{"id":5198,"date":"2026-01-24T19:11:10","date_gmt":"2026-01-25T01:11:10","guid":{"rendered":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/?p=5198"},"modified":"2026-01-24T21:41:32","modified_gmt":"2026-01-25T03:41:32","slug":"los-cargadores-de-nuestro-padre-jesus-del-calvario-memoria-y-capital-simbolico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/?p=5198","title":{"rendered":"Los cargadores de Nuestro Padre Jes\u00fas del Calvario: memoria y capital simb\u00f3lico"},"content":{"rendered":"<p><strong>The bearers of Our Father Jesus of the Calvary: memory and symbolic Capital<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sonia F\u00e1tima Saavedra Ju\u00e1rez<\/strong><\/p>\n<p>Adscripci\u00f3n institucional: Estudiante de la Licenciatura en Humanidades, Centro Universitario de los Lagos (CULagos), Universidad de Guadalajara, Lagos de Moreno, Jalisco, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:sonia.saavedra9262@alumnos.udg.mx\">sonia.saavedra9262@alumnos.udg.mx<\/a><\/p>\n<a href='https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RUDICSv17n32p93_118.pdf' class='small-button smallblue' target=\"_blank\">PDF<\/a>\n<p>Resumen: este art\u00edculo analiza el culto a Nuestro Padre Jes\u00fas del Calvario en Lagos de Moreno, Jalisco, centr\u00e1ndose en los cargadores como custodios de memoria y capital simb\u00f3lico. Mediante investigaci\u00f3n etnogr\u00e1fica y revisi\u00f3n hist\u00f3rica, explora c\u00f3mo esta tradici\u00f3n refuerza identidades comunitarias y jerarqu\u00edas sociales. Los cargadores, organizados en cuadrillas, tienen un rol sagrado y de prestigio, legitimado por pr\u00e1cticas disciplinarias y reconocimiento colectivo. El estudio revela tensiones entre actores locales y autoridades eclesi\u00e1sticas, destacando la devoci\u00f3n como eje de cohesi\u00f3n social y resistencia cultural, incluso entre migrantes.<\/p>\n<p>Abstract: This article analyzes the follower of Our Father Jesus of Calvary in Lagos de Moreno, Jalisco, focusing on the bearers as custodians of memory and symbolic capital. Through ethnographic research and historical review, it explores how this tradition reinforces community identities and social hierarchies. The bearers, organized in groups, have sacred and prestigious role, legitimized by disciplinary practices and collective recognition. The study reveals tensions between local actors and ecclesiastical authorities, highlighting devotion as an axis of social cohesion and cultural resistance, even among migrants.<\/p>\n<p>Palabras clave: Capital simb\u00f3lico, memoria, cargadores.<\/p>\n<p>Keywords: Symbolic capital, memory, bearers.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Este art\u00edculo analiza la memoria y el capital simb\u00f3lico de los cargadores de la imagen de Nuestro Padre Jes\u00fas del Calvario, mediante una investigaci\u00f3n etnogr\u00e1fica digital que combina entrevistas a coordinadores generales y al coordinador de la cuadrilla de la parroquia de San Juan Bautista, con el prop\u00f3sito de recuperar narrativas orales sobre su funci\u00f3n en el culto. Esta metodolog\u00eda se complementa con una revisi\u00f3n hemerogr\u00e1fica y de archivo. El estudio se abordar\u00e1 en tres apartados.<\/p>\n<p>En las primeras secciones se examinan fuentes primarias donde la mayor\u00eda de los actores participan en la preservaci\u00f3n de la memoria festiva, mientras que en el apartado final se desarrolla una reflexi\u00f3n cr\u00edtica que explora tanto los rituales visibles como las estructuras subyacentes que legitiman y reproducen esta tradici\u00f3n en la comunidad.<\/p>\n<p>Lagos de Moreno es un municipio del noroeste de Jalisco. De acuerdo con el INEGI (2020), contaba con 172,403 habitantes, de los cuales el 95.3% profesa la fe cat\u00f3lica. Las festividades patronales constituyen un elemento significativo en la construcci\u00f3n de la identidad, la historia y la tradici\u00f3n de sus habitantes. \u201cLa religi\u00f3n fue y es el principal eje en que ha girado la vida del laguense y alte\u00f1o\u201d (G\u00f3mez, 2013, p. 15).<\/p>\n<p>El centro hist\u00f3rico de la ciudad, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO como parte del Camino Real Tierra Adentro, alberga parroquias e iglesias centenarias. Cada una de estas iglesias custodia diferentes devociones: la Virgen de la Asunci\u00f3n, patrona de la ciudad; la Virgen de Guadalupe, en el templo del Santuario; la Virgen de la Merced; y diversos santos locales cuyas historias mantienen v\u00ednculos con la identidad de sus barrios. Este patrimonio configura un espacio donde la cultura religiosa documenta la historia social y cultural de la localidad.<\/p>\n<p>La configuraci\u00f3n religiosa actual es resultado de un proceso hist\u00f3rico. Durante el periodo del rey Felipe II, se fund\u00f3 la Villa de Santa Mar\u00eda de los Lagos con el prop\u00f3sito de separar los pueblos de indios de los espa\u00f1oles. Esta decisi\u00f3n estableci\u00f3 patrones de segregaci\u00f3n y racismo que influyeron en la vida social, pol\u00edtica y religiosa de la localidad. Con la llegada de los espa\u00f1oles, las im\u00e1genes prehisp\u00e1nicas fueron sustituidas por im\u00e1genes de Jes\u00fas, la Virgen Mar\u00eda, santos y m\u00e1rtires. El nacimiento de la villa ocurri\u00f3 en el contexto de la Guerra Chichimeca (1550-1590), lo que determin\u00f3 que un soldado romano, San Sebasti\u00e1n, fuera elegido primer patrono. Este santo era invocado para contrarrestar la peste, por lo que los peninsulares solicitaban su auxilio contra lo que consideraban la amenaza de los chichimecas (G\u00f3mez, 2013, pp. 15-36).<\/p>\n<p>Los distintos grupos \u00e9tnicos de la poblaci\u00f3n eleg\u00edan a sus patronos de acuerdo con su identidad cultural. La poblaci\u00f3n afrodescendiente y mulata se apropiaba de im\u00e1genes como la Virgen de Guadalupe, resignific\u00e1ndolas como emblemas de su identidad \u00e9tnica; los mestizos eligieron al primer santo nacido en tierras novohispanas, San Felipe de Jes\u00fas; y los ind\u00edgenas, divididos en tres pueblos e influenciados por los franciscanos, eligieron a la Virgen de la Inmaculada Concepci\u00f3n (Moya), la Virgen de la Asunci\u00f3n (La Laguna) y la Virgen de la Candelaria (Buenavista). Por su parte, los espa\u00f1oles y criollos veneraban a la Virgen Mar\u00eda en sus advocaciones de la Soledad y el Rosario, as\u00ed como a la imagen de Cristo de la pasi\u00f3n que era usada en las procesiones de Semana Santa (G\u00f3mez, 2013, pp. 15-36).<\/p>\n<p>El conflicto b\u00e9lico provoc\u00f3 que la mayor\u00eda de los primeros habitantes abandonaron la ciudad. La pacificaci\u00f3n chichimeca permiti\u00f3 el establecimiento de nuevas familias espa\u00f1olas, que constituyeron \u00e9lites dominantes de la vida religiosa, pol\u00edtica y social, colocando a sus familiares en el clero. As\u00ed, en el siglo XVII, el sacerdote Diego Ortiz de Saavedra logr\u00f3 que el 4 de octubre de 1622 Santa Catalina de Alejandr\u00eda fuera elegida como segunda patrona, sustituyendo a San Sebasti\u00e1n, y que fuera venerada en el templo de la Asunci\u00f3n. No obstante, al tratarse de una imagen impuesta por los espa\u00f1oles, no alcanz\u00f3 el esplendor deseado y su veneraci\u00f3n entr\u00f3 en decadencia (G\u00f3mez, 2013, pp. 15-36).<\/p>\n<p>El culto a la imagen de Nuestro Padre Jes\u00fas se remonta al siglo XVIII. Alrededor del a\u00f1o de 1673, do\u00f1a Catalina Menc\u00eda Jim\u00e9nez de Castro don\u00f3 al templo de la Asunci\u00f3n la imagen de un Jes\u00fas Nazareno cargando la cruz. Durante el siglo XIX tuvieron lugar guerras y conflictos sociales (la Independencia y la Guerra de Reforma), que consolidaron la devoci\u00f3n a esta imagen entre la poblaci\u00f3n marginada \u2014mestizos, ind\u00edgenas y mulatos\u2014, la cual se identific\u00f3 con el sufrimiento de ese Cristo que lleva la cruz a cuestas, en un contexto donde las dificultades de este sector de la poblaci\u00f3n encontraban consuelo y esperanza.<\/p>\n<p>Esta imagen fue custodiada por la cofrad\u00eda de Nuestra Se\u00f1ora de la Soledad y Santo Entierro, que se encargaba de la organizaci\u00f3n de las procesiones de Semana Santa, especialmente la del Viernes Santo, cuando los fieles cargaban la imagen en andas por las calles de la ciudad. Las cofrad\u00edas eran asociaciones religiosas que fomentaban el culto a las im\u00e1genes sagradas.<\/p>\n<p>En 1799, el alcalde mayor Francisco Xavier de Arriola, solicit\u00f3 y obtuvo licencia para la construcci\u00f3n de catorce capillitas del viacrucis sobre la calle La Estaci\u00f3n (hoy calle Constituyentes). Estas capillitas culminaban en una capilla mayor en la cima del cerro del Calvario, donde fue colocada la imagen de Jes\u00fas Nazareno. En 1797 se confirma la existencia de la capilla y el 29 de julio de 1895 fue bendecido el nuevo santuario (G\u00f3mez, 2013, pp. 15-36).<\/p>\n<ol>\n<li><strong>La consolidaci\u00f3n del culto a Nuestro Padre Jes\u00fas del Calvario<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Hacia 1847, el padre Francisco Verdad obtuvo la autorizaci\u00f3n del obispo de Guadalajara para que la fiesta en honor a la imagen del Padre Jes\u00fas del Calvario en Lagos de Moreno se celebrara el 6 de agosto, d\u00eda en que la iglesia conmemora la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or (G\u00f3mez, s.f., p. 111). Por ello, el Se\u00f1or del Calvario se presenta ese d\u00eda vestido de blanco, sin la corona de espinas y sin la cruz, mientras el resto del a\u00f1o su vestimenta es de color morado (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. VI).<\/p>\n<p>Respecto a la edificaci\u00f3n de la primera iglesia en el Calvario, se tiene registro de la versi\u00f3n del Sr. Miguel G\u00f3mez Gonz\u00e1lez, ciudadano de Lagos con inter\u00e9s en la historia local. \u00c9l se\u00f1alo: \u201cYo tambi\u00e9n la he procurado, pero solo he podido aclarar por una novena del Se\u00f1or del Calvario que en el a\u00f1o de 1784 ya exist\u00eda la iglesia, pues esta fecha corresponde a la impresi\u00f3n de la novena copiada de la que se imprimi\u00f3 por primera vez dedicada a aumentar los cultos y a honrar a Nuestro Padre Jes\u00fas del Calvario debidamente, en su antiguo templo\u201d (H. Ayuntamiento de Lagos de Moreno, 2002, p. 31).<\/p>\n<p>Un hecho relevante para el desarrollo de las festividades fue la promulgaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1857 y la entrada en vigor de las Leyes de Reforma (1859-1860), que establecieron la separaci\u00f3n entre la Iglesia y el Estado. En este contexto, el Congreso de Jalisco procedi\u00f3 a secularizar las fiestas. Mediante un decreto del 23 de mayo de 1872, se autoriz\u00f3 oficialmente una feria anual para la ciudad de Lagos de Moreno que tendr\u00eda lugar del 29 de julio al 8 de agosto. Este decreto signific\u00f3 que el gobierno se encargar\u00eda de organizar las fiestas profanas, mientras que la iglesia mantendr\u00eda bajo su responsabilidad las fiestas religiosas (G\u00f3mez, s.f., p. 111).<\/p>\n<p>La necesidad de un nuevo templo qued\u00f3 plasmada en una solicitud del sacerdote Te\u00f3filo Villagr\u00e1n. El 3 de diciembre de 1885, envi\u00f3 un documento, remitido por conducto de Manuel Escobedo, entonces cura p\u00e1rroco de Lagos, dirigido al arzobispado. En \u00e9l argumentaba:<\/p>\n<p>\u201cLa iglesia capilla del Calvario de esta ciudad que es muy antigua y de mala construcci\u00f3n, pues los techos son de madera, con excepci\u00f3n del presbiterio, que tiene b\u00f3veda, hace tiempo que est\u00e1 amenazando ruina, y que aunque se le ha hecho compostura, \u00e9stas no han bastado y sigue destruy\u00e9ndose, y como este vecindario la estima por estar en ella la imagen del Se\u00f1or del Calvario que tiene mucha veneraci\u00f3n, el mismo vecindario se interesa en su reconstrucci\u00f3n\u2026\u201d (H. Ayuntamiento de Lagos de Moreno, 2002, pp. 29-30).<\/p>\n<p>La autorizaci\u00f3n del arzobispo de Guadalajara, Pedro Loza Pardav\u00e9, para la construcci\u00f3n del actual templo del Calvario lleg\u00f3 a la ciudad el d\u00eda 7 de enero de 1886. El 26 de abril de 1886, a las 7 de la ma\u00f1ana, se celebr\u00f3 una misa solemne para invocar la bendici\u00f3n divina para el inicio de las obras de reconstrucci\u00f3n del templo. Cant\u00f3 la misa el presb\u00edtero Prisciliano Verduzco, acompa\u00f1ado de los sacerdotes Gumersindo Flores y Te\u00f3filo Villagr\u00e1n; acto seguido, se procedi\u00f3 a colocar y bendecir la primera piedra (Archivo Hist\u00f3rico Municipal, 2003, p. 4).<\/p>\n<p>Cabe destacar que, por largos periodos, la imagen se resguard\u00f3 en diversos templos y lugares, preferentemente en el Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe. En la actualidad, existe una r\u00e9plica de la imagen original, denominada la \u201cimagen viajera\u201d, que es la que en los \u00faltimos a\u00f1os realiza el recorrido y visita todos los templos de la ciudad, en las tradicionales Bajada y Subida. (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. IV)<\/p>\n<p>En julio de 1895 se solicit\u00f3 formalmente la bendici\u00f3n can\u00f3nica de la nueva iglesia del Calvario. En la solicitud se expresaba: \u201cEl nuevo templo reemplaza con ventaja el anterior, est\u00e1 convenientemente concluido en su interior para abrirse al culto p\u00fablico, as\u00ed como todas las piezas contiguas y terminado lo necesario para la celebraci\u00f3n de los divinos oficios\u201d (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. XVIII).<\/p>\n<p>La licencia fue expedida el 19 de julio de 1895. Esta autorizaci\u00f3n facultaba al cura Manuel Escobedo o al padre Villagr\u00e1n, a elecci\u00f3n, para proceder con la bendici\u00f3n seg\u00fan lo establecido por los c\u00e1nones eclesi\u00e1sticos. La ceremonia inici\u00f3 a las 5:45 horas con una misa. Como ayudantes actuaron el padre Joaqu\u00edn Rosales, ministro de la parroquia, y el padre Juventino de J. Santos, residente en Zacatecas, pero originario de Lagos. El acto congreg\u00f3 a miles de fieles de distintas clases sociales y finaliz\u00f3 a las 8:30 horas.<\/p>\n<p>Esa misma tarde, se traslad\u00f3 en procesi\u00f3n la imagen del Se\u00f1or del Calvario desde el Santuario de la Virgen de Guadalupe, donde hab\u00eda permanecido por varios a\u00f1os, hasta su nuevo templo. La poblaci\u00f3n asisti\u00f3 al evento, que transcurri\u00f3 en orden. La participaci\u00f3n de la comunidad en este acto de fe fue reconocida por las autoridades civiles presentes.<\/p>\n<p>El trasladado se realiz\u00f3 en una carretela abierta, acompa\u00f1\u00e1ndolo el padre Villagr\u00e1n y tres caballeros m\u00e1s. La comitiva inclu\u00eda otros carruajes con autoridades eclesi\u00e1sticas y los padrinos del acto. El recorrido cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de dos danzas aut\u00f3ctonas y salvas de cohetones, as\u00ed como grupos musicales. Las calles del trayecto presentaban decoraci\u00f3n consistente en colgaduras, cortinas en las puertas, altares exteriores, follaje y flores.<\/p>\n<p>En un momento dado, los asistentes retiraron las mulas del carruaje y lo condujeron manualmente hasta el atrio del templo. Las celebraciones continuaron durante todo el d\u00eda en el Calvario con el novenario de la Transfiguraci\u00f3n, que incluy\u00f3 misas, ejercicios espirituales, exposici\u00f3n del Sant\u00edsimo y pl\u00e1ticas. El d\u00eda 6 de agosto se registr\u00f3 una de las festividades m\u00e1s concurridas de los \u00faltimos a\u00f1os. Los actos concluyeron con una misa cantada y ejercicios de desagravio (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. XVIII).<\/p>\n<p>El 3 de mayo de 1900, el padre Villagr\u00e1n solicit\u00f3 permiso para celebrar las fiestas del Se\u00f1or del Calvario durante el novenario, con el prop\u00f3sito de atraer a los fieles que sol\u00edan participar en las fiestas profanas (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. XVII).<\/p>\n<p>Se aproximaba el mes de agosto de 1938; las fiestas en honor al Se\u00f1or del Calvario hab\u00edan disminuido en participaci\u00f3n. Solamente se efectuaba el novenario, gracias a la organizaci\u00f3n del capell\u00e1n en turno. Ante esta situaci\u00f3n, un grupo de originarios de Lagos radicados en la ciudad de Le\u00f3n \u2014integrado por Leonardo Mitre, Francisco \u00c1lvarez Jr., Salvador D\u00e1valos, Jos\u00e9 Mu\u00f1oz y otros m\u00e1s\u2014 conversando en la paleter\u00eda \u201cLa Esperanza\u201d sobre lo olvidado que estaban las fiestas de agosto de su lugar de origen, se propusieron impulsarlas (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. IX).<\/p>\n<p>En principio, acordaron llevar una orquesta para los primeros d\u00edas del mes de agosto, como recordatorio de las fiestas que a\u00f1o con a\u00f1o se hab\u00edan venido a menos. Se comision\u00f3 a D\u00e1valos, como m\u00fasico y laguense que era, para gestionarlo. Fue as\u00ed como la calle Constituyentes volvi\u00f3 a contar con m\u00fasica, interpret\u00e1ndose en su mayor parte composiciones de Apolonio Moreno (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. IX).<\/p>\n<p>El grupo antes citado volvi\u00f3 a reunirse en la misma ciudad de Le\u00f3n, formando lo que ser\u00eda m\u00e1s tarde la entusiasta colonia laguense, cuyo principal prop\u00f3sito fue el de reiniciar las obras materiales del templo, suspendidas posiblemente desde la muerte del padre Te\u00f3filo Villagr\u00e1n Guerrero, y revivir las fiestas agostinas (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. IX).<\/p>\n<p>Una de las primeras actividades de este grupo, ya organizado, fue extender una invitaci\u00f3n a los originarios del municipio radicados en distintos puntos de la rep\u00fablica para que constituyeran sus propias colonias; de este modo surgieron las colonias de Torre\u00f3n y Aguascalientes, encabezadas por ciudadanos nacidos en esta localidad (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. IX).<\/p>\n<p>Un primer resultado de este movimiento fue que el 5 de agosto de 1940, a la hora de la peregrinaci\u00f3n, fue bendecido el comulgatorio de granito artificial costeado por las colonias de Torre\u00f3n y Le\u00f3n (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. IX).<\/p>\n<p>Francisco \u00c1lvarez, entonces administrador general de rentas de Guanajuato, consigui\u00f3 la participaci\u00f3n de la Banda de M\u00fasica del Estado, lo que increment\u00f3 la asistencia a las fiestas de ese a\u00f1o. Se quem\u00f3 p\u00f3lvora y se recolect\u00f3, a trav\u00e9s de limosnas y donativos, una suma de dinero que sirvi\u00f3 para continuar las obras del templo (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. IX).<\/p>\n<p>A la colonia de Le\u00f3n le corresponde el reconocimiento de haber reiniciado esta obra (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. IX). Fue precisamente la integraci\u00f3n de las colonias laguenses de diferentes partes de la rep\u00fablica la que dio vida y forma a la actual construcci\u00f3n del Calvario. Quienes las integraron aportaron gran parte de los recursos empleados en su construcci\u00f3n, y de ellos surgi\u00f3 la iniciativa de revitalizar las fiestas de agosto, tradicionales ya en todo el Estado de Jalisco por su colorido, alegr\u00eda y marcado provincialismo (Hern\u00e1ndez, s.f., cap. IX).<\/p>\n<ol>\n<li><strong>La fiesta actual de Nuestro Padre Jes\u00fas<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Las festividades en honor a Nuestro Padre Jes\u00fas en Lagos de Moreno conforman un ciclo festivo que se extiende desde finales del mes de mayo hasta agosto, integrando rituales religiosos y expresiones culturales que congregan a toda la comunidad. El primero de esos rituales es la \u201cBajada\u201d, que se realiza el \u00faltimo domingo de mayo. En este acto, la imagen es trasladada desde el templo del Calvario hasta el templo parroquial de la Asunci\u00f3n. El recorrido es acompa\u00f1ado por fieles que se congregan tanto en el atrio del templo del Calvario como a lo largo de la calle Constituyentes, la cual se decora con los colores morado y blanco. Una vez en la parroquia de la Asunci\u00f3n, la imagen es colocada en un altar preparado para su recepci\u00f3n. Devotos recorren el trayecto entre cantos religiosos.<\/p>\n<p>Gracias a la iniciativa de Anastasio S\u00e1nchez, y con la aprobaci\u00f3n de las autoridades eclesi\u00e1sticas, se decidi\u00f3 a partir de 1940 que la imagen visitara otros templos de la ciudad. Esta pr\u00e1ctica se ha mantenido y extendido con el paso del tiempo, especialmente con la construcci\u00f3n de nuevas iglesias en la ciudad.<\/p>\n<p>La imagen permanece tres d\u00edas en la parroquia de la Asunci\u00f3n antes de iniciar su peregrinar por otros templos, hasta el domingo previo al 28 de julio, fecha en que da inicio su novenario oficial. Para la \u201cSubida\u201d, que marca el regreso de la imagen a su templo del Calvario, se registra participaci\u00f3n comunitaria. Las casas a lo largo de la calle Constituyentes adornan sus puertas, se instalan arcos desde la calle Hidalgo y se cuelgan gallardetes en los postes de luz con los colores representativos de la iglesia. Al igual que en la Bajada, fieles acompa\u00f1a a la imagen durante su regreso, en un ambiente con bandas de m\u00fasica, danzantes y quema de p\u00f3lvora, elementos tradicionales de la festividad (Archivo Hist\u00f3rico Municipal Prof. Jos\u00e9 Amador Villagr\u00e1n, 2002, pp. 2-3).<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n de los feligreses es numerosa. Familias se involucran adornando sus hogares; los danzantes tradicionales participan, muchos de ellos con trajes nuevos confeccionados para la ocasi\u00f3n; las procesiones son acompa\u00f1adas por bandas de m\u00fasica y grupos de alabanzas durante los recorridos; y una base de voluntarios coordinan la log\u00edstica del evento (Soto &amp; Soto, entrevista, 2025). La devoci\u00f3n a Nuestro Padre Jes\u00fas manifiesta una dimensi\u00f3n transnacional, particularmente entre los migrantes radicados en Estados Unidos, con presencia en Arizona. Estos mantienen su vinculaci\u00f3n con la tradici\u00f3n mediante dos estrategias principales: la r\u00e9plica de las celebraciones en sus localidades de residencia y el seguimiento de los rituales a trav\u00e9s de transmisiones digitales en tiempo real. Esta pr\u00e1ctica muestra la capacidad del culto para trascender las fronteras geogr\u00e1ficas y actuar como un elemento de continuidad identitaria con la comunidad de origen.<\/p>\n<p>La significaci\u00f3n social de la imagen ha evolucionado con el tiempo. Como lo menciona el p\u00e1rroco Tarcisio Mart\u00edn: \u201cLa imagen ya no es solo una imagen religiosa, sino un s\u00edmbolo que nos une como pueblo\u201d. Este ciclo festivo opera como un dispositivo de identidad, ya que los rituales festivos actualizan la memoria colectiva (Gim\u00e9nez, 2010, cap. 4). Como se\u00f1ala el autor, las identidades colectivas se construyen y mantienen a trav\u00e9s de modelos culturales, rituales compartidos y una memoria com\u00fan. La figura de Nuestro Padre Jes\u00fas resuena en una comunidad que hist\u00f3ricamente se ha identificado con experiencias de resistencia, desde los grupos marginados del siglo XIX hasta los migrantes actuales. Esta imagen representa un capital simb\u00f3lico que refuerza el sentido de pertenencia a Lagos, incluso entre quienes ya no residen aqu\u00ed (Hern\u00e1ndez, 2024, pp. 283-293).<\/p>\n<p>En Lagos de Moreno, las fiestas patronales constituyen un ritual de pertenencia donde la comunidad reafirma su conexi\u00f3n con el territorio, su historia compartida y sus valores comunes, utilizando recursos culturales compartidos como fuente de identidad (Gim\u00e9nez, 2010, cap. 2)<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1\" height=\"1\" class=\"wp-image-5199\" src=\"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/word-image-5198-1.png\" \/> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1\" height=\"1\" class=\"wp-image-5200\" src=\"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/word-image-5198-2.png\" \/><\/p>\n<p>Los registros hist\u00f3ricos y los anuncios publicados en peri\u00f3dicos locales, como la invitaci\u00f3n a la tradicional subida de la imagen de 1987, documentan la evoluci\u00f3n formal de las festividades a lo largo del tiempo, y dan cuenta de la conexi\u00f3n que la comunidad mantiene con Nuestro Padre Jes\u00fas. Estos registros visuales y textuales testimonian c\u00f3mo una tradici\u00f3n religiosa ha logrado trascender generaciones, adapt\u00e1ndose a los cambios sociales y tecnol\u00f3gicos, mientras conserva su car\u00e1cter espiritual. Es en este contexto hist\u00f3rico y social en el cual la figura de los cargadores emerge como un elemento fundamental, representando tanto la continuidad ritual como el capital simb\u00f3lico que sustenta su identidad local en el presente.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Los cargadores: custodios de la imagen y la tradici\u00f3n<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La figura de los cargadores en algunas tradiciones religiosas de M\u00e9xico y Espa\u00f1a cumple una funci\u00f3n en la custodia y procesi\u00f3n de im\u00e1genes sagradas. Estos grupos se organizan en torno a la devoci\u00f3n popular, por lo que su actividad no se limita al transporte f\u00edsico de las im\u00e1genes durante las procesiones, sino que tambi\u00e9n representan un capital simb\u00f3lico y religioso que refuerza la identidad local y cohesi\u00f3n comunitaria (Hern\u00e1ndez, 2024, pp. 283-293).<\/p>\n<p>Tal es el caso de la Guardia de Honor de Nuestra Se\u00f1ora de San Juan; los cargadores son hombres que, adem\u00e1s de custodiar la imagen de la Virgen, participan en algunas ceremonias como la Salve y la Coronita, donde su presencia y actitud contribuyen a la sacralizaci\u00f3n del espacio (Hern\u00e1ndez, 2024, pp. 283-293).<\/p>\n<p>La funci\u00f3n de los cargadores no se limita a la protecci\u00f3n f\u00edsica de las im\u00e1genes sagradas, sino que tambi\u00e9n implica un rol mediador entre lo divino y lo humano. Domene Verd\u00fa (2017, pp. 171-197) se\u00f1ala que las fiestas religiosas y las procesiones, han funcionado hist\u00f3ricamente como instrumentos de control social y dominaci\u00f3n ideol\u00f3gica, en los diversos actores y grupos devocionales que reproducen, en mayor o menor medida, las estructuras de poder propias de las sociedades feudales como de las contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p>Por otra parte, (Moreno &amp; Agudo, 2012, pp. 165-217) destacan que las procesiones y las fiestas religiosas, como la Semana Santa, funcionan como hechos sociales totales donde se reproduce y reafirma una pluralidad de identidades colectivas, constituy\u00e9ndose en contextos clave para la autopercepci\u00f3n de la comunidad y la reproducci\u00f3n de su universo social. En este contexto, los cargadores desempe\u00f1an una funci\u00f3n central al ser los encargados de llevar en sus hombros las im\u00e1genes sagradas; esto les otorga un estatus dentro de la jerarqu\u00eda devocional local. Su participaci\u00f3n en las procesiones constituye un acto de fe individual, y tambi\u00e9n refleja una manifestaci\u00f3n de masculinidad tradicional, donde la fuerza f\u00edsica y la disciplina son valoradas como virtudes necesarias para cumplir su labor (Hern\u00e1ndez, 2024, pp. 283-293).<\/p>\n<p>Entre los actores de las fiestas de Lagos se encuentran los cargadores, hombres voluntarios que transportan la imagen en andas durante las procesiones. Organizados en trece cuadrillas, una por cada parroquia participante, sumando un total de 156 hombres, quienes son coordinados por Fernando y C\u00e9sar Soto. Su vestimenta uniforme \u2014que consiste en camisa lila, pantal\u00f3n, zapatos y corbata negros\u2014 los distingue visualmente como figuras dentro del desarrollo de las festividades.<\/p>\n<p>En los traslados, usan dos urnas: una grande, para doce cargadores, la cual se emplea exclusivamente en la Subida y la Bajada, y otra peque\u00f1a para cuatro cargadores, utilizada para los recorridos a los templos de la ciudad.<\/p>\n<p>Es importante se\u00f1alar que todos los participantes, desde los cargadores hasta los danzantes y las bandas de guerra, son voluntarios. No reciben remuneraci\u00f3n econ\u00f3mica y su participaci\u00f3n est\u00e1 motivada por la devoci\u00f3n y la fe. Los danzantes mantienen una conexi\u00f3n con la tradici\u00f3n, y es com\u00fan que muchos estrenen sus trajes tradicionales confeccionados especialmente para la Subida.<\/p>\n<p>El culto a Nuestro Padre Jes\u00fas se ha extendido hasta Arizona, Estados Unidos, donde la comunidad originaria de Lagos de Moreno realiza celebraciones locales en su honor. Paralelamente, las transmisiones en vivo facilitan la participaci\u00f3n a distancia de los migrantes, permiti\u00e9ndoles mantener su v\u00ednculo con las festividades de su lugar de origen.<\/p>\n<p>Esta pr\u00e1ctica devocional se consolida como un elemento de la identidad laguense. El tratamiento de la imagen como \u201cNuestro Padre Jes\u00fas\u201d refleja una conexi\u00f3n con la figura religiosa. Las fiestas patronales constituyen un momento de reuni\u00f3n y celebraci\u00f3n para la comunidad, tanto local como en el extranjero. Muchos migrantes regresan a Lagos espec\u00edficamente en agosto para las fiestas, y aquellos que no pueden viajar siguen las ceremonias a trav\u00e9s de las transmisiones en vivo.<\/p>\n<p>Los coordinadores mencionan su percepci\u00f3n sobre el trabajo realizado y su impacto en la comunidad. La organizaci\u00f3n ha experimentado mejoras con el tiempo, y la participaci\u00f3n de la gente contin\u00faa increment\u00e1ndose. La tradici\u00f3n de los cargadores y las fiestas patronales es considerada como una forma de mantener viva la fe y la identidad cultural de Lagos de Moreno.<\/p>\n<ul>\n<li>\n<ol>\n<li><strong>Evoluci\u00f3n de la organizaci\u00f3n y requisitos para integrarse a una cuadrilla<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>La organizaci\u00f3n de los cargadores de Nuestro Padre Jes\u00fas ha experimentado una transformaci\u00f3n, transitando de una estructura informal a un modelo de coordinaci\u00f3n con vinculaci\u00f3n comunitaria. En las d\u00e9cadas de 1950 y 1960, el grupo se conformaba por meseros, quienes se encargaban de cargar la imagen durante la Bajada y la Subida. Durante este periodo, carec\u00edan de un sistema de organizaci\u00f3n definido y no exist\u00eda un consenso respecto a su presentaci\u00f3n (Rodr\u00edguez, entrevista, 2025).<\/p>\n<p>La transici\u00f3n hacia una organizaci\u00f3n formal se dio durante la d\u00e9cada de 1970, siendo el se\u00f1or Armando Hern\u00e1ndez una figura en este proceso, el cual se inici\u00f3 sin una participaci\u00f3n directa del p\u00e1rroco. Fue \u00e9l quien propuso la formaci\u00f3n de cuadrillas por parroquias, cada una integrada por doce cargadores. Se implementaron reuniones regulares, entrenamientos espec\u00edficos y se establecieron requisitos sobre la presentaci\u00f3n personal. Estos inclu\u00edan el uso de camisa blanca, pantal\u00f3n negro y atenci\u00f3n al aseo personal, quedando prohibido el uso de barba. Estas medidas ten\u00edan como objetivo implementar la disciplina y el orden en los recorridos. Como parte de este esquema, despu\u00e9s de la Bajada y la Subida se realizaban reuniones de evaluaci\u00f3n con los coordinadores para resolver los problemas presentados durante la romer\u00eda (Hern\u00e1ndez, entrevista, 2025).<\/p>\n<p>En esta misma etapa, se extendi\u00f3 el recorrido de la romer\u00eda para incluir calles como la 5 de mayo hasta el bulevar Orozco y Jim\u00e9nez. Sin embargo, este tramo tradicional fue posteriormente descartado por cuestiones de seguridad, recort\u00e1ndose el recorrido una cuadra hasta quedar limitado a la calle Antonio Moreno Oviedo (Rodr\u00edguez, entrevista, 2025).<\/p>\n<p>El periodo entre 1980 y 1990 se caracteriz\u00f3 por una demanda de participaci\u00f3n. Esto motiv\u00f3 la incorporaci\u00f3n de nuevos grupos, como voluntarios de la Cruz Roja y la Cruz Verde, lo que permiti\u00f3 ampliar el n\u00famero de cuadrillas disponibles y, en consecuencia, extender los recorridos de la procesi\u00f3n (Rodr\u00edguez, entrevista, 2025). Esta etapa se distingui\u00f3 por planificaci\u00f3n, disciplina y liderazgo por parte de la coordinaci\u00f3n general. De forma paralela, el se\u00f1or Armando Hern\u00e1ndez comenz\u00f3 a involucrarse en labores de mantenimiento y mejora del templo, organizando campa\u00f1as de recaudaci\u00f3n de fondos y vigilancia durante eventos.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os posteriores, se consolid\u00f3 una identidad visual para el grupo al incorporar al uniforme el uso de la guayabera y, posteriormente, el uso de corbatas negras para los eventos formales. Este periodo tambi\u00e9n registr\u00f3 tensiones internas. Un ejemplo fue la introducci\u00f3n de la \u201cguardia de honor\u201d, una medida impuesta por el p\u00e1rroco Jos\u00e9 Luis Aldana Wario, cuya falta de preparaci\u00f3n y de legitimidad ante la base de cargadores fue objeto de abierta cr\u00edtica por parte de los coordinadores (Hern\u00e1ndez, entrevista, 2025).<\/p>\n<p>El retiro del se\u00f1or Armando Hern\u00e1ndez por cuestiones de salud gener\u00f3 un relevo generacional, con la asignaci\u00f3n de C\u00e9sar y Fernando Soto como coordinadores generales. Bajo su gesti\u00f3n, se ha mantenido y expandido la organizaci\u00f3n. Actualmente, esta incluye a 156 cargadores organizados en trece cuadrillas, una por cada una de las doce parroquias y la n\u00famero trece formada por el gremio de meseros, boleros y taxistas, cada una con su coordinador y responsabilidades definidas. Estas incluyen recoger la imagen el d\u00eda que corresponde la visita a su parroquia, la calle adornada que se le asign\u00f3 y participar en peregrinaciones y en la velada del recuerdo.<\/p>\n<p>Bajo esta coordinaci\u00f3n se ha reforzado el sentido de identidad local mediante la estricta uniformidad de la vestimenta \u2014camisa lila, corbata, pantal\u00f3n y zapato negros\u2014 y la presencia organizada en los recorridos. Asimismo, se cre\u00f3 la figura de los \u201cjefes de bloque\u201d, encargados de verificar que los bloques est\u00e9n completos y avancen de manera ordenada durante la procesi\u00f3n (Soto &amp; Soto, entrevista, 2024).<\/p>\n<p>En su gesti\u00f3n se han establecido pr\u00e1cticas como la visita a personas enfermas y el acompa\u00f1amiento de los medios locales que transmiten en redes sociales los recorridos, fortaleciendo el v\u00ednculo con la comunidad migrante. Esta evoluci\u00f3n contribuye al afianzamiento de la identidad cultural en torno a la figura de Nuestro Padre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La integraci\u00f3n a una cuadrilla de cargadores est\u00e1 regulada por un conjunto de requisitos que se han definido a lo largo del tiempo, como parte de la evoluci\u00f3n organizativa del grupo. Uno de los primeros criterios para pertenecer es tener un v\u00ednculo formal con una de las doce parroquias o con los gremios mencionados que forman parte de la estructura de cargadores, ya que cada parroquia cuenta con doce cargadores oficiales. Estos participan activamente en el recorrido de la imagen tanto en la Bajada como en la Subida, as\u00ed como en las visitas a las comunidades. Esta integraci\u00f3n parroquial permite descentralizar la organizaci\u00f3n y fortalecer el sentido de pertenencia local (Soto &amp; Soto, entrevista, 2024).<\/p>\n<p>Cada parroquia cuenta con un coordinador parroquial, quien eval\u00faa las solicitudes de ingreso y determina la incorporaci\u00f3n de nuevos aspirantes. Si el solicitante es aceptado, debe completar un proceso de entrenamiento t\u00e9cnico que incluye la ense\u00f1anza del paso de marcha, la coordinaci\u00f3n r\u00edtmica con los otros miembros de la cuadrilla y la adaptaci\u00f3n a las exigencias f\u00edsicas que demanda el recorrido (Hern\u00e1ndez, entrevista, 2025).<\/p>\n<p>La disciplina constituye otro aspecto relevante. A los cargadores se les exige puntualidad, respeto a las instrucciones de los coordinadores y un compromiso tangible con la labor encomendada, lo que incluye su participaci\u00f3n en las reuniones de organizaci\u00f3n. La falta de responsabilidad o el incumplimiento de las normas puede derivar en la suspensi\u00f3n del cargador, sin que se consideren para esta decisi\u00f3n su trayectoria previa o sus v\u00ednculos personales con los organizadores (Rodr\u00edguez, entrevista, 2025).<\/p>\n<p>En cuanto a la presentaci\u00f3n personal, se ha establecido un reglamento de vestimenta que ha evolucionado con el tiempo. Tradicionalmente, los cargadores vest\u00edan camisa blanca y pantal\u00f3n negro. No obstante, en los \u00faltimos a\u00f1os se adopt\u00f3 como uniforme oficial la camisa lila con pantal\u00f3n, corbata y zapatos negros. Tambi\u00e9n se exige una apariencia pulcra: deben presentarse bien aseados, cabello corto, sin barba \u2014se permite bigote, pero recortado\u2014 y con un porte sobrio. Se considera que esta presentaci\u00f3n refleja el respeto hacia la imagen de Nuestro Padre Jes\u00fas (Soto &amp; Soto, entrevista, 2024). El incumplimiento de estas normas de presentaci\u00f3n puede llevar incluso a que se reemplace al cargador durante el recorrido.<\/p>\n<p>Asimismo, se valora que los integrantes de una cuadrilla tengan estaturas similares, ya que esto facilita la distribuci\u00f3n equilibrada del peso de la urna durante la cargada. Aunque no es un requisito formal escrito, los coordinadores prefieren cuadrillas equilibradas que garanticen la seguridad de la imagen y estabilidad al transportarla (Rodr\u00edguez, entrevista, 2025).<\/p>\n<p>Uno de los criterios m\u00e1s estrictos es la abstinencia del consumo de alcohol antes y durante los actos. Si el coordinador percibe aliento alcoh\u00f3lico en un cargador, este es expulsado inmediatamente. La persona infractora puede ser sancionada con hasta tres a\u00f1os de suspensi\u00f3n, sin que se hagan excepciones por antig\u00fcedad o relaciones personales (Hern\u00e1ndez, entrevista, 2025). El objetivo de esta medida es preservar la dignidad del evento, as\u00ed como la seguridad de los participantes y de los asistentes.<\/p>\n<p>Estos requisitos, en su conjunto, indican que para pertenecer a una cuadrilla de cargadores no solo se debe contar con devoci\u00f3n, sino tambi\u00e9n asumir un compromiso \u00e9tico, f\u00edsico y comunitario sostenido en el tiempo.<\/p>\n<ul>\n<li>\n<ol>\n<li><strong>\u00bfQu\u00e9 conlleva ser cargador? Historias de vida<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Cargar la imagen de Nuestro Padre Jes\u00fas constituye una experiencia que trasciende la participaci\u00f3n en una procesi\u00f3n religiosa, arraig\u00e1ndose en la identidad personal y colectiva de quienes asumen este papel. Los testimonios recopilados en las entrevistas indican que ser cargador implica un compromiso de naturaleza espiritual, f\u00edsica, emocional y social que se extiende m\u00e1s all\u00e1 de lo ritual.<\/p>\n<p>Para algunos de los entrevistados, el ser cargador representa un legado familiar y comunitario. Este es el caso del se\u00f1or Armando Hern\u00e1ndez, quien relata que \u201ccargar al Pap\u00e1 Chuy, es un honor\u201d. Comenz\u00f3 a los 17 a\u00f1os y mantuvo esta labor, asumiendo responsabilidades en la organizaci\u00f3n y transformaci\u00f3n de la estructura del grupo. Su historia personal se vincula con la evoluci\u00f3n de la organizaci\u00f3n, con una labor como coordinador que se extendi\u00f3 por m\u00e1s de 38 a\u00f1os. Decidi\u00f3 retirarse debido al desgaste f\u00edsico, designando a C\u00e9sar Soto como su sucesor, decisi\u00f3n que asegur\u00f3 la continuidad de la tradici\u00f3n. Para Don Armando, cargar la imagen constitu\u00eda primordialmente un acto espiritual, ya que lo consideraba \u201cun honor y una forma de agradecer milagros\u201d (Hern\u00e1ndez, entrevista, 2025). Su figura no solo fue de un l\u00edder, formador e instructor de generaciones de cargadores, tambi\u00e9n fue testigo del crecimiento y formalizaci\u00f3n del grupo.<\/p>\n<p>En el testimonio de Don Manuel Rodr\u00edguez, se enfatiza que haber sido cargador durante 53 a\u00f1os represent\u00f3 un \u201corgullo grande\u201d y una de las mayores bendiciones de su vida (Rodr\u00edguez, entrevista, 2025). En su relato es posible identificar la dimensi\u00f3n emocional del compromiso adquirido, ya que recuerda los sacrificios realizados, los cambios en el recorrido a lo largo de los a\u00f1os, los problemas f\u00edsicos superados, los conflictos con algunos sacerdotes y las an\u00e9cdotas de una vida dedicada al servicio de Nuestro Padre Jes\u00fas. Estas m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas de servicio demuestran que ser cargador exige fe, disciplina y sentido del deber.<\/p>\n<p>Los hermanos Fernando (27 a\u00f1os) y C\u00e9sar Soto (36 a\u00f1os), representan el relevo generacional, reflejando una concepci\u00f3n contempor\u00e1nea de la imagen del cargador. Desde j\u00f3venes acompa\u00f1aron a su padre en estas labores y actualmente coordinan las cuadrillas y la log\u00edstica operativa. Para ellos, el ser cargador adquiere un significado que trasciende lo ritual; significa acercar la imagen a quienes no pueden asistir al templo, como personas enfermas o ancianas. En sus palabras, esta labor representa una manera de llevar consuelo espiritual y de mantener viva la tradici\u00f3n en todos los rincones de la comunidad (Soto &amp; Soto, entrevista, 2024).<\/p>\n<p>El Sr. Jos\u00e9 Guadalupe Soto participa desde hace aproximadamente 35 a\u00f1os en las fiestas. Forma parte de una generaci\u00f3n de cargadores cuya trayectoria combina la experiencia en el servicio religioso con el liderazgo organizativo comunitario. En su testimonio se refleja una vivencia marcada por la constancia, la evoluci\u00f3n de las tradiciones y un v\u00ednculo con la figura de Nuestro Padre Jes\u00fas. A lo largo de sus a\u00f1os de servicio, ha sido testigo de las transformaciones en la organizaci\u00f3n de las fiestas patronales.<\/p>\n<p>Uno de los recuerdos que menciona corresponde a recorridos realizados bajo condiciones clim\u00e1ticas adversas, como lluvias que provocaban inundaciones con agua hasta las rodillas en calles como Hidalgo y L\u00f3pez Cotilla. A pesar de estas dificultades, la participaci\u00f3n popular se manten\u00eda. \u00c9l mismo lo expresa: \u201clleg\u00e1bamos todos mojados, pero lo m\u00e1s curioso era que ve\u00edas a la gente que no se mov\u00eda. Estaba el torment\u00f3n y ah\u00ed segu\u00edan\u201d (Soto &amp; Soto, entrevista, 2024). Este recuerdo muestra el v\u00ednculo emocional y el sentido de comunidad que rodea al papel del cargador.<\/p>\n<p>Aunque actualmente su papel se centra en apoyar a sus hijos C\u00e9sar y Fernando en las tareas de coordinaci\u00f3n, contin\u00faa participando en los recorridos, acompa\u00f1ando a la imagen y verificando que la procesi\u00f3n se lleve a cabo seg\u00fan lo establecido. Su experiencia como cargador le permite actuar ante necesidades imprevistas durante el evento.<\/p>\n<p>Sus a\u00f1os de experiencia representan un v\u00ednculo generacional entre las pr\u00e1cticas tradicionales y los enfoques comunitarios incorporados en los \u00faltimos a\u00f1os. Su figura ejemplifica c\u00f3mo la labor del cargador combina fe, servicio y compromiso social con una tradici\u00f3n religiosa de arraigo local.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, ser cargador conlleva una combinaci\u00f3n de devoci\u00f3n, servicio y disciplina, pero tambi\u00e9n implica ejercer liderazgo, formar v\u00ednculos comunitarios y realizar una entrega a la comunidad. Las historias de vida de quienes han desempe\u00f1ado esta labor revelan que ser cargador no implica solo llevar en sus hombros el peso f\u00edsico de la imagen, sino tambi\u00e9n asumir la responsabilidad simb\u00f3lica de representar al pueblo en su relaci\u00f3n con lo sagrado.<\/p>\n<ul>\n<li>\n<ol>\n<li><strong> El cargador de Nuestro Padre Jes\u00fas como capital simb\u00f3lico.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>En el contexto de las festividades religiosas de Lagos de Moreno, la figura del cargador representa tanto una funci\u00f3n devocional como una posici\u00f3n de reconocimiento social diferenciado. Para analizar esta distinci\u00f3n, resulta pertinente el concepto de capital simb\u00f3lico desarrollado por el soci\u00f3logo Pierre Bourdieu (1997), definido como \u201cla forma que adquiere el capital cuando es percibido y reconocido como leg\u00edtimo\u201d (Bourdieu, 1997, pp. 107\u2013115). Desde esta perspectiva, la participaci\u00f3n como cargador otorga prestigio, respeto y visibilidad social, consolidando una identidad diferenciada dentro de la comunidad.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia de esta tradici\u00f3n, el acceso a este rol estuvo inicialmente restringido a los meseros, lo que constitu\u00eda un mecanismo de selecci\u00f3n social (Rodr\u00edguez. Entrevista, 2025). Con el tiempo, el grupo se diversific\u00f3, pero pertenecer a una cuadrilla ha mantenido su car\u00e1cter de estatus, legitimado por la devoci\u00f3n, la disciplina y la proximidad con la imagen.<\/p>\n<p>El reconocimiento que la sociedad laguense otorga a los cargadores se manifiesta en formas pr\u00e1cticas de respeto. Como se\u00f1ala Fernando Soto, la gente identifica al cargador por su vestimenta y asocia su presencia con la de la imagen de Nuestro Padre Jes\u00fas, lo cual refuerza su prestigio p\u00fablico (Soto &amp; Soto, entrevista, 2024). Esta identificaci\u00f3n colectiva genera una forma de cr\u00e9dito social acumulado, que Bourdieu identifica como componente fundamental del capital simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>Las pr\u00e1cticas espec\u00edficas de los cargadores \u2014transportar la imagen, visitar enfermos, coordinar recorridos, asistir a reuniones y mantener el orden durante la fiesta\u2014\u00a0son mecanismos mediante los cuales este capital se actualiza y reproduce. A trav\u00e9s de estas acciones disciplinadas y p\u00fablicamente visibles, se consolida una trayectoria socialmente reconocida y autorizada. Esta trayectoria se transmite entre generaciones, como se observa en el caso del se\u00f1or Armando Hern\u00e1ndez, quien mantuvo su influencia y autoridad moral incluso tras su retiro formal (Hern\u00e1ndez, entrevista, 2025). Para Bourdieu, este tipo de capital funciona como una forma de poder que legitima a s\u00ed misma y que es reconocida espont\u00e1neamente como v\u00e1lida dentro del campo social especifico en el que se ejerce (Bourdieu, 1997, pp. 107\u2013115).<\/p>\n<p>El caso de los cargadores tambi\u00e9n ilustra c\u00f3mo el capital simb\u00f3lico puede ser objeto de disputa. Un episodio que ejemplifica esta din\u00e1mica ocurri\u00f3 cuando el p\u00e1rroco Jos\u00e9 Luis Aldana introdujo la \u201cguardia de honor\u201d. Los cargadores manifestaron resistencia, argumentando que dicho grupo carec\u00eda de la pr\u00e1ctica necesaria y del reconocimiento comunitario previo, percibi\u00e9ndolo como una imposici\u00f3n desde la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica. El se\u00f1or Armando lo expres\u00f3 al afirmar que los miembros de la guardia \u201cno est\u00e1n capacitados y estorban\u201d, ya que no representan lo que el pueblo ha legitimado a lo largo del tiempo (Hern\u00e1ndez, entrevista, 2025). Este conflicto revela tensiones subyacentes por el control de la ritualidad y ejemplifica lo que Bourdieu denomina una lucha por la definici\u00f3n leg\u00edtima de lo sagrado y de quienes pueden representarlo (Bourdieu, 1997, pp. 107-115). La intervenci\u00f3n del clero en este caso no solo cuestiona los roles establecidos por la costumbre y pone en juego el poder simb\u00f3lico para determinar qui\u00e9nes pueden encarnar f\u00edsicamente lo divino ante la comunidad.<\/p>\n<p>Por lo tanto, ser cargador implica el acceso y la gesti\u00f3n de un capital simb\u00f3lico que otorga estatus, autoridad moral y visibilidad p\u00fablica dentro del campo social laguense. Este capital no es est\u00e1tico; se acumula progresivamente mediante la pr\u00e1ctica devocional y disciplinada, se actualiza en cada celebraci\u00f3n anual y encuentra su validaci\u00f3n en el reconocimiento constante de la comunidad. Como se\u00f1ala Bourdieu, este capital \u201cact\u00faa como una especie de poder m\u00e1gico\u201d (Bourdieu, 1997, pp. 107\u2013115), que confiere un prestigio distintivo y una credibilidad socialmente construida a quienes lo poseen y ejercen, en este caso, a los cargadores de Nuestro Padre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>Esta investigaci\u00f3n permiti\u00f3 recuperar un corpus de voces e historias de vida de quienes han sostenido el culto a Nuestro Padre Jes\u00fas del Calvario durante d\u00e9cadas. Asimismo, hizo posible identificar las estructuras sociales, el entramado simb\u00f3lico y el sustrato emocional que en conjunto dotan de sentido a esta devoci\u00f3n popular. Lo que en una observaci\u00f3n superficial podr\u00eda percibirse como una pr\u00e1ctica ritualista repetida anualmente, se revela, tras un an\u00e1lisis detenido, como un sistema complejo de significados que articula identidades individuales y memorias colectivas. Este sistema encuentra su expresi\u00f3n m\u00e1s tangible en la figura de los Cargadores de Nuestro Padre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La figura del cargador, analizada mediante entrevistas en profundidad y examen de registros hist\u00f3ricos, emerge como una expresi\u00f3n de capital simb\u00f3lico arraigado en la cultura laguense. Es relevante se\u00f1alar que este capital no es una identidad abstracta, sino que se construye y reproduce continuamente a trav\u00e9s de un conjunto de pr\u00e1cticas especificas: las pr\u00e1cticas corporales del ritual, las narrativas orales transmitidas entre generaciones, las reglas internas y la participaci\u00f3n constante en los rituales que confieren legitimidad, pertenencia y visibilidad. Mediante estas acciones, los cargadores obtienen y renuevan su legitimidad, su sentido de pertenencia y su visibilidad social. Su prestigio, por tanto, no deriva de un ritual est\u00e1tico, sino que resulta de un reconocimiento social que se gana y acumula de manera activa a trav\u00e9s de un compromiso demostrable y una disposici\u00f3n constante al servicio comunitario.<\/p>\n<p>En este sentido, puede afirmarse que el cargador personifica un tipo de autoridad leg\u00edtima que opera simult\u00e1neamente en el plano espiritual y en el plano social. Su cuerpo se convierte en el veh\u00edculo de una fe comunitaria y, al mismo tiempo, en portador de una memoria hist\u00f3rica compartida. Su labor, en consecuencia, trasciende el transporte de im\u00e1genes, los altares o las fiestas visibles. La disciplina, las jerarqu\u00edas, el prestigio socialmente concedido y la resistencia f\u00edsica y moral encarnada en estos hombres hacen que lleven en sus hombros no solo el peso de una imagen religiosa, sino tambi\u00e9n la carga simb\u00f3lica de siglos de memorias comunitarias acumuladas. Ser cargador, en definitiva, no se reduce a participar en una procesi\u00f3n; implica ocupar un lugar significativo dentro de la sociedad de Lagos.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de este trabajo se construy\u00f3 una perspectiva anal\u00edtica basada en las narrativas y experiencias directas de los propios cargadores. Sin embargo, permanecen cuestiones por resolver que deber\u00e1n abordarse en futuras investigaciones. Por ejemplo, durante la entrevista a Don Armando Hern\u00e1ndez se mencion\u00f3 la idea de integrar una cuadrilla de mujeres. Si bien esta investigaci\u00f3n reconstruy\u00f3 la organizaci\u00f3n masculina de las cuadrillas, no se examin\u00f3 la ausencia femenina en estas estructuras formales, ni el papel que las mujeres desempe\u00f1an en la organizaci\u00f3n de la fiesta.<\/p>\n<p>Tampoco se explor\u00f3 en suficiente profundidad el papel de los j\u00f3venes y las nuevas generaciones en la transformaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n de la tradici\u00f3n, aspecto crucial para entender su sostenibilidad futura.<\/p>\n<p>De igual manera, aunque la investigaci\u00f3n document\u00f3 la existencia de disputas internas por el control simb\u00f3lico del rito, como el caso de la guardia de honor, un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de estos conflictos permitir\u00eda responder a interrogantes pendientes: \u00bfQu\u00e9 actores e intereses est\u00e1n en juego? \u00bfQu\u00e9 revelan estas disputas sobre los l\u00edmites de la autoridad del clero y el grado de autonom\u00eda real que los lideres conceden a los coordinadores?<\/p>\n<p>Se abord\u00f3 el fen\u00f3meno de la migraci\u00f3n como hecho religioso y cultural, pero queda pendiente desarrollar una reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica con base emp\u00edrica s\u00f3lida. La expansi\u00f3n transnacional de la devoci\u00f3n hacia contextos fuera de las fronteras mexicanas, as\u00ed como el papel catalizador de los medios digitales, han demostrado ser elementos clave para comprender c\u00f3mo se resignifican las pr\u00e1cticas devocionales en contextos de desarraigo territorial. Este tema requiere, m\u00e1s que un enfoque puramente hist\u00f3rico o etnogr\u00e1fico local, la b\u00fasqueda y aplicaci\u00f3n de metodolog\u00edas innovadoras que permitan analizar los v\u00ednculos afectivos y simb\u00f3licos entre lo local y lo global. El estudio de c\u00f3mo los cargadores y la imagen misma viajan simb\u00f3licamente mediante estas pr\u00e1cticas merece un an\u00e1lisis especifico que combine perspectivas de antropolog\u00eda y estudios culturales.<\/p>\n<p>Una de las pr\u00e1cticas que amerita estudio especifico es la construcci\u00f3n de una corporalidad religiosa especifica por parte de los cargadores, que fortalece jerarqu\u00edas al tiempo que genera un sentido de comunidad. El cuerpo del cargador como territorio de expresi\u00f3n ritual \u2014mediante la vestimenta, el esfuerzo f\u00edsico, la uniformidad y la sincron\u00eda al marchar\u2014 puede analizarse desde la antropolog\u00eda del cuerpo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, si bien este trabajo abord\u00f3 su objeto de estudio desde el concepto de capital simb\u00f3lico de Bourdieu, se reconoce que el an\u00e1lisis podr\u00eda enriquecerse mediante la incorporaci\u00f3n de otras perspectivas te\u00f3ricas. Conceptos como \u201ccampo religioso\u201d o \u201ccapital social\u201d, podr\u00edan ofrecer marcos adicionales para complejizar el examen de las relaciones entre poder, fe y comunidad, mostrando las m\u00faltiples dimensiones que interact\u00faan en este fen\u00f3meno socio-religioso.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como este trabajo puede considerarse un punto de partida, que invita a continuar investigando y escribiendo sobre los actores humanos que dan forma, peso y movimiento tangible a las fiestas religiosas. Lejos de cerrar un debate, pretende abrir caminos para seguir cuestionando c\u00f3mo se entrelazan lo sagrado, lo comunitario y lo pol\u00edtico en las festividades populares, y para identificar qu\u00e9 cuerpos, voces y memorias contin\u00faan activamente la historia en cada recorrido.<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>Archivo Hist\u00f3rico Municipal de Lagos de Moreno. (1990). Fiestas de Agosto. <em>Reportajes Hist\u00f3ricos<\/em>, 1(10), 14<\/p>\n<p>Archivo Hist\u00f3rico Municipal. (2002). Apuntes sobre la &#8220;bajada&#8221; y &#8220;subida&#8221; del Se\u00f1or del Calvario. <em>Bolet\u00edn<\/em>, (33), pp. 2\u20133.<\/p>\n<p>Archivo Hist\u00f3rico Municipal. (2003). Datos in\u00e9ditos sobre la imagen de Nuestro Padre Jes\u00fas del Calvario. <em>Bolet\u00edn<\/em>, (40), pp. 2\u20137.<\/p>\n<p>Bourdieu, P. (1997). <em>Razones pr\u00e1cticas: Sobre la teor\u00eda de la acci\u00f3n<\/em>. Anagrama.<\/p>\n<p>Chance, J. K., &amp; Taylor, W. B. (1987). Cofrad\u00edas y cargos: Una perspectiva hist\u00f3rica de la estructura sociopol\u00edtica de la comunidad ind\u00edgena en Mesoam\u00e9rica.\u00a0<em>Am\u00e9rica Ind\u00edgena<\/em>, 47(1), pp. 5-33.<\/p>\n<p>Domene, J. F. (2017). 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J., G\u00f3mez Mata, M., Casillas B\u00e1ez, M. \u00c1., Reynoso R\u00e1bago, A., Gonz\u00e1lez P\u00e9rez, C., &amp; Medrano Hern\u00e1ndez, H. A. (2013).\u00a0<em>Historia y cultura regionales. Patronos y m\u00e1rtires alte\u00f1os<\/em>. Universidad de Guadalajara. Centro Universitario de Los Altos.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez, P. A. (2024). <em>\u00a1Tan cerca de la Virgen! El capital simb\u00f3lico-religioso de la custodia de la Virgen<\/em>. 1\u00aa ed. Universidad Aut\u00f3noma de Aguascalientes<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez, A. (s.f.). <em>Historia de las Fiestas de Agosto y del Templo del Calvario en Lagos de Moreno, Jal. <\/em>Ediciones Noticias de la Provincia<\/p>\n<p>Homobono, J. I. (1990). Fiesta, tradici\u00f3n e identidad local.\u00a0<em>Cuadernos de Etnolog\u00eda y Etnograf\u00eda de Navarra<\/em>,\u00a0<em>22<\/em>(55), pp. 43-58.<\/p>\n<p>INEGI. (2020).\u00a0<em>Indicadores municipales: Lagos de Moreno (14053)<\/em>. Obtenido de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.inegi.org.mx\/app\/indicadores\/?t=15&amp;ag=14053#tabMCcollapse-Indicadores\">https:\/\/www.inegi.org.mx\/app\/indicadores\/?t=15&amp;ag=14053#tabMCcollapse-Indicadores<\/a><\/p>\n<p>Invitaci\u00f3n a la tradicional subida de la imagen de Nuestro Padre Jes\u00fas (11 de marzo 2025).\u00a0Al Sabor de Lagos. Facebook. Recuperado el 16 de mayo de 2025, de <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/share\/19TLnvy8aJ\/\">https:\/\/www.facebook.com\/share\/19TLnvy8aJ\/<\/a><\/p>\n<p>Moreno, I., &amp; Agudo, J. (2012). <em>Expresiones culturales andaluzas<\/em>. Sevilla: Aconcagua Libros.<\/p>\n<p>Entrevistas:<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Guadalupe Soto Zambrano, Cesar y Fernando Soto. Entrevistados por Sonia F\u00e1tima Saavedra Ju\u00e1rez. En persona. Video, 00:37:26. 26\/06\/2024<\/p>\n<p>Sr. Armando Hern\u00e1ndez Gonz\u00e1lez. Entrevistado por Sonia F\u00e1tima Saavedra Ju\u00e1rez. En persona. Audio, 1:14:02. 28\/04\/2025<\/p>\n<p>Sr. Cura Tarsicio Martin Martin. Entrevistado por Sonia F\u00e1tima Saavedra Ju\u00e1rez. En persona. Video, 00:16:39. 28\/06\/2024<\/p>\n<p>Sr. Manuel Rodr\u00edguez Rodr\u00edguez. Entrevistado por Sonia F\u00e1tima Saavedra Ju\u00e1rez. En persona. Audio 00:30:52. 28\/04\/2024<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>The bearers of Our Father Jesus of the Calvary: memory and symbolic Capital Sonia F\u00e1tima Saavedra Ju\u00e1rez Adscripci\u00f3n institucional: Estudiante de la Licenciatura en Humanidades, Centro Universitario de los Lagos (CULagos), Universidad de Guadalajara, Lagos de Moreno, Jalisco, M\u00e9xico. 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