{"id":60,"date":"2014-03-02T13:56:12","date_gmt":"2014-03-02T13:56:12","guid":{"rendered":"http:\/\/distancia.cuautitlan2.unam.mx\/rudics\/?p=60"},"modified":"2024-01-22T17:27:56","modified_gmt":"2024-01-22T23:27:56","slug":"conflicto-armado-y-la-via-politica-los-casos-de-la-union-patriotica-y-movadef-en-perspectiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/?p=60","title":{"rendered":"Conflicto armado y la \u201cV\u00eda Pol\u00edtica\u201d: Los casos de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica y MOVADEF en perspectiva"},"content":{"rendered":"<p>DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.22201\/fesc.20072236e.2014.5.8.1\">https:\/\/doi.org\/10.22201\/fesc.20072236e.2014.5.8.1<\/a><\/p>\n<p><strong>Armed conflict and the &#8220;Political Way&#8221;: The cases of the Patriotic Union and MOVADEF in perspective<\/strong><\/p>\n<p><b>Jos\u00e9 Carlos Medina Montes<\/b><\/p>\n<p><a href=\"mailto:cernesto.jc@gmail.com\">cernesto.jc@gmail.com<\/a><\/p>\n<p><b>Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Per\u00fa<\/b><\/p>\n<a href='https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/ARTI1.pdf' class='small-button smallblue' target=\"_blank\">PDF<\/a>\n<p><b>Resumen:<\/b><\/p>\n<p>Este art\u00edculo presenta un contraste entre dos experiencias organizacionales enmarcadas en dos momentos pol\u00edticos distintos que tienen como eje un conflicto armado interno. Resalta la actuaci\u00f3n del Estado y ciertos sectores sociales para mantener al margen de la participaci\u00f3n pol\u00edtica institucional a los colectivos pol\u00edticos surgidos desde los movimientos alzados en armas. Hace un compendio del desarrollo de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica en Colombia y los mecanismos de criminalizaci\u00f3n de su participaci\u00f3n pol\u00edtica abierta en el curso de un conflicto armado inconcluso, en paralelo resume el caso del Movimiento por Amnist\u00eda y Derechos Fundamentales en Per\u00fa, y el vedo de su participaci\u00f3n pol\u00edtica formal en condiciones de un conflicto armado finalizado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Palabras clave:<\/b> Conflicto armado, Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, Movadef, participaci\u00f3n pol\u00edtica<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Abstract:<\/strong><\/p>\n<p>This article describes a contrast between two experiences of political organizations. Both of them happened in different political moments, both have as central concept an internal armed conflict. Emphasize the States performance, and others social sectors, for keep on the edge of the institutional political participation the political groups appeared from the armed movements. In this way, we make a resume of the \u201cUnion Patri\u00f3tica\u201d and its development in Colombia and the mechanisms for criminalize its open political participation in the middle of an unconcluded armed conflict, in a parallel resume we will expose the case of \u201cMovimiento por Amnesia y Derechos Fundamentales\u201d in Peru and the prohibition of its formal political participation when the armed conflict had been ended.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Key words:<\/b> Armed conflict, Union Patriotica, Movadef, political participation<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cNo hemos elegido la violencia por la violencia misma, pero vemos que es el \u00fanico camino que nos queda. En este sentido somos pacifistas\u201d. Mar\u00eda Antonia Berger, dirigente de las FAR de Argentina, desaparecida en 1979.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 9 de Julio del 2013 se anunci\u00f3 la sentencia N\u00b0 11001-03-28-000-2010-00027-00 de fecha 4 de Julio del mismo a\u00f1o, emitida por la Secci\u00f3n Quinta de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado de Bogot\u00e1, Colombia. En ella, la judicatura se pronuncia a favor de que se declaren nulas las resoluciones expedidas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Colombia en lo concerniente a la supresi\u00f3n de la personer\u00eda jur\u00eddica del partido pol\u00edtico Uni\u00f3n Patri\u00f3tica (UP).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>UP naci\u00f3 en 1985 en el marco de las negociaciones para lograr un acuerdo de paz entre la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC-EP) y el Estado colombiano. En el curso de su desenvolvimiento como fuerza pol\u00edtica legal sufri\u00f3 el ataque sistem\u00e1tico de grupos militares y paramilitares, que, seg\u00fan las cifras estimadas, habr\u00edan costado la vida a cerca de 5000 militantes, entre los que destacan dos candidatos presidenciales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy, en un escenario pol\u00edtico signado por la apertura de una nueva Mesa de Di\u00e1logo en Colombia entre los actores del conflicto interno, el fallo ha sido apreciado por los representantes de ambos bandos como un mecanismo que aporta a la sostenibilidad de un entendimiento que permita poner fin a la violencia pol\u00edtica abierta que vive el pa\u00eds hace m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En contraste, el 20 de enero de 2012, el Registro de Organizaciones Pol\u00edticas (ROP) del Per\u00fa emite la resoluci\u00f3n N\u00b0 008-2012-ROP\/JNE, mediante la cual deniega la inscripci\u00f3n en el registro al Movimiento por Amnist\u00eda y Derechos Fundamentales (Movadef), organizaci\u00f3n pol\u00edtica surgida en el a\u00f1o 2009, tras el cambio de estrategia del Partido Comunista del Per\u00fa \u2013 Sendero Luminoso (PCP-SL), luego de la captura de su l\u00edder m\u00e1ximo en 1992.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) hab\u00eda dispuesto mediante Resoluci\u00f3n N\u00b0 002-2012-JNE declarar nula la primera resoluci\u00f3n emitida por el ROP ante la solicitud del Movadef de inscribirse como partido pol\u00edtico legal, habiendo presentado los planillones con la cantidad de firmas solicitadas para tal acto. La nulidad estaba causada por el hecho que la primera resoluci\u00f3n no hab\u00eda analizado los requisitos formales exigidos a toda organizaci\u00f3n pol\u00edtica, deteni\u00e9ndose \u00fanicamente en el extremo referido a la ideolog\u00eda del mencionado grupo.<\/p>\n<p>El <i>boom<\/i> medi\u00e1tico y pol\u00edtico que gener\u00f3 la primera resoluci\u00f3n del JNE decidi\u00f3 el curso de lo que ser\u00eda un segundo pronunciamiento, el cual, debido al desistimiento del recurso de apelaci\u00f3n de los propios interesados, solo asinti\u00f3 el mismo, declarando firme la \u00faltima resoluci\u00f3n del ROP. Esta, adem\u00e1s de ratificar el an\u00e1lisis de fondo de su primer pronunciamiento, hac\u00eda extensivo una serie de requisitos formales que consideraba subsanables, no as\u00ed, el hecho de que la organizaci\u00f3n solicitante mantuviera como principio la ideolog\u00eda conocida como \u201cmarxismo-leninismo-mao\u00edsmo-pensamiento Gonzalo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Haciendo un paralelo entre ambas historias, el presente trabajo busca evidenciar los contrastes existentes en torno a las realidades de las organizaciones pol\u00edticas peruanas y colombianas, en particular el Movadef y la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, as\u00ed como el tratamiento de la problem\u00e1tica surgida a partir de la finalizaci\u00f3n del conflicto armado interno (o su potencial conclusi\u00f3n en el caso colombiano), en cuanto al reconocimiento de la capacidad de la actuaci\u00f3n pol\u00edtica postconflicto de los agentes involucrados en el mismo, reconocidos en su momento como fuerzas enemigas del Estado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es nuestra intenci\u00f3n contribuir a hacer visible la reconciliaci\u00f3n como problema, en escenarios marcados por una crisis de institucionalidad permanente que desdibuja las posibilidades de reconstrucci\u00f3n de una estructura social bien constituida, pero que fue inexistente antes, durante y despu\u00e9s de ocurrido el enfrentamiento armado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Silencio de las Armas y Sangr\u00eda: Uni\u00f3n Patri\u00f3tica<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><b>Historia<\/b><\/p>\n<p>Entre los d\u00edas 4 y 14 de mayo de 1982 se llev\u00f3 a cabo la S\u00e9ptima Conferencia de las FARC-EP. En ella, fue definida como estrategia pol\u00edtica la \u201cb\u00fasqueda de una salida pol\u00edtica al conflicto social y armado, creando las condiciones para una paz duradera y con justicia social\u201d. Seg\u00fan la organizaci\u00f3n guerrillera, exist\u00edan los factores suficientes para lo que denominaban un \u201casomo de situaci\u00f3n revolucionaria\u201d que permit\u00eda una \u201cnueva perspectiva operativa en el camino a convertirla en un movimiento guerrillero ofensivo\u201d (Medina, 2012: 113).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La coyuntura nacional marcada por los primeros a\u00f1os del gobierno del conservador Belisario Betancur, ganador de la presidencia con base en una ret\u00f3rica de paz, sumado a sucesos internacionales como el triunfo sandinista en Nicaragua y los altos niveles de confrontaci\u00f3n pol\u00edtica en El Salvador y Guatemala, constituyeron el marco para el an\u00e1lisis de una coyuntura favorable a los ojos de los l\u00edderes de la guerrilla, que, en un mismo acto pol\u00edtico hacen una reingenier\u00eda de su estructura armada a la vez que apuestan por una estrategia de negociaci\u00f3n paritaria con el Estado. La decisi\u00f3n proven\u00eda del XIII Congreso del Partido Comunista de Colombia (PCC) reunido en diciembre de 1980, cuyo Comit\u00e9 Central estaba conformado por Manuel Marulanda V\u00e9lez y Jacobo Arenas, jefes m\u00e1ximos de la guerrilla. En aquella instancia, el PCC hab\u00eda determinado la necesaria participaci\u00f3n de la guerrilla en el marco de la actividad democr\u00e1tica tradicional (PCC, 1980).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El gobierno de Betancur, por su parte, hab\u00eda asegurado el 7 de agosto de 1982, durante la toma de mando, que \u201cno habr\u00e1 una gota m\u00e1s de sangre y que se alce la bandera blanca de la paz\u201d. Consecuentemente, el 30 de enero de 1983 ocurri\u00f3 la primera reuni\u00f3n de la Comisi\u00f3n Nacional de Paz en la regi\u00f3n de Huila. Pese a las reticencias de importantes sectores de las fuerzas armadas, su labor ser\u00e1 efectiva y en consecuencia el 28 de marzo del a\u00f1o siguiente, es firmado un acuerdo de cese al fuego, tregua y paz, conocido como los \u201cAcuerdos de la Uribe\u201d (Romero, 2011). El s\u00e9ptimo numeral de los acuerdos establec\u00eda que, tras un a\u00f1o de implementaci\u00f3n y fiscalizaci\u00f3n del cese al fuego, las FARC-EP podr\u00edan organizarse pol\u00edtica, econ\u00f3mica y socialmente seg\u00fan su libre decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 21 de marzo de 1985, en un acto p\u00fablico realizado en Bogot\u00e1, ocurre el lanzamiento oficial del partido Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, y, a partir de esta fecha, se suceden un sinn\u00famero de manifestaciones multitudinarias de la organizaci\u00f3n; en las mismas, participan tambi\u00e9n con sus logos y consignas, miembros de las FARC-EP. En paralelo, se produce un incremento exponencial de la actividad paramilitar y la represi\u00f3n militar hacia las protestas urbanas y campesinas, as\u00ed como a las demostraciones de apoyo de masas al nuevo movimiento pol\u00edtico. Al a\u00f1o siguiente, Jaime Pardo Leal, candidato presidencial de la UP, aprovechando una visita del Papa denuncia los cr\u00edmenes acecidos contra la naciente organizaci\u00f3n, \u201cque han dejado m\u00e1s de 200 v\u00edctimas en menos de un a\u00f1o\u201d (Romero, 2011: 260).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La dura batalla por la paz<\/b><\/p>\n<p>La UP represent\u00f3 para la izquierda colombiana un incremento notorio de su aceptaci\u00f3n en los t\u00e9rminos de la vida democr\u00e1tica institucional: la primera elecci\u00f3n signific\u00f3, con sus m\u00e1s de 329 mil votos, un incremento de m\u00e1s del 100% respecto de su participaci\u00f3n anterior, lo que la condujo a ser una opci\u00f3n pol\u00edtica con representantes electos en todos los niveles y territorios. El aniquilamiento selectivo de sus militantes, entre activistas de base, diputados, senadores, alcaldes, concejales y sus dos candidatos presidenciales (Pardo Leal en 1986 y Bernardo Jaramillo en 1990), ha alcanzado la impactante cifra de 6 mil asesinados en sendas campa\u00f1as denominadas \u201cBaile rojo\u201d (1986), \u201cEsmeralda\u201d (1988), \u201cGolpe de gracia\u201d (1992) y \u201cRetorno\u201d (1993), denunciadas por la prensa y las organizaciones de Derechos Humanos (REINICIAR, 2005). Por ello, en 1993, la Corporaci\u00f3n Reiniciar y la Comisi\u00f3n Colombiana de Juristas presentaron el caso ante la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el cual fue admitido el 12 de marzo de 1997 con el n\u00famero 11.227. En la demanda se presentan pruebas de 1163 homicidios de los alrededor de 4500 que estiman en la actualidad los demandantes (Quiroga, 2011).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las diferentes administraciones gubernamentales colombianas (Gaviria, Samper y Pastrana), posteriores a la ruptura de las negociaciones entre las FARC y el Estado, ocurrida en 1987, han visto el tratamiento del proceso de paz como un mecanismo de negociaci\u00f3n, manteniendo una estrategia de derrota militar de la insurgencia. Este pragmatismo es la respuesta ante el an\u00e1lisis t\u00e9cnico del Estado, el cual interpreta que tambi\u00e9n para la guerrilla el di\u00e1logo es una t\u00e1ctica de paz dentro de una estrategia de guerra, dedic\u00e1ndose \u00fanicamente a lograr estabilidad en el escenario b\u00e9lico \u201cbajo la \u00e9gida de una estrategia de instrumentalizaci\u00f3n de la salida negociada al conflicto pol\u00edtico y armado en la b\u00fasqueda de un descenso del perfil pol\u00edtico y el protagonismo reivindicativo de los grupos insurgentes\u201d (Arias, 2008: 26).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este sentido existe casi nulo margen para la articulaci\u00f3n de una propuesta de salida al conflicto por la v\u00eda de la franca negociaci\u00f3n. Ello redunda en la perpetuaci\u00f3n de las condiciones que hacen posible que siga vigente el conflicto armado m\u00e1s antiguo de Am\u00e9rica del Sur, condenando a su vez a la sociedad colombiana y en especial, a los sectores m\u00e1s vulnerables, a la perpetuaci\u00f3n de la espiral de violencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La pol\u00edtica que prefiere la desmovilizaci\u00f3n individual tuvo a su m\u00e1s alto exponente en \u00c1lvaro Uribe, quien encabez\u00f3 el gobierno en 2002. La puesta en marcha de la doctrina de Seguridad Democr\u00e1tica juzga, en la pr\u00e1ctica y en el discurso, el tratamiento que dieron sus predecesores gubernamentales al conflicto armado. La nueva pol\u00edtica uniformiza ante el Estado a las bandas paramilitares y las organizaciones guerrilleras (\u201cgrupos armados ilegales\u201d), englobando al conjunto bajo el concepto de \u201cterroristas\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De esta forma, la \u00fanica posibilidad de apertura al \u201cdi\u00e1logo\u201d se transform\u00f3 en la renuncia al ejercicio de la actividad militar y la entrega incondicional de las armas. Sin negociaci\u00f3n de por medio que reconozca los or\u00edgenes pol\u00edticos del conflicto, lo que cerraban categ\u00f3ricamente las posibilidades para el cese del mismo. Empero, dejaba llano el terreno para la desmovilizaci\u00f3n individual, generando un clima de impunidad, en tanto, tambi\u00e9n de forma pragm\u00e1tica, abordaba el problema del perd\u00f3n y la reincorporaci\u00f3n de los agentes armados a la sociedad civil. As\u00ed lo han hecho los paramilitares agrupados en las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), transitando el camino del desarme a la vez que exigiendo garant\u00edas jur\u00eddicas favorables, convirti\u00e9ndolo en un fen\u00f3meno complejo: indultos directos a m\u00e1s de 30 mil desmovilizados, solicitudes de extradici\u00f3n pendientes por delito de narcotr\u00e1fico y una di\u00e1spora de bandas armadas que disputan el control de territorios para actividades il\u00edcitas (Villarraga, 2013).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En tanto, el tratamiento para las v\u00edctimas de lo que algunos ya denominan \u201cgenocidio pol\u00edtico\u201d (Cepeda, 2006), ha pasado por intentos de conciliaci\u00f3n entre los familiares y sobrevivientes con el Estado colombiano, denunciado internacionalmente. El resultado fue el rompimiento de las negociaciones para una soluci\u00f3n amistosa en julio del 2006, debido, seg\u00fan las v\u00edctimas, no solo a la negativa gubernamental para aceptar las propuestas de los demandantes sino que \u201cdurante el primer gobierno de Uribe se perpetraron por lo menos 136 homicidios, 38 desapariciones forzadas y 28 atentados contra los sobrevivientes y sus familias\u201d (REINICIAR, 2006: 3).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Visto lo anterior, cabe concluir que suprimir la personalidad jur\u00eddica de la UP en el a\u00f1o 2002 y la actual reversi\u00f3n de dicha decisi\u00f3n, plantea dos escenarios distintos: Uno, inserto en una l\u00f3gica de aniquilamiento y sometimiento de la insurgencia y todos sus componentes pol\u00edticos subyacentes; Otro, una estrategia que apostar\u00eda nuevamente por una salida negociada al conflicto que habr\u00e1 de comprometer, entre otras reformulaciones de importancia nacional, el paso a la \u201cv\u00eda pol\u00edtica\u201d como \u00fanica posibilidad de participaci\u00f3n de lo que hoy se mantiene como un movimiento armado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El parto del giro estrat\u00e9gico: MOVADEF<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><b>Historia<\/b><\/p>\n<p>La captura de Abimael Guzm\u00e1n Reynoso, l\u00edder del PCP-SL, en septiembre de 1992, fue el punto de inflexi\u00f3n m\u00e1s importante durante el conflicto armado peruano. Esto, no debido a la manida justificaci\u00f3n senderista de que la guerra no pudiese continuar sin la direcci\u00f3n, sino por cuanto era la propia direcci\u00f3n, en raz\u00f3n de su detenci\u00f3n, quien sojuzg\u00f3 el destino de la acci\u00f3n armada, elaborando un argumento te\u00f3rico que calzara en la comprensi\u00f3n de sus militantes, sabedora del manejo idol\u00e1trico hacia su l\u00edder por parte de sus seguidores. Esta l\u00f3gica era posible en cuanto reproducci\u00f3n del propio egotismo de Guzm\u00e1n, quien asever\u00f3 estar convencido, a una semana de su captura, que la guerra no ten\u00eda posibilidad de \u00e9xito. As\u00ed, el 20 de octubre de 1992 indic\u00f3 a los custodios penales que quer\u00eda iniciar negociaciones para un acuerdo de paz (CVR, 2003, II: 120).<\/p>\n<p>Las conversaciones exploratorias iniciaron en un contexto pol\u00edtico nacional enmarcado por el refer\u00e9ndum sobre la aceptaci\u00f3n de la nueva carta magna dada por el Congreso Constituyente Democr\u00e1tico (CCD) tras el autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en 1992. Fue evidente que el ofrecimiento de acuerdo para la paz, hecho p\u00fablico, por la c\u00fapula senderista estaba siendo utilizado no solo para desmovilizar a los militantes armados aprovechando su vocaci\u00f3n \u201cseguidista\u201d (Ibarra, 2010), sino tambi\u00e9n para ganar la votaci\u00f3n, raz\u00f3n por la cual, ocurrida esta, las sesiones con Vladimiro Montesinos, interlocutor del gobierno, fueron de m\u00e1s a menos (Villegas, 2011).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Estado afianz\u00f3 la idea de un r\u00e9gimen vencedor, que implic\u00f3 una pol\u00edtica autoritaria; en tanto, el PCP-SL logr\u00f3 la sujeci\u00f3n de gran parte de su militancia al cambio de estrategia de su l\u00edder (el gobierno posibilit\u00f3 una reuni\u00f3n de la direcci\u00f3n para ello), olvidando la mayor parte de dispersiones post-captura, adem\u00e1s de obtener trato distinto en las condiciones carcelarias para la c\u00fapula<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/jesus\/Documents\/3er%20semestre\/RUDICS\/ART.5CONFLICTO%20ARMADO.doc#_ftn1\">[1]<\/a>, en relaci\u00f3n a otras, como la del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) que se neg\u00f3 a cualquier acuerdo con el fujimorismo tras el golpe de Estado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El desmoronamiento progresivo del r\u00e9gimen fujimorista (1998-2000) supuso acaso para el PCP-SL tambi\u00e9n una nueva etapa para replantear los objetivos que habr\u00edan de motivar su actuaci\u00f3n como conjunto org\u00e1nico. La nueva posici\u00f3n se materializ\u00f3 en un documento llamado \u201cCinco puntos para la coyuntura\u201d, redactado en noviembre de 2000, durante un encuentro de la direcci\u00f3n senderista en el proceso de reclamo por mejoras carcelarias; asimismo, el 19 de diciembre del mismo a\u00f1o, mediante carta dirigida al presidente Valent\u00edn Paniagua, Guzm\u00e1n y Elena Iparraguirre hicieron de conocimiento al Estado su nuevo <i>leitmotiv<\/i> como organizaci\u00f3n pol\u00edtica: \u201cuna soluci\u00f3n pol\u00edtica a los problemas derivados de la guerra interna iniciada en mayo de 1980\u201d (Iparraguirre, 2003: 87).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este ser\u00e1 el origen de un conjunto de estrategias que tienen la pretensi\u00f3n de ubicar al PCP-SL en una nueva etapa de participaci\u00f3n en la vida pol\u00edtica del pa\u00eds. De este modo, en 2002 surge, con la presencia del abogado de Guzm\u00e1n, Manuel Fajardo, un colectivo denominado Movimiento Popular de Control Constitucional que present\u00f3 ante el Tribunal Constitucional (TC) una demanda de inconstitucionalidad de la legislaci\u00f3n antisubversiva heredada del r\u00e9gimen fujimorista. El TC fall\u00f3 declar\u00e1ndola fundada en parte (STC-010-2002-AI) debido a la evidente lesi\u00f3n de los derechos constitucionales que representaban muchos de los decretos ley del llamado \u201cfujimorato\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De esa victoria legal con relaci\u00f3n a la fundaci\u00f3n del Movadef, el 20 de noviembre del 2009, quedaba una corta distancia, marcada quiz\u00e1 por la espera a los discernimientos del l\u00edder, quien condens\u00f3 su m\u00e1s reciente estrategia en el libro \u201cDe pu\u00f1o y letra\u201d, publicado tres meses antes de la fundaci\u00f3n del nuevo movimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Vae victis<\/b><\/p>\n<p>Trasuntando los caminos ya recorridos por otras organizaciones que se alzaron en armas durante el siglo XX en Am\u00e9rica Latina, el PCP-SL a trav\u00e9s de sus estructuras perif\u00e9ricas autogeneradas en las que comparten activismo con una masa de simpatizantes de su proyecto e incluso, parad\u00f3jicamente, con algunos militares y polic\u00edas retirados que pretenden una \u201camnist\u00eda general\u201d para \u201ctodos los participantes de la guerra\u201d (MPCC, 2010), desea insertarse en la participaci\u00f3n pol\u00edtica abierta. Desde luego, su particular condici\u00f3n de fuerza vencida en el terreno militar desfavorece sus pretensiones. Ello no hace mella en su capacidad para procurarse vida y activismo pol\u00edtico en los m\u00e1s diversos organismos sociales, granje\u00e1ndose la animadversi\u00f3n de importantes sectores de la sociedad civil debido a la inmanencia del recuerdo de los a\u00f1os del conflicto<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/jesus\/Documents\/3er%20semestre\/RUDICS\/ART.5CONFLICTO%20ARMADO.doc#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La propuesta que enarbolan es a todas luces paradigm\u00e1tica para el conjunto de procesos armados en Am\u00e9rica Latina. Esta caracter\u00edstica no disminuye la contrariedad que implica aceptarla, para un conjunto social atravesado a\u00fan por el recuerdo de la guerra. La practicidad con la que se enuncia una \u201creconciliaci\u00f3n nacional\u201d como consecuencia de una amnist\u00eda que alcance a todos los actores del conflicto y que conlleve al completo desarrollo de la identidad nacional, est\u00e1 acorde con la l\u00f3gica de los esquemas te\u00f3ricos que el PCP-SL utilizaba aun antes de la guerra para la interpretaci\u00f3n de los problemas sociales.<\/p>\n<p>Es probable que sea la \u00fanica reminiscencia del <i>corpus<\/i> te\u00f3rico que dirigi\u00f3 buena parte del proceso de la violencia y que hoy conduce los objetivos del nuevo colectivo: la l\u00f3gica del pensamiento Gonzalo, un pragmatismo que hoy renuncia a la ret\u00f3rica de extrema contraposici\u00f3n con todos los agentes ajenos a la estructura partidaria para saltar al terreno opuesto: el de la conciliaci\u00f3n, sin mayor debate con los viejos actores armados del Estado; la mayor parte de ellos, culpables de violaciones a los Derechos Humanos e impunes a\u00fan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las formas de razonar los fines y las estrategias para alcanzar dicho prop\u00f3sito est\u00e1 sustentado en esa l\u00f3gica; Alfredo Crespo lo expone en estos t\u00e9rminos: \u201cla diferencia es que para nosotros es una gu\u00eda, una orientaci\u00f3n, y para ellos es su ideolog\u00eda\u201d (Diez y Lerner, 2012: 39).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No es el objetivo de este art\u00edculo debatir los l\u00edmites de tal conjunto ideol\u00f3gico o su metodolog\u00eda te\u00f3rico-pr\u00e1ctica. En cambio, queremos hacer hincapi\u00e9 en la improbabilidad de que, una vez m\u00e1s, pueda llevar a t\u00e9rmino su cometido. La tendencia contempor\u00e1nea que pone en relieve y privilegia las pol\u00edticas internacionales de memoria hist\u00f3rica y sanci\u00f3n a los responsables de cr\u00edmenes contra la humanidad, si bien en algunos extremos deficiente con los manejos de la impunidad, avanza, respaldada en m\u00e1s de los casos por gobiernos dirigidos por v\u00edctimas o familiares de v\u00edctimas de violaciones a los derechos humanos. En un escenario as\u00ed, la propuesta actual del Movadef pareciera situarse fuera de los ciclos de la historia y de la geopol\u00edtica latinoamericana<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/jesus\/Documents\/3er%20semestre\/RUDICS\/ART.5CONFLICTO%20ARMADO.doc#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las sobradas reticencias del Estado y sectores conservadores de la sociedad a posibilitar un \u201creencuentro\u201d con quienes se niegan a retractarse de sus fundamentos ideol\u00f3gicos, pese a la rotunda transformaci\u00f3n de estos, no coadyuvar\u00e1 sino a la profundizaci\u00f3n de las secuelas sociales del conflicto. La impunidad de buena parte de los vencedores, en contraste, con el cada vez m\u00e1s duro tratamiento penal y trabas de reinserci\u00f3n social para los vencidos, solo aportan a la conversi\u00f3n de invisibles pulsos subjetivos en una muy visible tensi\u00f3n social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>A modo de conclusi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Colombia y Per\u00fa tienen como contrapunto en su historia ser los pa\u00edses que han experimentado el proceso de conflicto armado interno m\u00e1s largo de Am\u00e9rica Latina, el primero y, en palabras de Hobsbawn, \u201cel movimiento insurreccional m\u00e1s formidable de la d\u00e9cada de los ochenta\u201d (1998: 454), el segundo. Cada pa\u00eds, con sus peculiares condiciones pol\u00edticas: un r\u00e9gimen bipartidista que alevosamente frustr\u00f3 una expectativa popular de reformas sociales (fundamentalmente campesinas) desde el magnicidio del caudillo Gait\u00e1n, como es el caso colombiano; o una sociedad en tr\u00e1nsito, que tras haber experimentado una de las reformas agrarias m\u00e1s importantes del continente, ve florecer una guerrilla \u201ccampesinista\u201d liderada por la intelectualidad regional, como ocurri\u00f3 en el Per\u00fa (Degregori, 2010).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ambos casos, son conflictos internos que se resisten a desaparecer del imaginario colectivo de sus sociedades debido a que han marcado la historia pol\u00edtica de los respectivos pa\u00edses en los \u00faltimos a\u00f1os. Acudimos por ello en la actualidad al encuentro de diversos tipos de memoria, que en su mayor\u00eda, acomodaticiamente, buscan librar responsabilidad de los sectores dirigentes del proceso armado (Ag\u00fcero, Portugal y Mu\u00f1oz-N\u00e1jar, 2012).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ello impulsa a concebir la necesidad de atravesar una transici\u00f3n m\u00e1s compleja que la vivida por los pa\u00edses que padecieron dictaduras militares, una transici\u00f3n de \u201cdoble v\u00eda\u201d, propia de las circunstancias de horizontalidad de la barbarie (en uno y otro caso) al interior de los procesos armados permitiendo la complementariedad de la justicia retributiva y restaurativa (Uprimny y Saffon, 2006). Si bien compleja, por los requisitos que plantea para su daci\u00f3n, ambos conflictos, uno por su longevidad el otro por su sevicia, poseen las condiciones para una salida de este tipo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para el caso peruano, aun cuando ha existido la derrota de un sector de los involucrados, es pertinente, en tanto la vida pol\u00edtica se ha visto signada por un eterno, y por ello \u00fatil, \u201ccombate\u201d a todas las expresiones que son un recordatorio del potencial \u201cviolentista\u201d de la izquierda. Se promueven as\u00ed pr\u00e1cticas (y leyes) que uniformizan la interpretaci\u00f3n estatal del proceso de violencia pol\u00edtica, se criminaliza a los excarcelados por raz\u00f3n de su involucramiento durante el conflicto (en el bando de los vencidos) y se llega a extremos de impedir el libre desempe\u00f1o de sus capacidades ciudadanas en el marco de su reinserci\u00f3n<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/jesus\/Documents\/3er%20semestre\/RUDICS\/ART.5CONFLICTO%20ARMADO.doc#_ftn4\">[4]<\/a>. Cada una de estas circunstancias evidencia la vitalidad del conflicto en una etapa de postconflicto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una suerte de permanente <i>vendetta<\/i> sobre los vencidos, que, en un pa\u00eds con abismos sociales tan hondos, podr\u00edan terminar por configurar nuevos escenarios de potencial violencia acendrados en el resentimiento de la marginalidad, que a su vez, como en el caso colombiano, se basan en una exclusi\u00f3n pol\u00edtica y correlaci\u00f3n con la procedencia econ\u00f3mica de quienes la padecen. Si bien en momentos y condiciones hist\u00f3ricas diferentes, recordemos que en Colombia la negativa a la apertura pol\u00edtica hacia la participaci\u00f3n dentro del marco institucional de los sectores insurgentes ha costado la oprobiosa suma de 200 mil muertos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La apuesta no es, desde luego, a la construcci\u00f3n de una \u201ctransici\u00f3n amn\u00e9sica\u201d en uno u otro caso, ya sea por el camino de la negociaci\u00f3n pol\u00edtica (Colombia) o la profundizaci\u00f3n de las pol\u00edticas de reparaci\u00f3n (Per\u00fa), sino que consideramos necesario referir que es plausible que la memoria del proceso quede abierta para la interpretaci\u00f3n de los sectores enfrentados, en tanto ninguno logre establecerse dentro de un ordenamiento social del todo funcional a sus expectativas, sobre todo cuando la causa del conflicto remite a una profunda contradicci\u00f3n interclasista<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/jesus\/Documents\/3er%20semestre\/RUDICS\/ART.5CONFLICTO%20ARMADO.doc#_ftn5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tal contexto no es \u00f3bice para la aceptaci\u00f3n de la impunidad, en tanto las transgresiones a la dignidad m\u00e1s b\u00e1sica de los seres humanos no transitan por el camino de la pura interpretaci\u00f3n subjetiva y, si bien pueden apelar alg\u00fan tipo de justificaci\u00f3n, esta se doblega ante la naturaleza de hechos que una civilizaci\u00f3n determinada aborrece o abjura de su comisi\u00f3n. La falta de reconocimiento de la violaci\u00f3n de un derecho humano y su correspondiente sanci\u00f3n, por el contrario, genera ambig\u00fcedades que estimulan la repetici\u00f3n de los sucesos (Martin, 2000).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Colombia, las negociaciones de paz entre la guerrilla y el gobierno caminan hacia acuerdos que permitan la participaci\u00f3n pol\u00edtica de fuerzas opositoras, incluso al Estado, en los marcos de una institucionalidad reformada. Sin embargo, la represi\u00f3n contra los movimientos sociales mantiene vigencia y no son pocos sectores sociales que a\u00fan se ven representados por la pol\u00edtica \u201curibista\u201d de confrontaci\u00f3n sin di\u00e1logo. La mayor parte de la poblaci\u00f3n empero apoya la negociaci\u00f3n para el fin del conflicto a sabiendas que es un muy aprovechable momento pol\u00edtico de definiciones para la guerra y, sobre todo, oportunidades para la paz. Una paz que deber\u00eda permitir que partidos como la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica puedan convertirse en referentes sin temer la desaparici\u00f3n, la tortura y\/o la muerte de sus integrantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el Per\u00fa, el n\u00famero de sugerencias de reformas institucionales planteadas por la Comisi\u00f3n de la Verdad y Reconciliaci\u00f3n (CVR) contrastan con la acumulaci\u00f3n de heridos y fallecidos en conflictos sociales en los gobiernos posteriores a la daci\u00f3n del \u201cInforme Final\u201d, debido, casi en su totalidad, a la falta de reformas del sistema socioecon\u00f3mico sup\u00e9rstite. Es decir existe un tr\u00e1nsito inacabado para la paz, a causa de la pol\u00edtica de la \u00faltima dictadura que impide clausurar las brechas y profundiza la frustraci\u00f3n y marginalidad. Ello refrenda, con el fin de garantizar los derechos m\u00e1s b\u00e1sicos del conjunto de la sociedad, avanzar por el camino de transformaciones pol\u00edtico-sociales que permitan el cumplimiento de las recomendaciones de la CVR y que impidan, de ser posible, las condiciones para el surgimiento o desarrollo de nuevos fen\u00f3menos de violencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>Referencias<\/b><\/p>\n<p>\u00a0Ag\u00fcero, J. C., Portugal, T. y Mu\u00f1oz-N\u00e1jar, S. (2012): Memoria y violencia pol\u00edtica. <i>Revista Quehacer,<\/i> N\u00b0 185, Enero-Marzo, p. 60-69.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Arias Ortiz, G. (2008): Una mirada atr\u00e1s: procesos de paz y dispositivos de negociaci\u00f3n del gobierno colombiano, Fundaci\u00f3n Ideas para la Paz, Serie Working Papers FIP N\u00b0 4.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bendez\u00fa, R. (2013): Ley universitaria: sentenciados por terrorismo no podr\u00e1n postular. <i>La Rep\u00fablica, <\/i>8 de Noviembre, secci\u00f3n Pol\u00edtica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cepeda Vargas, I. (2006): Genocidio pol\u00edtico: El caso de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica. <i>Revista Cetil<\/i>, A\u00f1o I, N\u00b0 2, Septiembre, p. 101-12.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CVR. Comisi\u00f3n de la Verdad y Reconciliaci\u00f3n (2003):<i> Informe Final, <\/i>Tomo II, Per\u00fa: Comisi\u00f3n de la Verdad y Reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8211;. (2003):<i> Informe Final, <\/i>Tomo V, Per\u00fa: Comisi\u00f3n de la Verdad y Reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Degregori, C. I. (2010): El surgimiento de Sendero Luminoso. Ayacucho 1969-1979, IEP, Lima.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Diez, J. y Lerner, D. (2012): Un sendero pol\u00edtico. Una entrevista a Alfredo Crespo. <i>Revista Quehacer<\/i>, N\u00b0 187, Julio-Setiembre, p. 38-53.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hobsbawm, E. (1998): <i>Historia del siglo XX<\/i>, Cr\u00edtica, Buenos Aires.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ibarra, E. (2010): El pez fuera del agua. Cr\u00edtica al ultraizquierdismo gonzaliano, Gutenberg, Lima.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Iparraguirre Revoredo, E. (2003): 1992 Giro estrat\u00e9gico. Luchar por un acuerdo de paz y soluci\u00f3n pol\u00edtica a los problemas derivados de la guerra, Penal Militar Base Naval del Callao.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ley de Reforma Magisterial, Ley 29944 (2012): Per\u00fa, Congreso de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Martin Beristain, C. (2000): Justicia y reconciliaci\u00f3n. El papel de la verdad y la justicia en la reconstrucci\u00f3n de sociedades fracturadas por la violencia. En <i>Cuadernos de Trabajo de Hegoa<\/i>, N\u00b0 27, Febrero, p. 1-42.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Medina Gallego, C. (2009): <i>FARC-EP, notas para una historia pol\u00edtica 1958-2006<\/i>, Universidad Nacional de Colombia, Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MPCC Movimiento popular de control constitucional (20 Setiembre de 2010): \u201c\u00a1Soluci\u00f3n pol\u00edtica, amnist\u00eda general y reconciliaci\u00f3n nacional!\u201d, disponible en <a href=\"http:\/\/movamnsitiayderfundamentales.blogspot.com\/2010\/09\/solucion-politica-amnistia-general-y.html\">http:\/\/movamnsitiayderfundamentales.blogspot.com\/2010\/09\/solucion-politica-amnistia-general-y.html<\/a> (consultada el 22 de noviembre del 2013).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Partido Comunista de Colombia (1980): <i>Informe al XIII Congreso del PC<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PIR Plan Integral de Reparaciones, Ley 28592 (2005): Per\u00fa, Congreso de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quiroga Carrillo, J. (2011): De nada sirve una reparaci\u00f3n pol\u00edtica solo para la UP, si el pa\u00eds que caus\u00f3 el genocidio no se transforma, En Romero, 2011: 383-89.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>REINICIAR Corporaci\u00f3n para la defensa y promoci\u00f3n de los Derechos Humanos. \u00a0(2005): \u201cExterminio de una esperanza\u201d<i>, Colombia\/Cr\u00edmenes de lesa humanidad<\/i>, N\u00b0 1, Febrero, p. 1-4.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212;&#8211;. (2006): \u201cBuscando justicia a nivel internacional\u201d<i>, Colombia\/Cr\u00edmenes de genocidio<\/i>, Setiembre, p. 1-4.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Renique, J. L. (2012): Gonzalo, Movadef y el espejo nepal\u00e9s. En <i>Revista Ideele, <\/i>N\u00b0 217, Marzo, disponible en <a href=\"http:\/\/www.revistaideele.com\/ideele\/content\/gonzalo-movadef-y-el-espejo-nepal%C3%A9s\">http:\/\/www.revistaideele.com\/ideele\/content\/gonzalo-movadef-y-el-espejo-nepal%C3%A9s<\/a> (consultada el 27 de noviembre del 2013)<span style=\"text-decoration: underline;\">.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Romero Ospina, R. (2011): <i>Uni\u00f3n Patri\u00f3tica. Expedientes contra el olvido<\/i>, Alcald\u00eda Mayor de Bogot\u00e1 \u2013 Centro de Memoria, Paz y Reconciliaci\u00f3n, Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sandoval, P. (2012): El genio y la botella: sobre Movadef y Sendero Luminoso en San Marcos. <i>Revista Argumentos<\/i>, a\u00f1o 6, N\u00b0 5, Noviembre, disponible en <a href=\"http:\/\/revistargumentos.org.pe\/el_genio_y_la_botella.html\">http:\/\/revistargumentos.org.pe\/el_genio_y_la_botella.html<\/a> (consultada el 19 de noviembre del 2013).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sentencia. Expediente N\u00b0 010-2002-AI\/TC. Actor: Marcelino Tineo Silva y m\u00e1s de 5000 ciudadanos. Autoridad responsable: Tribunal Constitucional, disponible en <a href=\"http:\/\/www.tc.gob.pe\/jurisprudencia\/2003\/00010-2002-AI.html\">http:\/\/www.tc.gob.pe\/jurisprudencia\/2003\/00010-2002-AI.html<\/a> (consultada el 19 de noviembre del 2013).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sifuentes, M. (2012): Movadef desde dentro. <i>La Rep\u00fablica, <\/i>12 de Agosto, secci\u00f3n Pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Uprimny Yepes, R. y Saffon San\u00edn, M. P. (2006): Justicia transicional y justicia restaurativa: tensiones y complementariedades. En <i>Justicia transicional sin transici\u00f3n<\/i>, Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad; Bogot\u00e1, p. 111-36.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Villarraga Sarmiento, A. (2013): Experiencias hist\u00f3ricas recientes de reintegraci\u00f3n de excombatientes en Colombia. <i>Colombia Internacional,<\/i> N\u00b0 77, Enero, p. 107-40.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Villegas Bernaola, P. (2011): El impacto pol\u00edtico de las negociaciones entre el r\u00e9gimen de Alberto Fujimori y el PCP-SL en el contexto electoral del refer\u00e9ndum de 1993, Tesis de Licenciatura, PUCP, Lima.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>\n<p>NOTAS:<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/jesus\/Documents\/3er%20semestre\/RUDICS\/ART.5CONFLICTO%20ARMADO.doc#_ftnref1\">[1]<\/a> H\u00e1gase notar que si bien gozaron de un trato distinto durante las reuniones con Montesinos no se puede soslayar el hecho de que las condiciones carcelarias para otros miembros de las organizaciones armadas eran extremas, por lo cual no se podr\u00eda hablar exactamente de \u201cprivilegios\u201d. Para detalles de torturas y otros tratos inhumanos y degradantes en las c\u00e1rceles v\u00e9ase CVR, 2003, V: 702-18<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/jesus\/Documents\/3er%20semestre\/RUDICS\/ART.5CONFLICTO%20ARMADO.doc#_ftnref2\">[2]<\/a> Para graficar pasajes de su moderna articulaci\u00f3n al movimiento social y la respectiva recepci\u00f3n p\u00fablica cfr. Sandoval, 2012;\u00a0 Sifuentes, 2012.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/jesus\/Documents\/3er%20semestre\/RUDICS\/ART.5CONFLICTO%20ARMADO.doc#_ftnref3\">[3]<\/a> Acaso un distintivo de tal organizaci\u00f3n mao\u00edsta. Para ubicar sus contempor\u00e1neas referencias internacionales, cfr. Renique, 2012.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/jesus\/Documents\/3er%20semestre\/RUDICS\/ART.5CONFLICTO%20ARMADO.doc#_ftnref4\">[4]<\/a> Dos casos emblem\u00e1ticos son por un lado la alevosa exclusi\u00f3n en el Plan Integral de Reparaciones (PIR) que se\u00f1ala que \u201cNo son consideradas v\u00edctimas y por ende no son beneficiarios de los programas a que se refiere la presente Ley, los miembros de organizaciones subversivas\u201d (Ley 28592, art. 4, 2005) y, por el otro, la promulgaci\u00f3n y proyecci\u00f3n de leyes como la magisterial (Ley 29944, art. 18.d, 2012) y la universitaria (en proyecto, cfr. Bendez\u00fa, 2013) que impiden a los excarcelados por delito de terrorismo poder retomar su actividad profesional o acad\u00e9mica.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/jesus\/Documents\/3er%20semestre\/RUDICS\/ART.5CONFLICTO%20ARMADO.doc#_ftnref5\">[5]<\/a> Para citar los casos m\u00e1s emblem\u00e1ticos tenemos las memorias hasta hoy enfrentadas de procesos como el espa\u00f1ol (1933-1985) y el chileno (1970-1990).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DOI: https:\/\/doi.org\/10.22201\/fesc.20072236e.2014.5.8.1 Armed conflict and the &#8220;Political Way&#8221;: The cases of the Patriotic Union and MOVADEF in perspective Jos\u00e9 Carlos Medina Montes cernesto.jc@gmail.com Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Per\u00fa Resumen: Este art\u00edculo presenta un contraste entre dos experiencias organizacionales enmarcadas en dos momentos pol\u00edticos distintos que tienen como eje un conflicto armado interno. Resalta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-60","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-seccion_general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/60","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=60"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/60\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4711,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/60\/revisions\/4711"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=60"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=60"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=60"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}