuestra que ambas categorías se potencian mutuamente y permiten explicar cómo las condiciones laborales se traducen en afectaciones a la salud mental.
En conjunto, el modelo conceptual integrador constituye un resultado analítico que aporta a la investigación educativa y a los estudios sobre salud mental laboral, al ofrecer un marco explicativo que articula dimensiones estructurales, subjetivas e identitarias del trabajo docente en contextos educativos contemporáneos.
Conclusiones
El análisis desarrollado permite sostener que la disonancia vocacional y la crisis de identidad profesional constituyen procesos psicosociales clave para comprender el deterioro del bienestar laboral y la salud mental docente, más allá de explicaciones centradas exclusivamente en la sobrecarga o el estrés laboral. Ambas variables actúan como predictores en tanto anteceden y median la forma en que las condiciones laborales adversas impactan subjetivamente en el profesorado. El modelo conceptual propuesto aporta una lectura integradora del malestar docente, al articular dimensiones intrínsecas, como las cogniciones, imaginarios y trayectorias formativas, con factores extrínsecos asociados a la organización del trabajo educativo. Esta articulación permite explicar por qué docentes expuestos a condiciones laborales similares pueden experimentar niveles diferenciados de malestar, dependiendo de la coherencia o ruptura entre su vocación, identidad profesional y práctica cotidiana.
Los hallazgos teóricos revisados sugieren que el deterioro del bienestar laboral no es un fenómeno espontáneo ni individual, sino el resultado de procesos acumulativos y cíclicos de tensión vocacional e identitaria que, cuando no encuentran vías de resignificación estructural, derivan en afectaciones sostenidas a la salud mental. En este sentido, el malestar docente no solo se expresa en síntomas, sino en la pérdida progresiva de sentido del trabajo educativo. Desde una perspectiva aplicada, los resultados subrayan la necesidad de ampliar las estrategias de intervención en salud laboral docente, incorporando el análisis de la vocación, la identidad profesional y los imaginarios construidos durante la formación inicial y continua. Atender estos procesos puede constituir un factor protector frente al malestar, particularmente en contextos de transformación curricular y organizacional. El estudio abre líneas de investigación futuras orientadas a la validación empírica del modelo propuesto, así como al diseño de intervenciones institucionales que reconozcan el bienestar laboral docente como un fenómeno integral, situado y profundamente vinculado al sentido que los docentes atribuyen a su práctica profesional.
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