{"id":2049,"date":"2016-08-08T22:37:04","date_gmt":"2016-08-09T03:37:04","guid":{"rendered":"http:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/?p=2049"},"modified":"2024-01-22T14:04:18","modified_gmt":"2024-01-22T20:04:18","slug":"la-neutralidad-en-los-analisis-sociohistoricos-de-los-sistemas-sociales-humanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/?p=2049","title":{"rendered":"La neutralidad en los an\u00e1lisis sociohist\u00f3ricos de los sistemas sociales humanos"},"content":{"rendered":"<p>DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.22201\/fesc.20072236e.2016.7.13.1\">https:\/\/doi.org\/10.22201\/fesc.20072236e.2016.7.13.1<\/a><\/p>\n<p><b>Neutrality in the Sociological and Historical Analyses of the Social Human Systems<\/b><\/p>\n<p><b>Pedro D\u00edaz Miguel<\/b><br \/>\n<b>Doctorando de la U.N.E.D.<\/b><br \/>\nCorreo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:pedrodiazmiguel@hotmail.com\">pedrodiazmiguel@hotmail.com<\/a><\/p>\n<a href='https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/RUDICSv7n13p1_18.pdf' class='small-button smallblue' target=\"_blank\">PDF<\/a>\n<p><b>Resumen<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">En el presente art\u00edculo se considera que la ciencia es realizada dentro de determinados sistemas sociales y que estos pueden imprimir alg\u00fan matiz particular a los an\u00e1lisis. Tener presente la posibilidad de dichos inconvenientes, analizados desde el prisma te\u00f3rico de la Sociolog\u00eda del conocimiento, puede facilitar la objetividad de los estudios que se lleven a cabo. No obstante, se estima que la ciencia y su m\u00e9todo siguen siendo la mejor forma de analizar los sistemas sociales generados por los humanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Abstract<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">In the present article there is considered that the science is realized inside certain social systems and that these can stamp some particular shade on the analyses. Bear in mind the possibility of the above mentioned disadvantages, analyzed from the theoretical prism of the Sociology of the knowledge, it can facilitate the objectivity of the studies that are carried out. Nevertheless, it thinks that the science and his method continue being the best way of analyzing the social systems generated by humans.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>PALABRAS CLAVE<\/b>:<\/p>\n<p>Ciencia, sistemas sociales, Sociolog\u00eda del conocimiento<\/p>\n<p><b>KEY WORDS<\/b>:<\/p>\n<p>Science, social systems, Sociology of the knowledge<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>1. Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">El tema del <i>conocimiento y de la ciencia<\/i> ha resultado ser una cuesti\u00f3n recurrente en los estudios sociol\u00f3gicos<a title=\"\" href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Adem\u00e1s, en nuestras sociedades, es un hecho de constante actualidad. En este sentido, se puede se\u00f1alar que \u201cllevamos cuatro siglos de filosof\u00eda en los que el problema del conocimiento es el tema medular\u201d (R\u00e1bade: 1995, 31).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Debido a las numerosas posturas existentes sobre lo que se contempla como conocimiento y ciencia<a title=\"\" href=\"#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, resulta necesario establecer alguna diferenciaci\u00f3n previa. Entendemos que el conocimiento<a title=\"\" href=\"#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> y la ciencia humanos vienen determinados esencialmente por dos variables<a title=\"\" href=\"#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. La primera reconoce la especificidad biol\u00f3gica humana, que condiciona nuestras capacidades individuales y colectivas, y la otra vendr\u00eda determinada por la trascendencia e influencia que tiene en dicho conocimiento cada sistema social. A su vez, se suele hacer una divisi\u00f3n b\u00e1sica del <i>conocimiento<\/i> en general. Por un lado, estar\u00eda el conocimiento com\u00fan y, por otro, el conocimiento que se denomina cient\u00edfico<a title=\"\" href=\"#_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> o ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">El conocimiento com\u00fan comprender\u00eda todo el saber te\u00f3rico y pr\u00e1ctico adquirido que no hace empleo del m\u00e9todo cient\u00edfico moderno<a title=\"\" href=\"#_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. Este tipo de conocimiento, en un principio, se puede adquirir \u201cpor observaci\u00f3n y por m\u00e9todos de ensayo y error\u201d (Diamond: 1998, 281). Para Dennett (2004, 180), el proceso de ensayo y error es muy poderoso: \u201cha creado formas, resuelto problemas, superado obst\u00e1culos. Es el m\u00e9todo usado por el <i>Homo sapiens<\/i> en un per\u00edodo de tiempo m\u00e1s dilatado\u201d. \u201cEs una especie de ciencia popular que funciona en la mayor\u00eda de las situaciones cotidianas\u201d (Purroy: 2008, 25). As\u00ed, Dunbar (1999: 91 y 96) se\u00f1ala que el conocimiento del mundo natural circundante era bastante bueno en las sociedades tradicionales, ya que de ello depend\u00eda la supervivencia. Podemos considerar que el concepto de sentido com\u00fan, t\u00e9rmino complejo de definir, tiene una importante relaci\u00f3n con el conocimiento. Seg\u00fan Medawar (2011, 45), la investigaci\u00f3n cient\u00edfica es una enorme potenciaci\u00f3n del sentido com\u00fan<a title=\"\" href=\"#_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. Para Sokal (2009, 214), \u201cno existe ninguna diferencia metaf\u00edsica fundamental entre la epistemolog\u00eda de la ciencia y la de la vida cotidiana\u201d. Y a\u00f1ade que \u201cla ciencia no es m\u00e1s que el refinamiento m\u00e1ximo de la actitud racional aplicada a la investigaci\u00f3n de cualquier pregunta respecto al mundo\u201d (Sokal: 2009, 301). No obstante, debe quedar claro que la mayor\u00eda de las teor\u00edas cient\u00edficas necesitan algo m\u00e1s que el sentido com\u00fan para ser comprendidas, pues dicho sentido com\u00fan es, a menudo: \u201cuna gu\u00eda peligrosa cuando se aplica la ciencia\u201d (Asimov: 1992, 191), ya que \u201cnos puede enga\u00f1ar, ofuscar o encubrir problemas reales\u201d (Harvey: 2007, 47). Podemos especificar que existe una gran diferencia entre la impresi\u00f3n sensible y la descripci\u00f3n cient\u00edfica de un objeto (Feli\u00fa Castell\u00f3: 2003, 61), pues generalmente \u201cla verdad no est\u00e1 manifiesta\u201d (Popper: 1987, 172), ya que muchos aspectos de la realidad escapan al conocimiento com\u00fan, es m\u00e1s, alguno es totalmente ajeno a ella<a title=\"\" href=\"#_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Adem\u00e1s, \u201cel conocimiento cient\u00edfico es m\u00e1s rico y complejo de lo que supone la mayor\u00eda de los que no son cient\u00edficos\u201d (Toulmin: 2003, 260). Como considera Weinberg (1994, 29), \u201cla explicaci\u00f3n cient\u00edfica es un modo de conducta que nos proporciona placer\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Entre los varios argumentos que se pueden se\u00f1alar a favor de otorgar un papel especial para la ciencia, podemos resaltar aquel que establece la importancia social que se le concede, especialmente en nuestra etapa hist\u00f3rica, pues \u201cla ciencia goza de un enorme prestigio debido a los nuevos poderes que nos proporciona\u201d (Harari: 2014, 288). Resulta evidente que \u201cde una manera u otra la ciencia penetra todos los aspectos de la vida moderna\u201d (Woolgar: 1991, 15). En los sistemas sociales actuales, la autoridad que se confiere a la ciencia es mucha, pues se reconoce que \u201ctiene el poder de determinar las concepciones del mundo o los sistemas de valores\u201d (Agazzi: 1996, 150).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Sabemos que son diversos los investigadores que han tratado de dar su personal definici\u00f3n, y otros nos advierten que \u201cno existe una buena definici\u00f3n de lo que es ciencia\u201d (Teresi: 2004, 23). Algunos nos animan cuando dicen que \u201cla ciencia y la explicaci\u00f3n racional de los hechos es el viaje m\u00e1s fascinante que ha podido hacer la especie humana\u201d (El\u00edas: 2008, 15). Otros, como Sagan (1997), nos aportan su visi\u00f3n de forma n\u00edtida y positiva en el mismo t\u00edtulo de uno de sus libros: <i>La ciencia como una luz en la oscuridad<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Se define a la ciencia como un conocimiento de naturaleza especial que va m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento com\u00fan. Seg\u00fan Bunge (2010, 41), \u201clas caracter\u00edsticas de la ciencia ser\u00edan la mutabilidad, la compatibilidad, la intersecci\u00f3n parcial con otras ciencias y el control por parte de la comunidad cient\u00edfica\u201d. A\u00f1ade que \u201cla ciencia se autocuestiona, autocorrige y autoperpet\u00faa\u201d (Bunge: 2010, 42). Por otro lado, se se\u00f1ala que el conocimiento cient\u00edfico es el resultado de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, que ha sido realizada con su m\u00e9todo y tiene car\u00e1cter de objetiva, busca hallar y formular problemas, tanto originales como viejos y ya tratados e intenta explorar soluciones. As\u00ed, \u201cla ciencia ha pasado a ser el criterio de delimitaci\u00f3n del conocimiento\u201d (Lamo de Espinosa: 1994, 79). Por ello, se supone que \u201cla ciencia no es sin\u00f3nimo de sentido com\u00fan\u201d (Dawkins: 2005, 30) sino que la ciencia, en general, violenta dicho sentido com\u00fan, porque supone un salto cualitativo respecto al conocimiento com\u00fan y requiere una cierta preparaci\u00f3n para poder ser entendida. En esta l\u00ednea argumentativa, Popper (1987, 42) se\u00f1ala que \u201cla ciencia debe apartar lo accidental y penetrar hasta la esencia de las cosas\u201d y a\u00f1ade que \u201cel aspecto m\u00e1s significativo de la ciencia es el de ser una de las aventuras espirituales m\u00e1s grandes que el hombre ha conocido\u201d (Popper: 1987, 69)<a title=\"\" href=\"#_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Hay quien suscribe que \u201cla ciencia carece de verdades absolutas, utiliza el m\u00e9todo cient\u00edfico, propone hip\u00f3tesis que se someten a contraste, que ganan fuerza seg\u00fan se corroboren\u201d (Berm\u00fadez de Castro: 2010, 17), ya que la \u201cciencia es falible, sin l\u00edmites f\u00edsicos y revisable\u201d (Chalmers: 1992, 101). Para Boghossian (2009, 100), la ciencia es una aplicaci\u00f3n rigurosa de principios ordinarios y familiares como la observaci\u00f3n, la deducci\u00f3n y la inducci\u00f3n, que cubren parte importante de los principios epist\u00e9micos. Wolpert (1994, 58) entiende que \u201cla ciencia consiste en comprender cu\u00e1l es la situaci\u00f3n de un campo determinado, reconocer qu\u00e9 problemas se pueden resolver y generar nuevas ideas desde un punto de vista creativo\u201d. Otros especifican que la ciencia no es una ideolog\u00eda, pues en ella se reconocen las limitaciones del conocimiento (Stiglitz: 2002, 287) y rese\u00f1an que la cosmovisi\u00f3n cient\u00edfica se caracteriza por \u201cel respeto a la evidencia y la l\u00f3gica y por la incesante confrontaci\u00f3n de teor\u00edas con el mundo real\u201d (Sokal: 2009, 145).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Para Shermer (2008, 222), \u201cla ciencia es un conjunto de m\u00e9todos dise\u00f1ados para describir e interpretar fen\u00f3menos observados o inferidos del pasado o del presente y tiene como meta la organizaci\u00f3n de un cuerpo comprobable de conocimientos que se pueden desechar o confirmar\u201d. Posteriormente a\u00f1ade que \u201cla posibilidad de autocorrecci\u00f3n es una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s hermosas del m\u00e9todo cient\u00edfico\u201d (Shermer: 2008, 235).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Dunbar (1999, 213) piensa que \u201ccon los <i>Principia<\/i> de I. Newton la ciencia pas\u00f3 al otro lado del espejo y dej\u00f3 de ser comprensible para los no profesionales\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>. Con todo lo anterior se puede concluir que la ciencia es, en sus l\u00edneas m\u00e1s generales, una clase especial de acuerdo social proyectado para lograr un consenso de opini\u00f3n racional. No obstante, el criterio para establecer la verdad cient\u00edfica no es algo pac\u00edficamente compartido por la comunidad dedicada a ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Tras la presentaci\u00f3n anterior, que ha servido para plantear una panor\u00e1mica sobre el conocimiento y la ciencia, a la vez que para establecer un contexto para lo expuesto a continuaci\u00f3n, debemos se\u00f1alar que en este art\u00edculo nos aproximaremos a tres aspectos esenciales del conocimiento cient\u00edfico, como son el apoyo log\u00edstico que cada sociedad otorga a la elaboraci\u00f3n de la ciencia, aspecto en el que hacemos especial hincapi\u00e9; la Sociolog\u00eda del conocimiento, que apuesta por conocer los condicionantes que consiguen intervenir a la hora de realizar las investigaciones de los acontecimientos sociales y que nos sirve como marco te\u00f3rico explicativo, y la elaboraci\u00f3n de los hechos cient\u00edficos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2. La importancia del contexto social<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Debemos tener presente que son los diversos tipos de sociedades generadas por los humanos los que han dado cobijo a la ciencia y a los individuos que la han llevado cabo. \u201cLos individuos nacen en una sociedad que preexiste y que, en cierto sentido, tiene caracter\u00edsticas que ellos no eligen ni pueden estar en posici\u00f3n de elegir\u201d (Chalmers: 2003, 149), por lo que \u201cla producci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico tiene lugar siempre dentro de un contexto social\u201d (Chalmers: 2003, 232)<a title=\"\" href=\"#_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. Hoy, como en tiempos pasados, no cabe hablar de conocimiento humano sin tener en cuenta el contexto social en el que el sujeto se desenvuelve (R\u00e1bade: 1995: 12), ni es posible separar a la ciencia de la sociedad (Collins, Pinch: 1996: 164), pues resulta evidente que \u201cla investigaci\u00f3n cient\u00edfica no se hace en un vac\u00edo social\u201d (Merton, 1964: 538), ya que \u201cel pensamiento necesita una realidad social\u201d (Bachelard: 1977: 140). Por eso, hay quien se\u00f1ala que el aspecto m\u00e1s tangible de la ciencia es que es una instituci\u00f3n social (Ziman: 2003: 166). As\u00ed lo es para Stephen Jay Gould (1997, 43), que entiende que la ciencia se trata de un fen\u00f3meno social y apunta que \u201cmuchos cient\u00edficos no acaban de reconocer que toda actividad mental debe efectuarse en un contexto social y que, en consecuencia, toda obra cient\u00edfica debe estar sometida a una variedad de influencias culturales (Gould: 2004, 146) y, adem\u00e1s, a\u00f1ade que \u201ccaben pocas dudas de la existencia de una correlaci\u00f3n entre posici\u00f3n econ\u00f3mica y logros acad\u00e9micos\u201d (Gould: 2004, 795). Hay quien se\u00f1ala que \u201clos cient\u00edficos activos est\u00e1n sujetos a muchos m\u00e1s prejuicios e ideas preconcebidas de lo que normalmente se cree\u201d (Raup: 1994, 208). La ciencia, como empresa humana que es, \u201cdebe someterse a un riguroso an\u00e1lisis tambi\u00e9n, igualmente, social\u201d (Sokal: 2009: 160).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Adem\u00e1s, la ciencia no se mueve en un vac\u00edo econ\u00f3mico y, mucho menos, social (Herbig: 1983, 49), pues \u201cest\u00e1 claro que ning\u00fan cient\u00edfico es una isla; el desarrollo de las ideas cient\u00edficas se lleva a cabo en un contexto social\u201d (Gonz\u00e1lez: 2009, 15). El conocimiento es, por su propia naturaleza, una empresa colectiva y acumulativa (Shiva: 2003, 27). Para corroborar estas afirmaciones sobre el cobijo social que acoge a la ciencia, debemos se\u00f1alar que, si se siguen los requisitos acad\u00e9micos exigidos para considerar las hip\u00f3tesis y leyes cient\u00edficas como ciencia, solo se pueden llevar a cabo, convenientemente, en sociedades socialmente avanzadas y, dentro de ellas, exclusivamente, por parte de una \u00e9lite privilegiada<a title=\"\" href=\"#_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Hoy se puede manifestar que, para lograr la concreci\u00f3n de una ley cient\u00edfica, se debe competir, pues \u201chay que organizar todo el proceso, lograr financiaci\u00f3n, tener infraestructura, poseer expertos en ferias cient\u00edficas, contar con el apoyo en las publicaciones existentes y adquirir poder en las universidades y centros de ense\u00f1anza\u201d (Echeverr\u00eda: 1993, 88)<a title=\"\" href=\"#_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">La conclusi\u00f3n que derivamos de lo dicho anteriormente no nos lleva a suponer que la ciencia sea, en algunos casos, \u00fanicamente una construcci\u00f3n social, sino que la ciencia, entendida modernamente, solo puede darse en determinados sistemas sociales humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">A todo lo anterior, podemos a\u00f1adir que es necesario tener siempre en cuenta la cobertura externa que ofrece cada sistema social espec\u00edfico a todo tipo de an\u00e1lisis, lo que se presenta como un <i>apoyo log\u00edstico<\/i> imprescindible. Aunque, generalmente, se haga escasa referencia en los planteamientos acad\u00e9micos, es el sistema social el que nos permite tener conocimientos variados y el que acoge a los individuos que tratan de obtenerlos. Blainey: (2007, 438) lo recuerda y lo resume se\u00f1alando que \u201ca la cabeza humana tambi\u00e9n han llegado cambios inimaginables. La vista se ha ampliado con el telescopio, el microscopio, la televisi\u00f3n, el radar, las gafas, la prensa escrita. Los o\u00eddos oyen m\u00e1s, la boca habla con m\u00e1s claridad y la voz viaja lejos a trav\u00e9s de la radio, micr\u00f3fonos, tel\u00e9fonos y m\u00fasica grabada. La creatividad del cerebro humano ha recibido ayuda y se refleja en los ordenadores\u2026 El conocimiento del cuerpo humano se ha visto ampliado por el estudio de los genes. Tambi\u00e9n la memoria del ser humano, especialmente la colectiva, se ha visto ampliada por las bibliotecas y los archivos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Los sistemas sociales humanos y los diversos componentes de sus estructuras resultan ser lo esencial si se quiere hacer ciencia. Solo, dentro de las limitaciones que estipulan estos condicionantes, los individuos pueden llevar a cabo proyectos cient\u00edficos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">La utilizaci\u00f3n de, cada vez, m\u00e1s energ\u00eda y de un perfeccionamiento t\u00e9cnico constante son un requisito necesario que ha desempe\u00f1ado un papel fundamental en la configuraci\u00f3n actual de la ciencia y la cultura. Por ejemplo, podemos se\u00f1alar, con Sagan (2007, 212), que el tipo de ciencia que \u00e9l hac\u00eda ser\u00eda totalmente impensable en otra \u00e9poca. Por su parte, Heilbroner (1996, 69-82) considera que fue, con el inicio del capitalismo, cuando apareci\u00f3 la actividad cient\u00edfica consciente, pues se necesitaba energ\u00eda para obtener conocimiento. Asimismo, para que fuera posible comenzar a comprender el funcionamiento del mundo a una escala humana m\u00e1s compleja, hubo que esperar a los ordenadores (Gribbin: 2006, 15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Una vez sentado este principio que afirma lo determinante que llegan a ser los sistemas sociales a la hora de facilitar el marco id\u00f3neo para llevar a cabo todo tipo de an\u00e1lisis cient\u00edficos, cabe preguntarse si la ciencia puede librarse totalmente de la servidumbre que generan estos condicionantes. No parece que ello sea una empresa demasiado f\u00e1cil, pues m\u00e1s de una circunstancia de partida puede ser interiorizada de tal forma por aquellos que elaboran la ciencia que lograr\u00e1 ser reconocida plenamente como objetiva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>3. La Sociolog\u00eda del conocimiento<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Una de las preocupaciones de la Sociolog\u00eda ha sido tratar de conocer y comprender el papel que los sistemas sociales han jugado y juegan a la hora de llevar a cabo estudios sobre las diversas sociedades generadas por los humanos. Se entiende que \u201cpor causas tanto internas como externas a la propia configuraci\u00f3n de la actividad cient\u00edfica, \u00e9sta se configura de forma similar a las pautas y a los valores dominantes de la m\u00e1s amplia sociedad en la que la ciencia se ubica\u201d (Fern\u00e1ndez Esquinas, Torres Albero: 2009, 663-687). No se ha ocultado que el conocimiento formado no era ajeno al entorno social donde se conceb\u00eda, por lo que se ha considerado necesario observar las diversas causas que m\u00e1s podr\u00edan influir a la hora de llevarlos a cabo. Se debe a que \u201cuna de las premisas fundamentales de la sociolog\u00eda del conocimiento indica que las relaciones sociales en las que est\u00e1 inmersa cualquier persona tienden a quedar reflejadas en sus ideas\u201d (Merton: 1990, 141), pues \u201cla sociolog\u00eda del conocimiento entiende la realidad humana como realidad construida socialmente\u201d (Berger, Luckmann: 1972, 232). Se entiende \u201cque formas sociales diversas deber\u00e1n generar conocimientos diversos\u201d (Lamo de Espinosa: 1993\/94, 21-33). Para Mannheim (1997, 2), \u201cla tesis principal de la sociolog\u00eda del conocimiento es que existen formas de pensamiento que no se pueden comprender debidamente mientras permanezcan oscuros sus or\u00edgenes sociales\u201d, \u201cporque el pensamiento humano surge y act\u00faa, no en el vac\u00edo social, sino en un ambiente social definido\u201d (Mannheim: 1997, 71), y a\u00f1ade que a la Sociolog\u00eda del conocimiento le corresponde \u201cla tarea de desentra\u00f1ar el elemento valorativo vinculado con determinados intereses y de eliminarlo como fuente de error, con el objeto de llegar a un dominio no valorativo, suprasocial, suprahist\u00f3rico de una verdad objetivamente v\u00e1lida\u201d (Mannheim: 1997, 164) y \u201cllegar a una comprensi\u00f3n sistem\u00e1tica de la relaci\u00f3n que existe entre la vida y el pensamiento\u201d (Mannheim: 1997, 269).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Sirva de referencia la menci\u00f3n a Bacon (1984, 39-40), que, ya hace cuatro siglos, se\u00f1alaba, en sus aforismos n\u00fameros 39 a 44, que hay cuatro especies de <i>\u00eddolos<\/i> que llenan el esp\u00edritu humano: los de la tribu, que se cimientan en la misma naturaleza del hombre; los de la caverna, que tienen su fundamento en la naturaleza individual; los del foro, que nacen de la reuni\u00f3n y de la sociedad de los hombres, y los del teatro, que surgen de un mundo imaginario y teatral. Dicho autor, en su aforismo 48, entiende que esto es as\u00ed porque \u201cel esp\u00edritu humano no recibe con sinceridad la luz de las cosas, sino que mezcla a ella su voluntad y sus pasiones\u201d (Bacon: 1984, 44). Concibe que, por su causa, la verdad encuentra muy dif\u00edcil hacerse paso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">La Sociolog\u00eda del conocimiento, \u201cuna de las ramas o subdisciplinas de la sociolog\u00eda de m\u00e1s compleja definici\u00f3n y delimitaci\u00f3n\u201d (Lamo de Espinosa: 1994, 69-82) y \u201cque se ocupa del an\u00e1lisis de la construcci\u00f3n social de la realidad\u201d (Berger, Luckmann: 1972, 15) ha ido abri\u00e9ndose paso, durante d\u00e9cadas, con el objetivo de conseguir que los an\u00e1lisis de los sistemas sociales humanos obtengan los mejores resultados posibles y logren estar libres de matices que puedan dificultar su carga cient\u00edfica y objetiva. \u201cSe interesa primordialmente de las relaciones entre el conocimiento y otros factores existenciales de la sociedad o de la cultura\u201d (Merton: 1964, 454) En otras palabras, la Sociolog\u00eda del conocimiento se plantea \u201cc\u00f3mo alcanzar la objetividad en las ciencias sociales\u201d (Lamo de Espinosa: 1994, 83-108). Aunque se debe se\u00f1alar que \u201cno podemos aspirar a garant\u00edas concluyentes, y as\u00ed, el conocimiento cient\u00edfico parece obligado a resignarse con la mera confianza <i>razonable<\/i>\u201d (Gonz\u00e1lez Garc\u00eda, L\u00f3pez Cerezo, Luj\u00e1n L\u00f3pez: 1996, pp. 35-52).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Hay un consenso en que \u201cla Sociolog\u00eda del conocimiento no es sino un conocimiento del conocimiento\u201d (Lamo de Espinosa: 1994, 17-46). Con ello, se pretende significar la necesidad de estudiar el entramado social que facilita elaborar todo tipo de saber y que influye en dicha elaboraci\u00f3n. Para llevarlo a cabo se considera a nuestra capacidad reflexiva como la forma de concretarlo: \u201cla reflexividad es la operaci\u00f3n que permite poner al descubierto el sujeto del conocimiento del acto de conocer\u201d (Lamo de Espinosa: 1994, 46-68) y la \u201cactitud reflexiva ha sido una constante que ha acompa\u00f1ado a la sociolog\u00eda\u201d (Torres Albero: 1994, 579-601).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Se parte de la paradoja de que el conocimiento humano resulta, al mismo tiempo, subjetivo y objetivo. De lo que se deduce que la idea de una ciencia social libre de valores se puede calificar, solamente, como un mito, pues a la objetividad se llega a trav\u00e9s de la subjetividad. Se se\u00f1ala que \u201clo que vemos o percibimos depende tanto de las impresiones sensibles como del conocimiento previo, las expectativas, los prejuicios y el estado interno general del observador\u201d (Gonz\u00e1lez Garc\u00eda, L\u00f3pez Cerezo, Luj\u00e1n L\u00f3pez: 1996, 35-52).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Esta preocupaci\u00f3n ha llevado a una serie importante de te\u00f3ricos de la realidad social a elaborar propuestas anal\u00edticas que han tratado de clarificar los m\u00e9todos y los estudios. El caudal de sus aportaciones resulta notable y de entidad manifiesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">En un apunte hist\u00f3rico, podemos referenciar que, para el marxismo, cada sociedad genera sus propios modelos de conocimiento, en correspondencia con los diferentes modos de producci\u00f3n. De lo que se deriva algo esencial, pues se se\u00f1ala que no es la conciencia la que determina el ser social, sino \u201cque el ser social determina la conciencia\u201d (Lamo de Espinosa: 1994, 17-46). Por lo que se deduce que todas las ideas est\u00e1n socialmente condicionadas y que la esencia del hombre no est\u00e1 en el individuo, sino fuera de \u00e9l. Para Marx, \u201cel hombre es un ser natural, cuya naturaleza es social, y cuya sociabilidad se manifiesta hist\u00f3ricamente en la objetivaci\u00f3n productiva de su ser\u201d (Lamo de Espinosa: 1994, 175-205). El marxismo afirma que el proletariado es el sujeto privilegiado para llevar a cabo el verdadero conocimiento social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Para Durkheim, el sujeto cognoscente es la sociedad como un todo. Seg\u00fan este soci\u00f3logo, se puede decir que \u201cla sociedad no es nada sin los individuos que la integran, pero cada uno de esos individuos es m\u00e1s un producto de la sociedad que un autor o coautor de la misma\u201d (Gonz\u00e1lez Garc\u00eda: 1994, 205-226) Luck\u00e1cs piensa que \u201cel proletariado se encuentra en la historia con la tarea de una transformaci\u00f3n consciente de la sociedad\u201d por lo que entiende que existe \u201cuna particular posici\u00f3n del proletariado respecto de la sociedad y de la historia\u201d (Lamo de Espinosa: 1994, 279-291), porque \u201cel conocimiento accesible desde el punto de vista del proletariado es el m\u00e1s elevado en el sentido objetivo\u201d (Luck\u00e1cs: 1974, 23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">La Sociolog\u00eda del conocimiento como tal dio sus primeros pasos en Alemania con la obra de Scheler, pionero y fundador de la misma. Este autor afirmaba que \u201ctodo el saber est\u00e1 condicionado sociol\u00f3gicamente\u201d (Luck\u00e1cs: 1974, 78). Para Mannheim, no hay sujeto privilegiado del conocer, sino una pluralidad de puntos de vista igualmente v\u00e1lidos. Seg\u00fan \u00e9l, \u201ces el conocimiento la variable dependiente de la situaci\u00f3n social y no a la inversa\u201d (Luck\u00e1cs: 1974, 199), pues no hay pensamiento humano \u201cque est\u00e9 inmune a las influencias de su contexto social\u201d (Luck\u00e1cs: 1974, 215). Resulta manifiesta la influencia de este autor en los inicios de la Sociolog\u00eda americana del conocimiento. Tambi\u00e9n la obra de Sch\u00fctz tiene una importancia germinal para la Sociolog\u00eda contempor\u00e1nea. Desde el an\u00e1lisis de la vida cotidiana, postula su redefinici\u00f3n de la Sociolog\u00eda del conocimiento. M\u00e1s tarde, sus seguidores Berger y Luckmann, argumentaron que \u201cla realidad se construye socialmente y que la sociolog\u00eda del conocimiento debe analizar los procesos por los cuales se produce\u201d (Gonz\u00e1lez Garc\u00eda: 1994, 293-312).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Bachelard resulta un referente hist\u00f3rico esencial en el panorama de la Sociolog\u00eda del conocimiento. Su cometido es \u201creflexionar sobre la actitud que el cient\u00edfico debe tener ante la labor que desarrolla. Pretender que eso se haga de la manera m\u00e1s correcta posible\u201d (S\u00e1nchez Trabal\u00f3n: 1995, 16). Bachelard resulta un gran defensor de la ciencia frente a la observaci\u00f3n b\u00e1sica en sus obras. Aunque valora el esp\u00edritu precient\u00edfico y el conocimiento vulgar, no considera que se pueda comparar con los resultados que obtiene la ciencia moderna. Para \u00e9l, \u201cla b\u00fasqueda prematura de lo general conduce, la mayor\u00eda de las veces, a generalidades inadecuadas\u201d (Bachelard: 1974, 67), pues el cient\u00edfico moderno tiende m\u00e1s a limitar su dominio experimental, m\u00e1s que a multiplicar los ejemplos\u201d (Bachelard: 1974, 78), se instruye sobre sistemas aislados, sobre unidades parcelarias. Asimismo, apoya la b\u00fasqueda de nuevas propuestas, proponiendo que \u201crompamos juntos con el orgullo de las certidumbres generales\u201d (Bachelard: 1974, 286). Defiende la importancia del conocimiento cient\u00edfico reflexivo frente al conocimiento sensible y las evidencias primeras, considerando que \u201ctoda objetividad debidamente verificada, desmiente el primer contacto con el objeto\u201d (Bachelard: 1973, 147), pues \u201clas primeras tomas sobre lo real no son m\u00e1s que pobres abstracciones\u201d (Bachelard: 1976, 28), pues \u201cla realidad se presenta en capas\u201d (Bachelard: 1978, 47). Para llevar a cabo correctamente la ciencia moderna es necesario se\u00f1alar la importancia de la instrumentaci\u00f3n y la experimentaci\u00f3n, \u201cporque el fen\u00f3meno ordenado es m\u00e1s rico que el fen\u00f3meno natural\u201d (Bachelard: 1978, 10), proponiendo que en el conocimiento cient\u00edfico \u201clo <i>inmediato<\/i> debe ceder paso a lo <i>construido<\/i>\u201d (Bachelard: 1978, 119). El car\u00e1cter social de la ciencia es un aspecto fundamental de la ciencia contempor\u00e1nea, pues los conocimientos y las t\u00e9cnicas solo pueden hallarse en \u201cla cultura largamente adquirida por los esfuerzos de varias generaciones\u201d (Bachelard: 1976, 273).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">La aportaci\u00f3n te\u00f3rica de Merton, principal representante de la denominada Escuela de Columbia, se considera crucial para el desarrollo de la Sociolog\u00eda del conocimiento. Este autor \u201ccentr\u00f3 su an\u00e1lisis sociol\u00f3gico en la institucionalizaci\u00f3n de la ciencia\u201d (Gonz\u00e1lez Garc\u00eda: 1994, 313-347) y \u201cel epicentro de sus escritos es la identificaci\u00f3n de los factores propios del quehacer cient\u00edfico que han permitido la configuraci\u00f3n interna de la ciencia como una instituci\u00f3n social\u201d (Berger, Luckmann: 1972, 13). Su obra resulta un referente a la hora de establecer los estudios sociales, para realizar los cuales establece cuatro normas obligatorias, com\u00fanmente conocidas como <i>CUDEOS<\/i>, definidas como <i>comunismo<\/i>, que indica que los t\u00edtulos de verdad tienen que ser sometidos a criterios interpersonales preestablecidos, que se\u00f1ala que los resultados sustantivos de la ciencia son productos de la colaboraci\u00f3n social y est\u00e1n destinados a la comunidad; <i>universalismo<\/i>, que afecta a todos y es p\u00fablico (Berger, Luckmann: 1972, 24)<a title=\"\" href=\"#_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>; <i>desinter\u00e9s<\/i>, que es un elemento institucional b\u00e1sico, y <i>escepticismo<\/i> organizado, que se interrelaciona con los otros tres (Fern\u00e1ndez Zubieta: 2009, 689-703). Plantea \u201cconsiderar la posibilidad de que los factores extracient\u00edficos podr\u00edan tener un impacto considerable sobre el conocimiento cient\u00edfico mismo y no, solamente, sobre la elecci\u00f3n de los problemas\u201d (Fern\u00e1ndez Esquinas, Torres Albero: 2009, 663-687). Para este soci\u00f3logo, la variante europea de la Sociolog\u00eda del conocimiento se dedica a desenterrar las ra\u00edces sociales del conocimiento y la variante norteamericana est\u00e1 m\u00e1s interesada por la opini\u00f3n ampliamente sustentada y trata de las masas. Se puede especificar que la sociolog\u00eda mertoniana de la ciencia suger\u00eda que la acci\u00f3n cient\u00edfica era el resultado de diversos imperativos institucionalizados que los miembros de la comunidad observaban (Merton: 1964, 544-551).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Un eslab\u00f3n significativo en esta narraci\u00f3n supone la obra de Kuhn, por sus repercusiones en el an\u00e1lisis del quehacer cient\u00edfico y \u201ccuyo trabajo ha sido de inestimable importancia en el desarrollo de la sociolog\u00eda del conocimiento\u201d (Torres Albero: 1994, 455-483). El autor tambi\u00e9n distingue entre <i>ciencia normal<\/i>, que caracteriza los per\u00edodos m\u00e1s prolongados de la actividad cient\u00edfica, b\u00e1sicamente de car\u00e1cter acumulativo, y el momento revolucionario de la ciencia, en el que se trastocan, radicalmente, los planteamientos existentes y surgen unos nuevos, fase que califica como cambio de paradigma<a title=\"\" href=\"#_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>. Para \u00e9l, un paradigma ser\u00edan las \u201crealizaciones cient\u00edficas universalmente conocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad\u201d (Merton: 1964, 438-439), y una revoluci\u00f3n cient\u00edfica estar\u00eda constituida por \u201clos episodios de desarrollo no acumulativo en que un antiguo paradigma es reemplazado por otro nuevo e incompatible\u201d (Woolgar: 1991, 96) As\u00ed, \u201cantes de Kuhn, el cambio cient\u00edfico era concebido principalmente como un proceso de progreso por acumulaci\u00f3n de hechos\u201d (Barnes: 1993\/94, 9-19). Con este desarrollo se plantea \u201cun rechazo del paradigma anterior por parte de la misma comunidad que anteriormente lo reconoc\u00eda\u201d (Kuhn: 2001, 13). Se considera que el peso de sus posturas fue influyente en el conocimiento de la ciencia, pues no hay duda de que su obra \u201creferente a las revoluciones cient\u00edficas caus\u00f3 un gran impacto en el campo de la filosof\u00eda y la historia\u201d (Kuhn: 2001, 49). As\u00ed, \u201cantes de Kuhn, el cambio cient\u00edfico era concebido principalmente como un proceso por acumulaci\u00f3n de hechos\u201d (Luj\u00e1n L\u00f3pez: 1993, 65-90). Con este desarrollo se plantea \u201cun rechazo del paradigma anterior por parte de la misma comunidad que anteriormente lo reconoc\u00eda\u201d (Torres Albero: 1994, 485-513). Se estima que el peso de sus posturas fue influyente en el conocimiento de la ciencia, pues no hay duda de que su obra \u201creferente a las revoluciones cient\u00edficas caus\u00f3 un gran impacto en el campo de la filosof\u00eda y la historia\u201d (Gonz\u00e1lez Garc\u00eda, L\u00f3pez Cerezo, Luj\u00e1n L\u00f3pez: 1996, 112-126). Se puede se\u00f1alar que un logro de Kuhn fue \u201cestablecer el car\u00e1cter hist\u00f3ricamente relativo de las verdades cient\u00edficas\u201d (Woolgar: 1991, 61).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Dentro de esta tendencia del estudio de la influencia del entorno social en el mundo de la ciencia, podemos situar el planteamiento defendido por la Escuela de Franfort y su cr\u00edtica de la ciencia como pretendida forma de racionalidad neutral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>4. G\u00e9nesis del hecho cient\u00edfico<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Asimismo, en el campo de la Sociolog\u00eda del conocimiento se puede abrir un apartado espec\u00edfico para encuadrar en \u00e9l la g\u00e9nesis del conocimiento cient\u00edfico y, por extensi\u00f3n, del hecho cient\u00edfico, que recalca que igualmente dicho conocimiento tiene un fuerte componente social. Fleck (1986, 86) se\u00f1ala que el conocer no es un proceso individual, sino que \u201cm\u00e1s bien es el resultado de una actividad social, ya que el estado de conocimiento de cada momento excede la capacidad de cada individuo\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Numerosos autores defienden la existencia de un punto de vista constructivista para entender la g\u00e9nesis del conocimiento cient\u00edfico. Seg\u00fan Gergen y Gergen (2011, 9), la construcci\u00f3n social del conocimiento ser\u00eda \u201cla creaci\u00f3n de significados mediante el trabajo colaborativo\u201d. Entienden estos autores que \u201cla idea fundamental de la construcci\u00f3n social parece bastante sencilla, pero es a la vez profunda: todo lo que consideramos real ha sido construido socialmente\u201d (Gergen, Gergen: 2011, 13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Uno de los pioneros al que debemos tener en cuenta es Fleck, que introdujo la presencia de factores subjetivos y sociol\u00f3gicos en el desarrollo cient\u00edfico. Para \u00e9l, existe \u201cdependencia de la ciencia de factores externos a ella\u201d (Fleck: 1986, 26), pues se aprecia \u201cuna condicionalidad social de todo conocer\u201d (Fleck: 1986, 85). Asimismo, plantea un riguroso an\u00e1lisis de la <i>creaci\u00f3n<\/i> de un nuevo concepto, en su caso, la s\u00edfilis, a lo largo de la historia (Fleck: 1986).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">En este campo, podemos ubicar los trabajos de investigadores como los de Bruno Latour (1992), Latour y Steve Woolgar (1995) que se centran en el mundo de la pr\u00e1ctica cient\u00edfica analizada desde dentro, especialmente la llevada a cabo dentro de los laboratorios. Latour se\u00f1ala que \u201ces muy dif\u00edcil entrar a hurtadillas en los pocos lugares en que se escriben los art\u00edculos y seguir la construcci\u00f3n en sus m\u00e1s \u00edntimos detalles\u201d (Latour: 1992, 63), y a\u00f1ade que \u201clos profanos, muy alejados de la pr\u00e1ctica cient\u00edfica y de la lenta construcci\u00f3n de los artefactos, no tenemos ni idea de la versatilidad de las alianzas que los cient\u00edficos est\u00e1n dispuestos a hacer\u201d (Latour: 1992, 125). Se especifica que \u201cen la pr\u00e1ctica de los laboratorios se genera el conocimiento cient\u00edfico de una forma muy diferente a lo que trasmiten los epistem\u00f3logos\u201d (Fern\u00e1ndez Zubieta: 2009, 689-703) dichas \u201cpr\u00e1cticas, de laboratorio y en especial, las t\u00e9cnicas de representaci\u00f3n son fundamentales para construir la existencia y la identidad de los fen\u00f3menos naturales\u201d (Iranzo Amatriain: 1993, 123-151).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Se puede hacer referencia al denominado Programa Fuerte de la Sociolog\u00eda del conocimiento, nacido en la universidad de Edimburgo y defendido principalmente por Bloor y Barnes y cuyos principales argumentos vienen definidos por sus cuatro postulados: causalidad, imparcialidad, simetr\u00eda, reflexividad (Gonz\u00e1lez Garc\u00eda, L\u00f3pez Cerezo, Luj\u00e1n L\u00f3pez: 1996, 73-91). Gonz\u00e1lez de la Fe (1993, 7-37) los resume as\u00ed: \u201c1) el de causalidad: la sociolog\u00eda del conocimiento tiene que dar explicaciones causales de las creencias sostenidas y aceptadas como cient\u00edficas en \u00e9pocas y sociedades concretas; 2) el de imparcialidad: la sociolog\u00eda del conocimiento no debe aceptar las dicotom\u00edas entre lo racional y lo irracional, lo verdadero o lo falso que se establecen en una \u00e9poca cualquiera, lo que supone que no debemos primar uno de los polos sobre el otro dado que ambos polos requieren explicaci\u00f3n; 3) el de simetr\u00eda: hemos de explicar de la misma forma, esto es, usando el mismo tipo de causas, el conocimiento que tiene \u00e9xito y se considera verdadero y racional y el que no lo tiene y se considera falso; 4) el de reflexividad: la sociolog\u00eda del conocimiento ha de poderse explicar a s\u00ed misma del mismo modo que explica otros conocimientos\u201d. Bloor \u201cse opuso a que los soci\u00f3logos quedaran excluidos cuando se trata de estudiar c\u00f3mo se produc\u00eda el conocimiento cient\u00edfico verdadero\u201d (Woolgar: 1991, 63) y entend\u00eda que \u201clas decisiones y los juicios legales no pueden ni deben basarse en la deducci\u00f3n l\u00f3gica seg\u00fan las reglas\u201d (Woolgar: 1991, 72). Observamos que los defensores del Programa Fuerte est\u00e1n cerca de sugerir que comprendemos la actividad cient\u00edfica en t\u00e9rminos de convenciones, que \u201cson formas compartidas de actuar que, en principio, podr\u00edan ser de otra manera\u201d (Bloor: 1993\/94, 67-75) y se \u201copone al punto de vista de que el conocimiento cient\u00edfico se genera como resultado de una extrapolaci\u00f3n racional efectuada a partir del conocimiento existente o de las observaciones realizadas sobre el mundo\u201d (Woolgar: 1991, 81). Ante la acusaci\u00f3n de que el Programa Fuerte peca de relativismo, Blanco Merlo (1993, 183-204) se\u00f1ala que \u201cBarnes y Bloor defienden un <i>realismo desigual<\/i> que presupone la existencia de un mundo independiente de los hombres y no afecto por lo que los hombres creen del \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>5. Conclusiones<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">En el art\u00edculo se verifica que la influencia del contexto social a la hora de elaborar la ciencia no puede ser ignorada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Para dotar de un tejido referencial a lo expuesto, hemos cre\u00eddo conveniente hacer una aproximaci\u00f3n a lo que se considera conocimiento y ciencia. Se ha constatado que la mayor\u00eda de los autores hacen distinci\u00f3n entre conocimiento, de \u00edndole m\u00e1s primaria, y ciencia, m\u00e1s elaborada y contrastada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Hemos planteado que el entramado social es esencial a la hora de elaborar ciencia. Se constata que la ciencia, entendida de forma moderna, solo puede desarrollarse en determinados sistemas sociales. Mencionamos expresamente la importancia que adquiere el apoyo log\u00edstico que cada sociedad ofrece, algo que no debe pasarse por alto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">La Sociolog\u00eda del conocimiento cuenta con un importante bagaje te\u00f3rico y de largo itinerario hist\u00f3rico que nos proporciona valiosas herramientas para analizar la importancia del contexto social en la elaboraci\u00f3n de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">El hecho cient\u00edfico en s\u00ed y su elaboraci\u00f3n tambi\u00e9n han sido objeto de an\u00e1lisis desde el punto de vista de la construcci\u00f3n social, con resultados sumamente clarificadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: 3em;\">Tras el recorrido llevado a cabo y que se sintetiza en las p\u00e1ginas anteriores, creemos que se puede entender que en cada sistema social se genera un tipo de conocimiento que le caracteriza, porque es indiscutible que el cient\u00edfico social tambi\u00e9n es parte de la sociedad que analiza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Referencias<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Agazzi, E. 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Ensayo de una filosof\u00eda del nuevo esp\u00edritu cient\u00edfico<\/i>, Amorrurtu, Buenos Aires.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Bacon, F. (1984). <i>Novum organum<\/i>, Sarpe, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Barnes, B. \u201cLa construcci\u00f3n social del conocimiento\u201d, <i>Pol\u00edtica y Sociedad<\/i>, n\u00ba 14\/15, 1993\/94, pp. 9-19.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Berger, P., Luckmann, T. (1972). <i>La construcci\u00f3n social de la realidad<\/i>, Amorrurtu, Buenos Aires.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Berm\u00fadez De Castro, J. M. (2010). <i>La evoluci\u00f3n del talento. De Atapuerca a Silicon Valley<\/i>, Debate, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Blainey, G. (2007). <i>Una brev\u00edsima historia del mundo<\/i>, Pen\u00ednsula, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Blanco, J. R. (1993). \u201cLas vitaminas del programa fuerte\u201d, <i>Revista Internacional de Sociolog\u00eda<\/i>, Tercera \u00c9poca, n\u00ba 4, enero-abril, 1993, pp. 183-204.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Bloor, D. (1993\/1994). \u201c\u00bfQu\u00e9 puede decir la sociolog\u00eda del conocimiento de 2+2=4?\u201d, <i>Pol\u00edtica y Sociedad<\/i>, n\u00ba 14\/15, 1993\/94, pp. 67-75.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Boghossian, P. (2009). <i>El miedo al conocimiento. Contra el relativismo y el constructivismo<\/i>, Alianza, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Bryson, B. (2004). <i>Una breve historia de casi todo<\/i>, RBA, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Bunge, M. (1981). <i>Materialismo y ciencia<\/i>, Ariel, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Bunge, M. (2010). <i>Las pseudociencias, \u00a1vaya timo!<\/i> Laetoli, Pamplona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Chalmers, A. (1992). <i>La ciencia y c\u00f3mo se elabora<\/i>, Siglo XXI, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Chalmers, A. (2003). <i>\u00bfQu\u00e9 es esa cosa llamada ciencia?<\/i>, Siglo XXI, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Colins, H., Pinch, T. (1996). <i>El G\u00f3lem. <\/i><i>Lo que todos deber\u00edamos saber a cerca de la ciencia<\/i>, Drakontos, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Dawkins, R. (2005). <i>El capell\u00e1n del diablo. Reflexiones sobre la esperanza, la mentira, la ciencia y el amor<\/i>, Gedisa, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Dawkins, R. (2007). <i>El espejismo de Dios<\/i>, Espasa y Calpe, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Dennett, D. (2004). <i>La evoluci\u00f3n de la libertad<\/i>, Paid\u00f3s, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Diamond, J. (1998). <i>Armas, g\u00e9rmenes y acero<\/i>, Debate, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Dunbar, R. (1999). <i>El miedo a la ciencia<\/i>, Alianza, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Echeverr\u00eda, J. (1993). \u201cEl concepto de ley cient\u00edfica\u201d, en VV. AA., pp. 44 a 45.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">El\u00edas, C. (2008). <i>La raz\u00f3n estrangulada. La crisis de la ciencia en la sociedad contempor\u00e1nea<\/i>, Debate, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Feli\u00fa, S. (2003). <i>Ciencia y verdad<\/i>, Universitat de Val\u00e8ncia, Valencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Fern\u00e1ndez, M. y Torres, C. (2009). \u201cLa ciencia como instituci\u00f3n social: cl\u00e1sicos y modernos institucionalismo en la sociolog\u00eda de la ciencia\u201d, <i>Arbor, ciencia, pensamiento y cultura<\/i>, n\u00ba 738, julio-agosto, 2009, pp. 663-687.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Fern\u00e1ndez, A. (2009). \u201cEl constructivismo social en la ciencia y la tecnolog\u00eda: las consecuencias no previstas de la ambivalencia epistemol\u00f3gica\u201d, <i>Arbor, ciencia, pensamiento y cultura<\/i>, n\u00ba 738 julio-agosto, 2009, pp. 689-703.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Feynman, R. P. (1999). <i>Qu\u00e9 significa todo esto. Reflexiones de un cient\u00edfico-ciudadano<\/i>, Drakontos, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Fleck, L. (1986). <i>La g\u00e9nesis y el desarrollo de un hecho cient\u00edfico. Introducci\u00f3n a la teor\u00eda del estilo de pensamiento y del colectivo de pensamiento<\/i>, Alianza, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Gergen, K. y Gergen, M. (2011). <i>Reflexiones sobre la construcci\u00f3n social<\/i>, Paid\u00f3s, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Gonz\u00e1lez, T. (1993). \u201cCiencia, conocimiento cient\u00edfico y sociolog\u00eda\u201d, <i>Revista Internacional de<\/i>, Tercera \u00c9poca, n\u00ba 4, enero-abril, 1993, pp. 7-37.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Gonz\u00e1lez, J. M (1994). &#8220;Max Scheler: los problemas de la Sociolog\u00eda del saber\u201d, en Lamo De Espinosa, Gonz\u00e1lez Garc\u00eda y Torres Albero (1994), pp. 293-312.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Gonz\u00e1lez, J. M\u00aa, L\u00f3pez, J. A. y Luj\u00e1n, J. L. (1996) \u201cFin de la hegemon\u00eda: la reacci\u00f3n acad\u00e9mica\u201d, en Gonz\u00e1lez Garc\u00eda, L\u00f3pez Cerezo y Luj\u00e1n L\u00f3pez, (1996). pp. 35-52.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Gonz\u00e1lez, J. M\u00aa. (1994). \u201cDurkheim y la escuela francesa\u201d, en Lamo De Espinosa, Gonz\u00e1lez Garc\u00eda y Torres Albero, (1994), pp. 205-226.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Gonz\u00e1lez, J. M\u00aa. (1994). \u201cKarl Mannheim: teor\u00eda de la ideolog\u00eda y sociolog\u00eda del conocimiento\u201d, en Lamo De Espinosa, Gonz\u00e1lez Garc\u00eda, Torres Albero, (1994), pp. 313-347.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Gonz\u00e1lez, M. I., L\u00f3pez, J. A. y Luj\u00e1n, J. L. (1996), \u201cTradici\u00f3n europea\u201d, en Marta I. 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(1995). <i>Gaston Bachelard<\/i>. (1984-1962), Del Orto, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Searle, J. R. (1997). <i>La construcci\u00f3n de la realidad social<\/i>, Paid\u00f3s, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Shermer, M. (2008). <i>Por qu\u00e9 creemos cosas raras. Pseudociencia, superstici\u00f3n y otras confusiones de nuestro tiempo,<\/i> Alba, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Shiva, V. (2003). <i>\u00bfProteger o expoliar? Los derechos de propiedad intelectual<\/i>, Eterm\u00f3n Oxfam, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Smith, M. R., Marx, L. (Eds). (1996). <i>Historia y determinismo tecnol\u00f3gico,<\/i> Alianza. Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Sokal, A. (2009). <i>M\u00e1s all\u00e1 de las imposturas intelectuales. 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(2003). <i>Regreso a la raz\u00f3n. El debate entre la racionalidad y la experiencia pr\u00e1ctica personales en el mundo contempor\u00e1neo<\/i>, Pen\u00ednsula, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">VV. AA. (1993). <i>La ciencia: estructura y desarrollo<\/i>, Trotta, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Weber, M. (1972). <i>El pol\u00edtico y el cient\u00edfico<\/i>, Alianza, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Weinberg, S. (1994, 29). <i>El sue\u00f1o de una teor\u00eda final. La b\u00fasqueda de las leyes fundamentales de la naturaleza<\/i>, Drakontos, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Woolgar, S. (1991). <i>Ciencia: abriendo la caja negra<\/i>, Anthropos, Barcelona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Wolpert, L. (1994). <i>La naturaleza no natural de la ciencia<\/i>, Acento, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\">Ziman, J. (2003). <i>\u00bfQu\u00e9 es la ciencia?<\/i>, Ceac, Barcelona.<\/p>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\"><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Respecto a este punto, resulta interesante la postura de Searle (1997, 161), que se\u00f1ala que \u201cs\u00f3lo hay conocimiento, y ciencia es un nombre que aplicamos a dominios en los que el conocimiento ha llegado a ser sistem\u00e1tico, como en la f\u00edsica o la qu\u00edmica\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> \u201cLos griegos distinguieron entre <i>doxa<\/i> (opini\u00f3n o conocimiento subjetivo e incierto) y <i>episteme<\/i> (ciencia o conocimiento objetivo y cierto\u201d (Bunge: 1981, 201), por lo que hay que distinguir \u201centre <i>episteme<\/i> y <i>doxa<\/i>, entre aut\u00e9ntico conocimiento y mera opini\u00f3n\u201d (Chalmers: 1992, 25).<\/p>\n<p>Como se ver\u00e1 a lo largo del texto, no faltan autores que con sus aportaciones nos ayudar\u00e1n a hilvanar la narraci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Seguramente, se podr\u00eda haber empezado con un concepto m\u00e1s b\u00e1sico, como es el de la <i>percepci\u00f3n<\/i> que cada ser vivo inevitablemente tiene del entorno.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> No tendremos en cuenta aquellos planteamientos que abogan por la existencia de un conocimiento de origen sobrenatural o revelado, como resulta ser el teol\u00f3gico, que se\u00f1ala \u201cque existen otras formas de conocimiento, adem\u00e1s de la cient\u00edfica, una de esas formas debe utilizarse para conocer a Dios\u201d (Dawkins: 2007, 169). Como sus planteamientos son indemostrables, no puede existir una refutaci\u00f3n de la existencia de Dios (Sagan: 1994, 146). O lo que es lo mismo, \u201cla ciencia no puede refutar la existencia de Dios\u201d (Feynman: 1999, 49). En esta l\u00ednea de opini\u00f3n, se\u00f1ala Weber (1972, 214) que la ciencia \u201cno reconoce en cuanto a ella ni el milagro ni la revelaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Un estudio general sobre el conocimiento cient\u00edfico es el llevado a cabo por S\u00e1nchez Meca (2001).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a>\u00a0 Bachelard (1976) marca una clara l\u00ednea divisoria entre el conocimiento com\u00fan y el conocimiento cient\u00edfico propio de la \u00e9poca moderna. Argumenta que se trata de dos epistemolog\u00edas incompatibles.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> Seg\u00fan Ib\u00e1\u00f1ez (1995, 33), se nos dice que el sentido com\u00fan \u201ces enga\u00f1oso, poco fiable y acr\u00edtico. Da por supuesto muchas verdades que no lo son tanto, se queda en la superficie de las cosas y toma por realidades incuestionables lo que tan s\u00f3lo son apariencias\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Dos hitos cient\u00edficos del siglo XX, como son la teor\u00eda de la relatividad y la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, plantean el hecho de que \u201cpodemos descubrir aspectos que son muy diferentes de los que esperamos cuando miramos a fondo el funcionamiento del Universo\u201d (Green: 2001, 129).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> Seg\u00fan las tesis falsacionistas defendidas por Popper, \u201cel prop\u00f3sito de la ciencia es falsar las teor\u00edas y reemplazarlas por teor\u00edas mejores, teor\u00edas que demuestren una mayor capacidad de resistir las pruebas\u201d (Chalmers: 2003, 78).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> Para Nield (2008, 252), \u201cla ciencia puede situar algunas cuestiones fuera de la duda razonable\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> Hacking (2001, 32) tambi\u00e9n se\u00f1ala que \u201clas ideas no existen en el vac\u00edo. Habitan dentro de un marco social\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> Se\u00f1ala Piketty (2015, 17) que los investigadores sociales son \u201cciudadanos como todos, pero que tienen la suerte de disponer de m\u00e1s tiempo que otros para consagrarse al estudio (y al mismo tiempo recibir un pago por ello), un privilegio considerable\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> En este sentido, Bryson (2004, 200) pone el ejemplo de que \u201cse puede decir que lo que hace falta hoy para encontrar una part\u00edcula es dinero, mucho dinero\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> Se\u00f1ala Popper (1987, 171) que \u201ces el car\u00e1cter p\u00fablico de la ciencia y de sus instituciones el que impone una disciplina mental sobre el hombre de ciencia individual y el que salvaguarda la objetividad cient\u00edfica y su tradici\u00f3n de discutir cr\u00edticamente las nuevas ideas\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> Bachelard (1973, 96) ya hab\u00eda se\u00f1alado la importancia de las revoluciones de ideas mediante la cuales se renueva la ciencia, como la era anal\u00edtica de Lavoisier o la era sincr\u00e9tica de Medeleev. Asimismo, apunta que pretende \u201ccaracterizar los conocimientos nuevos las necesarias revoluciones epistemol\u00f3gicas que implicas\u201d (Bachelard: 1976, 14).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify; text-indent: -3em;\"><a title=\"\" href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a> Seg\u00fan Hacking (2001, 105), Fleck \u201cparece haber sido el primer autor que tuvo una actitud totalmente <i>construccionista<\/i> respecto a los hechos cient\u00edficos\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DOI: https:\/\/doi.org\/10.22201\/fesc.20072236e.2016.7.13.1 Neutrality in the Sociological and Historical Analyses of the Social Human Systems Pedro D\u00edaz Miguel Doctorando de la U.N.E.D. Correo electr\u00f3nico: pedrodiazmiguel@hotmail.com Resumen En el presente art\u00edculo se considera que la ciencia es realizada dentro de determinados sistemas sociales y que estos pueden imprimir alg\u00fan matiz particular a los an\u00e1lisis. Tener presente la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1615,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-2049","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-seccion_general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2049","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2049"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2049\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4641,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2049\/revisions\/4641"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1615"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2049"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2049"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2049"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}