{"id":1183,"date":"2015-08-07T04:27:45","date_gmt":"2015-08-07T04:27:45","guid":{"rendered":"http:\/\/distancia.cuautitlan2.unam.mx\/rudics\/?p=1183"},"modified":"2024-01-22T16:28:20","modified_gmt":"2024-01-22T22:28:20","slug":"panoramica-de-las-perspectivas-analiticas-de-las-actuales-sociedades-humanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/?p=1183","title":{"rendered":"Panor\u00e1mica de las perspectivas anal\u00edticas de las actuales sociedades humanas"},"content":{"rendered":"<p>DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.22201\/fesc.20072236e.2015.6.11.3\">https:\/\/doi.org\/10.22201\/fesc.20072236e.2015.6.11.3<\/a><\/p>\n<p><b>PANORAMIC OF<\/b><b> ANALYTICAL PERSPECTIVES OF CURRENT HUMAN SOCIETIES<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pedro D\u00edaz Miguel<\/p>\n<p>Doctorando de la U.N.E.D. Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Correo electr\u00f3nico: pedrodiazmiguel@hotmail.com<\/p>\n<p><a href='https:\/\/virtual.cuautitlan.unam.mx\/rudics\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/PANORaMICA_PERSPECTIVAS.pdf' class='small-button smallblue' target=\"_blank\">PDF<\/a> <a href=\"http:\/\/distancia.cuautitlan2.unam.mx\/rudics\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/RUDICS-N\u00daM.-1-art1.pdf\"><br \/>\n<\/a><\/p>\n<p>RESUMEN<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Numerosos analistas de los sistemas sociales humanos consideran que nos hallamos en una nueva fase hist\u00f3rica, ya que, como tal, requiere un nuevo paradigma anal\u00edtico. Se entiende que en el nuevo sistema productivo y social se manifiestan actitudes que sobrepasan la anterior etapa industrial. La actual globalizaci\u00f3n ser\u00eda uno de los resultados m\u00e1s llamativos. Ante la falta de consenso en la denominaci\u00f3n de dicha \u00e9poca, diversos autores han propuesto sus calificativos y han aportados argumentos que vienen en su defensa. En el presente art\u00edculo, llevamos a cabo un recorrido por aquellos que pueden resultar m\u00e1s interesantes, tras el cual podremos obtener una panor\u00e1mica m\u00e1s completa de las propuestas anal\u00edticas de las sociedades humanas actuales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ABSTRACT<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Numerous human social systems analysts considered that we are in a new historical phase since, as such, it requires a new analytical paradigm. Means that in the new productive and social system manifested attitudes that exceed the previous industrial stage. The current globalization would be one of the most striking findings. In the absence of consensus on the name of that period, various authors have proposed their qualifiers and have provided arguments that come to his defense. In this article, we conducted a tour for those who may be most interesting, after which can get a more complete overview of the analytical proposals of current human societies.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PALABRAS CLAVE:<\/p>\n<p>Cambio de paradigma, sociedades actuales, nuevas tecnolog\u00edas, perspectivas anal\u00edticas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>KEYWORDS:<br \/>\nChange of paradigm, current societies, new technologies, analytical perspectives.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>1. INTRODUCCI\u00d3N<\/b><\/p>\n<p><b>a.<\/b><\/p>\n<p>A efectos temporales, la actual fase hist\u00f3rica humana que examinamos en este art\u00edculo coincide, en l\u00edneas generales, con lo que F. Spier (2011: 381) denomina \u201cla tercera oleada de la globalizaci\u00f3n\u201d, en la que observa algo esencial: el nacimiento y el empleo de las denominadas nuevas tecnolog\u00edas. Cronol\u00f3gicamente, abarca las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX y las primeras del siglo XXI, un per\u00edodo, a escala hist\u00f3rica, muy breve, reciente y presente.<\/p>\n<p>Se expone la existencia de esta etapa hist\u00f3rica como entidad, en un an\u00e1lisis espec\u00edfico, con diversos y llamativos motivos<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn1\">[1]<\/a>. Uno de ellos se asienta sobre un lugar com\u00fan que se ha dado numerosas veces a lo largo de la historia y que indica que, generalmente, los individuos han contemplado su \u00e9poca como especial y radicalmente diferente a la existente anteriormente<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>No cabe duda de que existe un buen n\u00famero de investigadores que reflexionan que esta vez s\u00ed estamos realmente ante unos cambios trascendentales para la humanidad. Pero, solo siendo coherentes, habr\u00e1 suficientes elementos de juicio como para corroborar dicha afirmaci\u00f3n en el futuro, cuando los analistas puedan descubrir si, realmente, ha sucedido as\u00ed, pues, vale apuntar que \u201cel tiempo puede actuar como un limpiador de ruido\u201d (Taleb, 2013: 404)<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de este argumento, existen otros motivos de mayor enjundia. A. Giddens (2000: 13) encuentra que \u201cvivimos en un per\u00edodo crucial de transici\u00f3n hist\u00f3rica\u201d. Para J. Rifkin (1996: 18), est\u00e1 claro que estamos en una \u201cnueva fase de la historia mundial\u201d. Razona que, tras la crisis del modelo anterior, que, fundamentalmente, ha buscado, en los \u00faltimos cien a\u00f1os, la sustituci\u00f3n del orden natural por un orden t\u00e9cnico, vuelve la necesidad de encontrar un equilibrio entre lo ecol\u00f3gico, lo tecnol\u00f3gico y lo cultural. Derivado de ello, surge un planteamiento integral. U. Beck (1999: 3) se\u00f1ala que, respecto a la capacidad de entender la \u00e9poca actual, se necesita <i>un cambio de paradigma<\/i> a nivel sociol\u00f3gico y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En esta etapa, se constata que la producci\u00f3n global sigue siendo de un crecimiento acelerado o exponencial. Contin\u00faa, con mucha m\u00e1s fuerza a\u00fan, el <i>consumismo<\/i> como forma esencial de vida en los pa\u00edses dominantes y, en proporcional medida, en el resto. Debido a esta din\u00e1mica, \u201ccompramos innumerables productos que en realidad no necesitamos y que hasta ayer no sab\u00edamos que exist\u00edan\u201d (Harari, 2014: 382). La obsolescencia programada se convierte ya en algo cotidiano y asumido por la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Siguiendo esta din\u00e1mica, el cultivo artificial de necesidades resulta una empresa mundial monumental, pues se cuenta, cada vez m\u00e1s, con fuerzas poderosas para fabricar deseos, como la publicidad, la televisi\u00f3n o el centro comercial (Durning, 1994: 101).<\/p>\n<p>Pese a todo lo se\u00f1alado anteriormente y al innegable optimismo que destila se aprecia que no se han superado a nivel mundial, las grandes contradicciones existentes anteriormente, en t\u00e9rminos absolutos y globales, pues, aunque una elevada cuant\u00eda de individuos ha alcanzado un nivel de vida nunca visto, hay un n\u00famero mucho mayor de personas con una calidad de vida deplorable especialmente desde un punto de vista comparativo y de posibilidades.<\/p>\n<p>En esta fase, el motivo principal que ha obligado a modificar el factor ecol\u00f3gico est\u00e1 en la necesidad de sustituir el omnipresente petr\u00f3leo como fuente de energ\u00eda b\u00e1sica. Por esta causa, la energ\u00eda nuclear ha pasado a cobrar un lugar importante como alternativa en el proceso. Otra propuesta se orienta hacia el ahorro y la diversificaci\u00f3n energ\u00e9tica, aunque este objetivo queda muy lejos de la realidad, debido a las enormes necesidades existentes. Vinculado a esta \u00faltima alternativa, ha surgido el concepto de desarrollo sostenible<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn4\">[4]<\/a>. Pero a fecha de hoy, se puede confirmar que los resultados han sido muy escasos. Se entiende que el factor tecnol\u00f3gico es y ser\u00e1 una clave en la productividad energ\u00e9tica, que deber\u00e1 apoyarse en una mejora de los rendimientos aunque, pensamos, se encuentra muy lejana la soluci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>Otra clave del per\u00edodo hist\u00f3rico actual est\u00e1 en el desarrollo de las nuevas tecnolog\u00edas, sobre todo las aplicadas al ambiente en respuesta a las incipientes demandas y valores de la sociedad denominada por D. Bell, posindustrial<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn5\">[5]<\/a>. Tambi\u00e9n hay que tener muy en cuenta otras recientes y pujantes tecnolog\u00edas, especialmente las referidas a la electr\u00f3nica, la nanotecnolog\u00eda<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn6\">[6]<\/a> y la gen\u00e9tica<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn7\">[7]<\/a>. Vinculada a ellas, una de las m\u00e1s importantes es <i>la biotecnolog\u00eda<\/i>, que ha adquirido un papel transformador en muchos aspectos de las sociedades. Para E. Mu\u00f1oz (2001: 19), \u201cse trata de la aplicaci\u00f3n del conocimiento de las ciencias de la vida con el fin de resolver problemas pr\u00e1cticos\u201d. Para una visi\u00f3n optimista como la de L. M. Silver (1998: 109), una t\u00e9cnica biotecnol\u00f3gica como la fertilizaci\u00f3n <i>in vitro<\/i> nos permite tener \u201cel futuro de nuestra especie en nuestras propias manos\u201d. En este sentido, considera que la clonaci\u00f3n de la oveja Dolly rompi\u00f3 las barreras de la tecnolog\u00eda (Silver, 1998: 131) y que \u201clas posibilidades futuras de la reprogen\u00e9tica son casi ilimitadas\u201d (Silver, 1998: 243), pero nos avisa de que \u201clas consecuencias gen\u00e9ticas de la clonaci\u00f3n pueden ser realmente extra\u00f1as\u201d (Silver, 1998: 233).<\/p>\n<p>Para no perder un marco de informaci\u00f3n global en nuestro an\u00e1lisis, esencial para comprender lo sucedido, se debe recordar que los cambios poblacionales a nivel mundial siguen un ritmo que se puede entender como desbocado. En el a\u00f1o dos mil, la poblaci\u00f3n mundial ha superado los seis mil millones de personas; quince a\u00f1os m\u00e1s tarde se ha superado la cifra de siete mil millones, de los cuales, m\u00e1s de la mitad vive ya en lugares de m\u00e1s de veinte mil habitantes.<\/p>\n<p>Otro aspecto importante que debemos referenciar es el que se\u00f1ala que las disparidades existentes entre pa\u00edses escasamente han sido mitigadas y se aprecia su presencia constantemente.<\/p>\n<p><b>b.<\/b><\/p>\n<p>Un hecho que llama la atenci\u00f3n, cuando se lleva a cabo un an\u00e1lisis de la realidad reciente de nuestros sistemas sociales, que est\u00e1 en boca de te\u00f3ricos, pol\u00edticos y poblaci\u00f3n en general, es lo que se denomina, mayoritariamente, <i>globalizaci\u00f3n<\/i><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>La extensi\u00f3n de las redes que han ido conectando las diversas sociedades ha sido una constante a lo largo de la historia, como un proceso continuo y en crecimiento acelerado. En la actual etapa, dicho proceso ha llegado a constituir un elemento b\u00e1sico \u201cdonde a consecuencia de la interconectividad, la ubicaci\u00f3n f\u00edsica importa menos que nunca\u201d (Sexton, 2012: 18). Aunque, desde la perspectiva de un an\u00e1lisis calmado, parece dudoso que la globalizaci\u00f3n pueda atender las principales necesidades de alcance mundial y priorice los intereses particulares generales<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn9\">[9]<\/a>.<b><\/b><\/p>\n<p>En un principio, el fen\u00f3meno de la globalizaci\u00f3n recoger\u00eda, esencialmente, la tendencia de los mercados y las empresas a extenderse, alcanzando una dimensi\u00f3n planetaria, que supera los l\u00edmites de los Estados nacionales<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn10\">[10]<\/a>. Con este proceso globalizador, el sistema capitalista dominante convierte el mundo a\u00fan m\u00e1s en una unidad econ\u00f3mica de intercambios. Se trata de la culminaci\u00f3n del proceso de maximizaci\u00f3n de beneficios y cuyos resultados nos afectan a todos. Como se puede apreciar, la globalizaci\u00f3n cuestiona el poder de los Estados nacionales y la independencia de sus econom\u00edas, ya que las naciones no son capaces de ser las unidades del mapa en los procesos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Tales premisas provocan una serie de injusticias y son causa de exclusi\u00f3n social, porque resulta ser un sistema asim\u00e9trico<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn11\">[11]<\/a>. En esta din\u00e1mica, cada Estado individual pierde su autonom\u00eda, y la democracia, muchas veces, queda supeditada a la decisi\u00f3n de los monopolios transnacionales y los grandes grupos financieros, pasando los objetivos empresariales a convertirse en los objetivos nacionales.<\/p>\n<p>Ante la disyuntiva presentada, hay quien se\u00f1ala que \u201cnos vemos propulsados hacia un orden global que nadie comprende del todo\u201d (Giddens, 2000: 19)<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn12\">[12]<\/a>.Tambi\u00e9n, la globalizaci\u00f3n abarca m\u00faltiples aspectos, ya que adem\u00e1s de econ\u00f3mica, es pol\u00edtica, tecnol\u00f3gica y cultural por lo que se puede se\u00f1alar que \u201cvivimos en un mundo en el que la globalizaci\u00f3n ya es un hecho\u201d (Friedman, 2010: 71). Con ella se puede expresar que estamos en presencia de un \u00fanico mundo, aunque, pensamos, cada vez m\u00e1s polarizado econ\u00f3mica y socialmente.<\/p>\n<p>La globalizaci\u00f3n ha hecho que los pa\u00edses dominantes impongan sus costumbres al resto fomentando una creciente uniformidad, con la carga negativa que ello tiene, pues, cuando una cultura muere: \u201cel mundo se convierte en un lugar m\u00e1s aburrido\u201d (Davis, 2007: 447).<\/p>\n<p>Para T. Friedman (2006: 19), actualmente \u201cla globalizaci\u00f3n ha alcanzado un grado totalmente nuevo y de orden superior\u201d, fruto del cual se plantea la cuesti\u00f3n de que <i>la Tierra se ha vuelto plana<\/i>. Con ello quiere se\u00f1alar que, gracias a una serie de fuerzas niveladoras<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn13\">[13]<\/a> que han ido convergiendo, \u201cse ha creado un terreno de juego m\u00e1s horizontal que el anterior\u201d (Friedman, 2006: 193), que llega a abarcar a casi la totalidad de la poblaci\u00f3n mundial y donde Internet hace que, \u00edntegramente, el planeta se convierta en una sola plaza de mercado. Para este autor, este aplanamiento del planeta es imparable (Friedman, 2006: 271), por lo que contempla que el mundo se encuentra en <i>la Era del Planismo<\/i>. El autor presenta sus propuestas como el fruto del desarrollo positivo del capitalismo a escala mundial, guiado por las virtudes del mercado (Friedman, 2006: 239).<\/p>\n<p>Tras haber lanzado la propuesta de la evidencia de un mundo plano \u201cen el que la conectividad se torna m\u00e1s estrecha y veloz cada d\u00eda\u201d (Friedman, 2010: 31), en sus posteriores an\u00e1lisis, T. Friedman (2010) se vuelve mucho m\u00e1s cr\u00edtico con la situaci\u00f3n mundial y plantea que la Tierra actual, adem\u00e1s de ser plana, se encuentra caliente y est\u00e1 abarrotada, por lo que necesita una revoluci\u00f3n verde para tratar de solucionar semejante problema. Razona que \u201cnuestro estilo de vida no se puede transmitir a otra generaci\u00f3n sin consecuencias catastr\u00f3ficas\u201d (Friedman, 2010: 17). Se\u00f1ala que, como vivimos en un mundo donde la globalizaci\u00f3n ya es un hecho, el objetivo com\u00fan debe ser conseguir \u201cuna globalizaci\u00f3n sostenible\u201d (Friedman, 2010: 72), pues \u201cel impacto de la globalizaci\u00f3n est\u00e1 creando una met\u00e1stasis: somos el asteroide\u201d (Friedman, 2010: 240).<\/p>\n<p>Frente a este mundo plano defendido por T. Friedman, no faltan autores que empiecen a considerar la presencia de posturas sobre la existencia de posibles frenos a la globalizaci\u00f3n y se pregunten \u201cpor qu\u00e9 el mundo est\u00e1 a punto de hacerse mucho m\u00e1s peque\u00f1o\u201d (Rubin, 2009). Ello se debe, argumenta dicho autor, a la dependencia casi total de nuestras sociedades al consumo de petr\u00f3leo y a que este est\u00e1 alcanzado precios prohibitivos (Rubin, 2009: 13), cuesti\u00f3n que puede suponer \u201cel final de nuestro modo de vida actual\u201d (Rubin, 2009: 34). Seg\u00fan se\u00f1alan numerosos analistas, las sociedades se han permitido muchos productos de fabricaci\u00f3n extranjera gracias a los bajos costes del transporte existentes hasta ahora, pero con el alza de estos costes se tender\u00e1 a la producci\u00f3n local y \u201clas fuerzas de la globalizaci\u00f3n se detendr\u00e1n\u201d (Rubin, 2009: 243).<\/p>\n<p><b>c<\/b>.<\/p>\n<p>Consideramos que es conveniente, para la comprensi\u00f3n de la din\u00e1mica de las sociedades recientes, apuntar diversos aspectos que hagan hincapi\u00e9 en cuestiones que creemos importantes, algunas de las cuales presentamos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, J. Echeverr\u00eda (1994) nos habla de la existencia, en esta \u00e9poca, de una tel\u00e9polis<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn14\">[14]<\/a> o ciudad a distancia. Con ello viene a expresar que se presenta al mundo como una \u00fanica ciudad, con la televisi\u00f3n como su centro y paradigma. Argumenta que, ahora, la imagen del producto es lo que interesa y se funda la calle, la casa y el trabajo en una sola cosa. Internet pasar\u00eda a ser una calle p\u00fablica. Tambi\u00e9n apunta que el ocio de los <i>telepolitas<\/i> se convierte en una actividad productiva por medio del telemercado (Echeverr\u00eda, 1994: 99).<\/p>\n<p>Se\u00f1ala R. Folch (2011: 21) que \u201cvivimos en un cambio de \u00e9poca, el ocaso de la civilizaci\u00f3n industrial\u201d. Pero apunta que \u201cla sociedad posindustrial no ser\u00e1 una negaci\u00f3n de la industrial\u201d (Folch, 2011: 37), pues \u201cel calificativo posindustrial quiere desmarcarse de la cultura industrial, no de la industrializaci\u00f3n\u201d (Folch, 2011: 260). Para este autor, por un lado, emerge una sociedad del conocimiento, pero, por otro, junto a ella \u201cuna sociedad de la ignorancia\u201d (Folch, 2011: 116). Asimismo, y en esta misma l\u00ednea argumentativa, considera que \u201cInternet ha tra\u00eddo m\u00e1s informaci\u00f3n, pero no m\u00e1s conocimiento\u201d (Folch, 2011: 251).<\/p>\n<p>Para A. Touraine (2005: 13), a la luz de los acontecimientos de cambios radicales en el momento hist\u00f3rico actual, existe \u201cuna necesidad de un nuevo paradigma definitorio\u201d. Para este autor, est\u00e1 claro que estamos en lo que \u201cciertas mentes preclaras llaman la sociedad de la comunicaci\u00f3n\u201d (Touraine, 2009: 13).<\/p>\n<p><b>d<\/b>.<\/p>\n<p>En el an\u00e1lisis bibliogr\u00e1fico llevado a cabo para elaborar este art\u00edculo, hemos comprobado que no existe unanimidad a la hora de denominar esta etapa hist\u00f3rica entre los cuantiosos estudiosos que la han intentado examinar. Por esta causa, exponemos a continuaci\u00f3n una serie de apartados en los que nos adentramos en los diversos calificativos por los que ha sido nombrada y de las cualidades que la acompa\u00f1an<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn15\">[15]<\/a>. Para lograrlo, nos hemos centrado en determinar aquellos que hemos encontrado m\u00e1s importantes e ilustrativos, aunque, seguramente, existan unos cuantos m\u00e1s y no dudamos que se ir\u00e1n sumando otros con el tiempo.<\/p>\n<p>Hallamos que, con esta propuesta, la metodolog\u00eda utilizada para estudiar las sociedades avanzadas tecnol\u00f3gicamente hace gran hincapi\u00e9 en las diversas perspectivas argumentativas que se han empleado para analizarlas. El amplio abanico de propuestas nos faculta para obtener diversos \u00e1ngulos de an\u00e1lisis y conocer aquellos aspectos que cada autor entiende como m\u00e1s definitorios.<\/p>\n<p><b>2. LA SOCIEDAD POSINDUSTRIAL<\/b><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn16\">[16]<\/a><\/p>\n<p>Se puede empezar este recorrido con D. Bell, uno de los pioneros en el an\u00e1lisis de esta \u00e9poca. Para su definici\u00f3n conceptual general defendi\u00f3 el t\u00e9rmino <i>sociedad posindustrial<\/i>. Su obra lo argumenta y dota de personalidad con una serie de rasgos b\u00e1sicos que la definen, como que, en el sector econ\u00f3mico, se aprecie un giro desde la industria hacia los servicios; en cuanto a la tecnolog\u00eda, piensa que la centralidad recaer\u00e1 en las nuevas industrias basadas en la ciencia; en el terreno sociol\u00f3gico, plantea que se dar\u00e1 un crecimiento de las nuevas \u00e9lites t\u00e9cnicas y surgir\u00e1 un desconocido principio de estratificaci\u00f3n (Bell: 1991). En este per\u00edodo, el conocimiento te\u00f3rico pasa a tener un car\u00e1cter central en la sociedad<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn17\">[17]<\/a>. La clase trabajadora manual entra en franco retroceso mientras que la clase trabajadora del conocimiento puede llegar a ser predominante.<\/p>\n<p>Seg\u00fan este autor, esta \u00e9poca ten\u00eda tantas caracter\u00edsticas importantes que se dot\u00f3 de entidad propia y se ubic\u00f3 en un lugar espec\u00edfico en el conjunto de la historia de los sistemas sociales humanos<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn18\">[18]<\/a>. Para D. Bell (1991: 146), con el concepto de sociedad posindutrial se se\u00f1ala uno de <i>los patrones ordenadores<\/i> para hacer m\u00e1s inteligibles los cambios complejos llevados a cabo en las estructuras sociales occidentales y, en mucho menor medida, en el resto, lo que referencia, expl\u00edcitamente, la existencia de una fuerte polarizaci\u00f3n planetaria. D. Bell (2004: 144) establece que en esta etapa, puesto que se centra en los servicios, se da un \u201cjuego entre personas\u201d en un mundo donde las modalidades m\u00e1s llamativas son el conocimiento cient\u00edfico, la educaci\u00f3n superior y la organizaci\u00f3n comunitaria. Entiende que, de su plasmaci\u00f3n, resulta un sistema social b\u00e1sicamente comunal. Adem\u00e1s, en esta sociedad posindustrial, ser\u00e1 cada vez m\u00e1s necesario tomar decisiones conscientes (Bell, 1991: 63). N. Chomski (2000: 67) argumenta que D. Bell, en sus an\u00e1lisis y propuestas, plantea que con esta \u00e9poca habr\u00eda llegado el final de las ideolog\u00edas.<\/p>\n<p>Como vemos, D. Bell presenta un extenso trabajo sobre la sociedad posindustrial, que ha tenido un car\u00e1cter seminal. En \u00e9l establece lo que ser\u00eda la consolidaci\u00f3n de lo que se ha dado en llamar la Tercera Revoluci\u00f3n Industrial<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn19\">[19]<\/a>, que viene a ser corroborada por otros autores posteriores. Hay quien encuentra que estamos inmersos una revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica, que con sus novedosas caracter\u00edsticas \u201cest\u00e1 modificando la base de la sociedad a un ritmo acelerado\u201d (P\u00e9rez Mar\u00edn, 2011:163), por lo que estamos asistiendo \u201ca una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n, como las industriales, pol\u00edticas y sociales del siglo XIX\u201d (P\u00e9rez Mar\u00edn, 2011: 172). Otros estipulan que se trata, claramente, \u201cde la tercera gran revoluci\u00f3n que ha tenido la humanidad\u201d (Borbolla Camarero, V\u00e1zquez Achotero, 2011: 140). Para D. Innerarity (2011: 243), la sociedad posindustrial de los pa\u00edses avanzados se caracteriza porque \u201clos recursos de informaci\u00f3n y conocimiento han crecido poderosamente en relaci\u00f3n con los recursos materiales y energ\u00e9ticos\u201d.<\/p>\n<p>En este apartado, puede ser incluida la propuesta de an\u00e1lisis llevada a cabo por A. Touraine, tambi\u00e9n en \u00e9poca muy temprana. Titula su obra, significativamente, <i>La sociedad post-industrial<\/i> (Touraine: 1974). A pesar de dicho t\u00edtulo, en ella no hace hincapi\u00e9 en el aspecto posindutrial de las nuevas sociedades. As\u00ed, al inicio de su an\u00e1lisis, se\u00f1ala que ante nuestros ojos se est\u00e1n formando sociedades de un nuevo tipo<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn20\">[20]<\/a>. Razona que \u201cse las denominar\u00e1 sociedades post-industriales si se pretende se\u00f1alar la distancia que las separa de las sociedades de industrializaci\u00f3n que las han precedido, y que todav\u00eda se mezclan con ellas tanto bajo su forma capitalista como bajo su forma socialista. Se las denominar\u00e1 sociedades tecnocr\u00e1ticas si se pretende designarlas seg\u00fan el poder que las domina. Se las denominar\u00e1 sociedades programadas si se intenta definirlas ante todo por la naturaleza de su modo de producci\u00f3n y de organizaci\u00f3n\u201d (Touraine, 1974: 5). A. Touraine (1974: 5) entiende que esta \u00faltima expresi\u00f3n, las sociedades programadas, es la m\u00e1s \u00fatil por ser la que indica m\u00e1s directamente la naturaleza del trabajo y de la acci\u00f3n econ\u00f3mica. Interpreta este autor que estamos asistiendo \u201cal nacimiento de un nuevo tipo de sociedad, la sociedad programada\u201d (Touraine, 1974: 232). Se\u00f1ala que dicha sociedad programada de hoy est\u00e1 dominada por el nuevo conflicto entre tecn\u00f3cratas y consumidores y en ella, \u201cel enfrentamiento de las direcciones de la empresa y de los sindicatos no est\u00e1 ya en el centro de las luchas pol\u00edticas\u201d (Touraine, 1974: 196). Considera que \u201ca medida que se desarrolla la civilizaci\u00f3n industrial, asistimos a la disoluci\u00f3n de las clases como seres sociales\u201d (Touraine, 1974: 7).<\/p>\n<p>Hay autores que no consideran que vivamos en una era postindustrial. Para H-J. Chang (2012: 113), \u201ces posible que vivamos en una sociedad postindustrial en el sentido de que la mayor\u00eda no trabajamos en f\u00e1bricas\u201d. As\u00ed que entiende que \u201clos pa\u00edses ricos de la actualidad se han vuelto sociedades postindustriales en el sentido social\u201d (Chang, 2012: 117), pero se\u00f1ala que \u201cno se han vuelto postindustriales en el sentido econ\u00f3mico\u201d (Chang, 2012: 117)<\/p>\n<p><b>3.<\/b> <b>LA ERA DEL ACCESO<\/b><\/p>\n<p>Vinculada a la denominada globalizaci\u00f3n, encontramos lo que ha designado J. Rifkin (2000) como la <i>era del acceso<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn21\"><b>[21]<\/b><\/a><\/i>. Este autor estima que, en esta \u00e9poca actual, se pasa del capitalismo industrial al capitalismo cultural. Asimismo, plantea que se transforman las relaciones humanas en relaciones comerciales, resultando de ello que todo el tiempo se convierte en tiempo comercial. Se\u00f1ala que buena parte del nuevo mercado se desarrolla en el ciberespacio y considera que Internet es la red de redes de la comunicaci\u00f3n. Con esta evoluci\u00f3n, el car\u00e1cter f\u00edsico de la econom\u00eda se reduce considerablemente. Paralelamente, establece que surge un nuevo modo de vida: vivir de prestado, con lo que quiere estipular que se pasa de la propiedad del capital f\u00edsico a su arrendamiento. A su vez y dentro de esta din\u00e1mica, el sistema de mercado de franquicias gana terreno continuamente. El resultado final es que, pr\u00e1cticamente, todo en la sociedad se puede convertir en un servicio y, concluye que, con esta tendencia, al final, se regalar\u00e1n los bienes y se cobrar\u00e1 por los servicios.<b><\/b><\/p>\n<p>Afirma que lo anterior conduce a una mercantilizaci\u00f3n de las relaciones humanas, volviendo a cada individuo cautivo de una comercializaci\u00f3n omnipresente. As\u00ed, el <i>marketing<\/i> se transforma en la estructura b\u00e1sica de la nueva econom\u00eda red. La realidad se transmuta en la hiperrealidad, en la que no existe un momento de respiro para el individuo. Cobran total relevancia las fuerzas que fabrican deseos, como la publicidad, la televisi\u00f3n o el centro comercial. Las necesidades creadas y el ocio ofertado, tras haber invadido la vida de los individuos, pasan a ser considerados como naturales.<\/p>\n<p>Argumenta que esta nueva econom\u00eda, que funciona en forma de red, se definir\u00eda por una continua desmaterializaci\u00f3n de los bienes, por lo que, a veces, habla de una <i>sociedad posindustrial<\/i> que utiliza cada vez menos materiales debido a que su econom\u00eda se asienta m\u00e1s en los servicios que en la industria. A consecuencia de ello, la producci\u00f3n no quedar\u00eda como el principal objetivo, sino que ser\u00eda la mercantilizaci\u00f3n. Pero resulta, para algunos autores, que el argumento de este planteamiento anal\u00edtico comete un grave error, pues ignora que \u201clos servicios dependen de la base industrial y de los materiales tra\u00eddos y extra\u00eddos de todo el mundo\u201d (Meadows, Meadows, Randers, 1992: 111)<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn22\">[22]<\/a>.<\/p>\n<p>J. Rifkin propone que, en esta era del <i>acceso<\/i>, se da un estilo de vida completamente prefabricado. La cultura pierde realidad y es arrastrada, inexorablemente, hacia el mercado de la comunicaci\u00f3n. Ahora, la plaza p\u00fablica tradicional es suplantada por el centro comercial. El entretenimiento sustituye a la cultura. Se crece en entornos electr\u00f3nicos simulados: la realidad pasa a ser aparentada, el ciberespacio es el nuevo espacio<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn23\">[23]<\/a>.<\/p>\n<p>J. Rifkin (2000) establece, en su argumentaci\u00f3n, un paralelismo entre la biodiversidad y la diversidad cultural. Aboga por buscar un mundo donde las dos tengan su m\u00e1xima expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para este autor, la <i>era del acceso<\/i> ser\u00eda el estadio posmoderno. Hist\u00f3ricamente, los modernos hab\u00edan introducido la imagen de progreso, que iba estrechamente unida a la propiedad privada, pero ahora surgen otras ideas, como las recogidas bajo el manto del concepto de posmodernidad, que quieren considerarse como dominantes en unas sociedades capitalistas de riqueza sin precedentes y de consumo muy alto (Anderson, 2000: 164).<\/p>\n<p>Para muchos analistas, especialmente para los te\u00f3ricos que examinan los actuales sistemas sociales humanos, la nueva brecha que divide a dichos sistemas sociales est\u00e1 ubicada entre los sectores conectados y los sectores desconectados. Adem\u00e1s, se tiene como un hecho consumado que, en el proceso global, el papel del Estado queda extremadamente disminuido.<\/p>\n<p>Esto no quiere indicar que se ignoren los grandes males de la \u00e9poca. J. Rifkin (1996: 287) nos se\u00f1ala que la visi\u00f3n materialista de la historia ha conducido a nuestras estructuras sociales a un irrefrenable nivel de consumo, llevando a la biosfera de nuestro planeta a una situaci\u00f3n de carencia de recursos, por un lado, y a una importante situaci\u00f3n de poluci\u00f3n medioambiental, por otro. La r\u00e1pida conversi\u00f3n del patrimonio natural heredado en una abundancia sin parang\u00f3n hasta ahora de bienes y servicios ha conducido a un recalentamiento del planeta, a una considerable disminuci\u00f3n de la capa de ozono, a una deforestaci\u00f3n en masa, a una ampliaci\u00f3n de las zonas des\u00e9rticas, a la completa extinci\u00f3n de ciertas especies y a la desestabilizaci\u00f3n de la biosfera.<\/p>\n<p>De forma paralela J. Rifkin, asimismo gran valedor de la definici\u00f3n de la Tercera Revoluci\u00f3n Industrial, contempla que los combustibles f\u00f3siles est\u00e1n tocando a su fin y que se ha producido una revoluci\u00f3n en la informaci\u00f3n y en las tecnolog\u00edas (Rifkin, 2011). Tambi\u00e9n anuncia (Rifkin, 1996: 117) que dicha \u201cTercera Revoluci\u00f3n Industrial fuerza una crisis econ\u00f3mica\u201d de \u00e1mbito mundial de proporciones monumentales, a causa de que millones de personas perder\u00e1n sus puestos de trabajo debido a las innovaciones tecnol\u00f3gicas, mientras que el poder adquisitivo se desplomar\u00e1.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, no cabe duda de que a la anterior Segunda Revoluci\u00f3n Industrial se le est\u00e1 acabando el tiempo y con la Tercera Revoluci\u00f3n Industrial el tiempo se convierte en una mercanc\u00eda escasa y el acceso a los servicios desbanca a la propiedad como impulso primordial comercial.<\/p>\n<p>Indica una serie de pilares esenciales para mejorar las posibilidades futuras basados en los siguientes argumentos: la existencia de una transici\u00f3n hacia las energ\u00edas renovables, la construcci\u00f3n de edificios que autofabriquen energ\u00eda <i>in situ<\/i>, el empleo de una tecnolog\u00eda de almacenaje de hidr\u00f3geno y productos semejantes y la formaci\u00f3n de una interred de energ\u00eda el\u00e9ctrica al modo de Internet, que abrir\u00e1 el camino a una transici\u00f3n hacia una flota de veh\u00edculos el\u00e9ctricos.<\/p>\n<p><b>4. LA SOCIEDAD DE LA INFORMACI\u00d3N<\/b><\/p>\n<p>Podemos calificar a M. Castells como uno de los principales autores que ha defendido la especificidad de la etapa actual de nuestras sociedades. En sus l\u00edneas maestras, la denomina como <i>la sociedad de la informaci\u00f3n<\/i><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn24\">[24]<\/a> y la defiende con un amplio <i>corpus<\/i> te\u00f3rico.<\/p>\n<p>Para M. Castells, durante el per\u00edodo hist\u00f3rico reciente, surge un nuevo paradigma tecnol\u00f3gico organizado en torno a las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n. Para una mejor comprensi\u00f3n de lo acontecido, propone cambiar el \u00e9nfasis puesto por los an\u00e1lisis en el posindustrialimo y centrarlo en el concepto informacionalismo (Castells, 2000: 258), a la vez que contempla que \u201cla modernidad tard\u00eda est\u00e1 llegando a su fin\u201d (Castells, 1998 A: 32).<\/p>\n<p>Seg\u00fan M. Castells, en la d\u00e9cada de los a\u00f1os setenta del siglo pasado, empezaron a desarrollarse los tres procesos hist\u00f3ricos determinantes que convergen para la formaci\u00f3n de la sociedad de la informaci\u00f3n: la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica, basada en Internet, la microelectr\u00f3nica y la ingenier\u00eda gen\u00e9tica, que se convertir\u00edan en los pasos previos y constituyentes de la formaci\u00f3n de una nueva econom\u00eda global y una in\u00e9dita forma de producci\u00f3n y gesti\u00f3n econ\u00f3mica (Castells, Hall, 2001: 21), lo que supondr\u00e1 un avance de gigante en la esfera de la circulaci\u00f3n del capital. Se se\u00f1ala que \u201clas nuevas tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n resultan decisivas\u201d (Castells, Hall, 2001: 23). Para \u00e9l, queda totalmente definido que, en este mundo de una econom\u00eda flexible, se ha generado un nuevo espacio industrial que ha derivado en un paradigma tecnol\u00f3gico que est\u00e1 organizado en torno a las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n. Este investigador (Castells, 1998 A: 393), se\u00f1ala que se est\u00e1n variando de significado las instituciones del sistema industrial anterior; concluye que de las consecuencias de todo este profundo proceso ha de resultar algo tan importante que podr\u00e1 ser comparado con la cl\u00e1sica revoluci\u00f3n industrial (Castells, 2000: 61).<\/p>\n<p>Constata que se ha transformado el mundo de los medios de comunicaci\u00f3n, pues el nuevo sistema cambia, radicalmente, el espacio y el tiempo implicando una dimensi\u00f3n de flujos y un tiempo intemporal. Las guerras instant\u00e1neas son un atributo de las nuevas sociedades informacionales, con hechos de insurgencia significativos como el movimiento zapatista mexicano, que, para \u00e9l, se convirti\u00f3 en la primera guerrilla informacional.<\/p>\n<p>Se trata del nacimiento de un nuevo tipo de estructura social (Castells, 2000: 44), pues se aprecia, claramente, que se ha alterado, fundamentalmente, el modo en \u201cque nacemos, vivimos, aprendemos, trabajamos, producimos, consumimos, so\u00f1amos, luchamos o morimos\u201d (Castells, 2000: 63).<\/p>\n<p>Argumenta que, con el advenimiento de esta nueva sociedad, se est\u00e1 poniendo fin al tradicional dominio patriarcal y el tipo est\u00e1ndar de familia acabar\u00e1 volvi\u00e9ndose minoritaria. Tambi\u00e9n determina que se aprecia un fomento del feminismo. Con la din\u00e1mica general, el Estado-naci\u00f3n parece haber perdido gran parte de su poder y se ve impotente a la hora de controlar la pol\u00edtica monetaria. Surge la crisis de la democracia, pues la pol\u00edtica se ha transformado en un espect\u00e1culo y un mundo de <i>marketing<\/i>.<\/p>\n<p>A\u00f1ade que se ha promovido una globalizaci\u00f3n de la delincuencia y la corrupci\u00f3n ha pasado a ser \u201cun ingrediente b\u00e1sico de la vida p\u00fablica en el mundo\u201d (Castells, 1998 A: 367). Con este proceso, nace una conexi\u00f3n perversa: la econom\u00eda criminal global, cuyo n\u00facleo es el blanqueo de dinero.<\/p>\n<p>Otros aspectos representativos que introduce M. Castells y que pueden arrojar luz sobre la nueva \u00e9poca pueden ser los que a continuaci\u00f3n se exponen. Piensa que se da una crisis del estatismo industrial. Asimismo, se ha ocasionado el sorprendente colapso de un referente mundial como la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y se\u00f1ala como una causa importante de tal derrumbe, que hab\u00eda perdido el tren de la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la informaci\u00f3n, pues \u201cel sistema no pudo dominar la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica m\u00e1s importante de la historia\u201d (Castells, 1998 B: 91). El resultado ha sido que se ha provocado un gigantesco saqueo de las antiguas estructuras sociales por parte de una determinada \u00e9lite, en su transici\u00f3n hacia el capitalismo que \u00e9l identifica como salvaje.<\/p>\n<p>Este soci\u00f3logo no oculta que el \u201cascenso del informacionalismo va unido al aumento de la desigualdad y la exclusi\u00f3n en todo el mundo\u201d (Castells, 1998 B: 95), como \u201cel apartheid tecnol\u00f3gico africano en los albores de la era de la informaci\u00f3n\u201d (Castells, 1998 B: 117) o el aumento de la desigualdad social en EE. UU., que, en esta \u00e9poca, pasa a tener la mayor poblaci\u00f3n reclusa del planeta porcentualmente. Adem\u00e1s, hay que resaltar que existe un Cuarto Mundo que \u201ces un compendio de agujeros negros de exclusi\u00f3n social\u201d (Castells, 1998 B: 191).<\/p>\n<p>Para M. Castells, Internet ejemplariza la mayor\u00eda de los aspectos de la nueva sociedad. Esta tecnolog\u00eda, como muchas otras, tiene su origen en la estructura militar de EE. UU., pues surgi\u00f3 como respuesta a que un posible ataque pudiera dejar sin comunicaci\u00f3n interna al ej\u00e9rcito. Posteriormente, dio el salto a la sociedad civil. Este autor encuentra que Internet es el resultado de la uni\u00f3n de la <i>gran ciencia<\/i> con la investigaci\u00f3n militar y la cultura de la libertad. Reconoce que esta nueva forma de informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n es \u201cuna extraordinaria aventura humana\u201d (Castells, 2001: 23). Argumenta que, si la microelectr\u00f3nica vino a transformar el mundo de la inform\u00e1tica, Internet ha venido a modificar la pr\u00e1ctica empresarial, ya que \u201cla nueva econom\u00eda tiene su motor en la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n\u201d (Castells, 2001: 118). Entiende que Internet fue creada tambi\u00e9n como un medio para lograr m\u00e1s libertad y que est\u00e1 demostrado que ha transformando muchos aspectos de la sociedad, pero que, a su vez, no se debe ocultar que, paralelamente, ha ampliado la brecha de la desigualdad entre los que no tienen Internet y los que s\u00ed.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n sint\u00e9tica que se extrae de sus an\u00e1lisis es que la Galaxia Internet es el nuevo entorno de la comunicaci\u00f3n<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn25\">[25]<\/a>.<\/p>\n<p><b>5. LA SOCIEDAD POSMODERNA<\/b><\/p>\n<p>Otro t\u00e9rmino que ha venido a calificar la \u00e9poca actual y que ha tenido un importante \u00e9xito es el de <i>posmodernidad<\/i>, expresi\u00f3n popularizada, entre otros, por J-F Lyotard, y que viene a calificar el agotamiento de la modernidad establecida en la etapa anterior, de la que se pasar\u00eda a <i>la sociedad posmoderna<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn26\"><b>[26]<\/b><\/a><\/i>. Para P. Lyon<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn27\">[27]<\/a> (2000: 19), esta \u00e9poca est\u00e1 caracterizada por un intenso consumismo y, en ella, la televisi\u00f3n pasar a ser el espejo del mundo.<\/p>\n<p>En este nuevo per\u00edodo se otorga una gran importancia a las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n. Se establece que el posindustrialismo y la era de la informaci\u00f3n est\u00e1n imbuidos de fe en el progreso tecnol\u00f3gico. Se denuncia el potencial que tienen las nuevas tecnolog\u00edas para llevar a cabo un control sobre el individuo. Tambi\u00e9n se plantea si la transformaci\u00f3n actual es de tal magnitud que \u201cdeber\u00edamos abandonar toda referencia a la antigua terminolog\u00eda\u201d (Lyon, 2000: 100).<\/p>\n<p>Se afirma que la ciudad posmoderna ofrece al espectador la \u201cmirada del turista\u201d (Lyon, 2000: 114) y que las certidumbres de la ciencia se han derribado. Para este autor, puede ser que la posmodernidad no sea m\u00e1s que la l\u00f3gica cultural del capitalismo tard\u00edo. Ve la posmodernidad como \u201cel nuevo y parad\u00f3jico paradigma cultural\u201d (Lyon, 2000: 138).<\/p>\n<p>Los posmodernos rechazan la idea de una realidad fija y cognoscible y, a su vez, sostienen que es un hecho consumado que el capitalismo liberal ha triunfado sobre sus dos principales contrincantes hist\u00f3ricos: el fascismo y el comunismo (Lyotard, 1996: 137).<\/p>\n<p>La televisi\u00f3n y el ciberespacio son los lugares donde se pasa la mayor parte del tiempo, en un \u00e1mbito simulado, cuyo resultado vendr\u00eda a suponer la concreci\u00f3n <i>del gran teatro del mundo<\/i>. Con todos estos elementos, el mundo donde se vive aparece como un gran escenario Seg\u00fan J. Ib\u00e1\u00f1ez (2002: 180), \u201cen la modernidad, los para\u00edsos estaban delante: progreso, revoluci\u00f3n. En la posmodernidad, est\u00e1n detr\u00e1s: regreso, involuci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Bajo el manto de la posmodernidad, se presentan nuevas teor\u00edas como la del caos, la de la complejidad y la de las estructuras disipativas. Se busca la cultura hiperreal del nanosegundo.<\/p>\n<p>No faltan otros autores que tambi\u00e9n encuentran que el momento hist\u00f3rico actual exige el calificativo de <i>posmodernidad<\/i>. En esta \u00e9poca posmoderna, E. Rojas (2003: 65) sit\u00faa al <i>hombre light<\/i>, que pasa por tener una vida sin valores, imbuido de hedonismo, de consumismo, de permisividad y de relatividad (Rojas, 2003: 13). Hay quien considera que en la etapa posmoderna, \u201cel trabajo es f\u00edsicamente menos agotador y m\u00e1s interesante\u201d (Skidelsky, Skidelsky, 2012: 40).<\/p>\n<p>Seg\u00fan G. Imbert (2010: 18), \u201cvivimos en la opulencia informativa\u201d, donde manda el imperialismo de la actualidad. Con ella entrar\u00edamos en la postelevisi\u00f3n, la hipervisibilidad y en el reino de lo preformativo. Considera que \u201cel sujeto posmoderno aparece como una forma a veces vac\u00eda\u201d (Imbert, 2010: 41). Es una \u00e9poca que va m\u00e1s all\u00e1 de la modernidad, por lo que puede ser calificada como <i>sobremodernidad<\/i> (Imbert, 2010: 141)<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn28\">[28]<\/a>.<\/p>\n<p>En una l\u00ednea argumentativa semejante a la seguida por la posmodernidad, otros autores, como G. Lipovetsky y J. Serroy (2010: 7) hablan de la era hipermoderna, la era de la cultura-mundo, el hiper-capitalismo, la hipertecnificaci\u00f3n, el hiperindividualismo y el hiperconsumo (Lipovetsky, Serroy, 2010: 34). Todo ello nos habla de una in\u00e9dita gran transformaci\u00f3n (Lipovetsky, Serroy, 2010: 68), donde se ha instalado una nueva cultura, la de las marcas.<\/p>\n<p>En este apartado tambi\u00e9n podemos incluir el t\u00e9rmino modernidad avanzada para calificar la \u00e9poca actual, ya que, como tal, es utilizado por algunos autores (Beck: 1998). Z. Bauman (2012: 173) a\u00f1ade que nos encontramos \u201cen plena \u00e9poca de lo que un gran n\u00famero de observadores consideran la modernidad tard\u00eda\u201d. Tambi\u00e9n B-C. Han (2012: 45) habla de que nos hallamos en \u201cla modernidad tard\u00eda\u201d, lo mismo que C. Mongardini (2007: 87).<\/p>\n<p><b>6.\u00a0 LA SOCIEDAD L\u00cdQUIDA<\/b><\/p>\n<p>El investigador social Z. Bauman presenta una perspectiva propia de la \u00e9poca presente. En sus an\u00e1lisis, hace hincapi\u00e9 en las numerosas ambig\u00fcedades de las sociedades actuales, a las que califica como <i>las sociedades l\u00edquidas<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn29\"><b>[29]<\/b><\/a><\/i>. En ellas, se pasa de las formas s\u00f3lidas de la modernidad, que no pueden mantenerse por m\u00e1s tiempo, a las formas l\u00edquidas (Bauman, 2010: 7). Indica que \u201cel mundo que denomino l\u00edquido es porque, como todos los l\u00edquidos, no se mantiene inm\u00f3vil ni conserva mucho tiempo su forma\u201d (Bauman, 2011: 9). Seg\u00fan sus planteamientos, \u201cla sociedad moderna l\u00edquida es aquella en la que las condiciones de actuaci\u00f3n de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos h\u00e1bitos y en unas rutinas determinadas\u201d (Bauman, 2012: 9). Para \u00e9l, la vida l\u00edquida moderna se presenta como \u201cla escenificaci\u00f3n cotidiana de la transitoriedad universal\u201d (Bauman, 2005: 126).<\/p>\n<p>Se\u00f1ala que esta modernidad l\u00edquida es la civilizaci\u00f3n del exceso, de lo superfluo, del residuo y de la destrucci\u00f3n de dicho residuo, lleg\u00e1ndose a la realidad de que \u201cmasas de seres humanos son vertidos en superfluos por el triunfo del capitalismo global\u201d (Bauman, 2010: 49). Plantea que, en la sociedad l\u00edquida, se da una implacable devaluaci\u00f3n del plazo largo, ya que hay que poseer lo que uno quiere sin demora<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn30\">[30]<\/a>. Encuentra que el creciente consumo no lleva \u201ca la seguridad ni a la saciedad, sino a la ansiedad\u201d (Bauman, 2009 A: 35).<\/p>\n<p>Se trata de la vida moderna avanzada o moderna l\u00edquida (Bauman, 2005: 159). Con ella surge el miedo l\u00edquido, un miedo a la incertidumbre o a la ignorancia (Bauman, 2007: 10). Parad\u00f3jicamente, nuevos peligros se descubren y se anuncian casi a diario. Estos peligros que \u201ctanto tememos trascienden nuestra capacidad para actuar\u201d (Bauman, 2007: 34). Est\u00e1 claro que \u201cen un planeta globalizado de forma poco equitativa, es imposible obtener la seguridad en un solo pa\u00eds\u201d (Bauman, 2010: 16). En estas sociedades l\u00edquidas, \u201cla vigilancia ha adquirido un estado l\u00edquido\u201d (Bauman, Lyon, 2013: 7), \u201cest\u00e1 basada en el procesamiento de la informaci\u00f3n\u201d (Bauman, Lyon, 2013: 20) y \u201cse ha difuminado especialmente en la esfera del consumo\u201d (Bauman, Lyon, 2013: 10). Entiende que \u201clos desechos son el producto b\u00e1sico y, posiblemente, m\u00e1s profuso de la sociedad moderna l\u00edquida\u201d (Bauman, 2012: 19).<\/p>\n<p>Los planteamientos defendidos por Z. Bauman nos remiten a los se\u00f1alados por M. Berman (2013) en su obra titulada, significativamente, <i>Todo lo s\u00f3lido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad<\/i>. En la primera parte del t\u00edtulo se alude a una frase del <i>Manifiesto Comunista<\/i> de C. Marx y F. Engels<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn31\">[31]<\/a>. M. Berman se refiere, en su estudio, a la \u00e9poca moderna que surgi\u00f3 tras la industrializaci\u00f3n, especialmente en los siglos XIX y XX. Con este pensamiento se aprecia \u201cla tendencia de la materia s\u00f3lida a descomponerse y desvanecerse como el hecho fundamental de la vida moderna\u201d (Berman, 2013: 248).<\/p>\n<p><b>7. LA SOCIEDAD DEL RIESGO<\/b><\/p>\n<p>Hay autores que encuentran lo m\u00e1s importante de nuestras sociedades actuales en algunos de sus efectos m\u00e1s significativos. Una propuesta que tiene predicamento es la defendida por U. Beck. Este soci\u00f3logo califica a los sistemas sociales presentes como <i>sociedades del riesgo<\/i>. Argumenta que este tipo de sociedad ser\u00eda \u201cel \u00faltimo baluarte de la tecnolog\u00eda\u201d (Bauman, 2009 A: 228). U. Beck (2006: 121) razona que \u201cla sociedad industrial se ha transformado en una sociedad del riesgo a trav\u00e9s de sus propios peligros sistem\u00e1ticamente producidos\u201d.<\/p>\n<p>Se reconoce que, para detectar las nuevas amenazas, se necesitan los \u00f3rganos sensoriales de la ciencia, y que la determinaci\u00f3n de los riesgos est\u00e1 basada en posibilidades matem\u00e1ticas (Bauman, 2009 B: 229)<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn32\">[32]<\/a>. Debe quedar claro que \u201cen la modernidad avanzada, la producci\u00f3n social de riqueza va acompa\u00f1ada por la producci\u00f3n social de riesgos\u201d (Beck, 1998: 25), con el a\u00f1adido de que el riesgo actual es global. Argumenta que \u201cno es una opci\u00f3n que se pueda elegir o rechazar, pues surge de los procesos de modernizaci\u00f3n, que son ciegos y sordos a sus propios efectos y amenazas\u201d (Beck, 1997: 19).<\/p>\n<p>Este investigador contempla, a la vez y de forma consustancial, que la sociedad del riesgo es tambi\u00e9n la sociedad de la ciencia, de los medios y de la informaci\u00f3n, aunque se\u00f1ala que \u201clas ciencias no est\u00e1n en situaci\u00f3n de reaccionar adecuadamente ante los riesgos de la civilizaci\u00f3n, ya que son parte responsable en el crecimiento de los mismos\u201d (Beck, 1998: 66). Por eso, se puede apuntar que la ciencia se ha convertido en el administrador supremo de la contaminaci\u00f3n global del hombre y de la naturaleza. A su vez y en la din\u00e1mica del proceso, la ciencia ayuda a ampliar los conocimientos sobre los fundamentos de las sociedades actuales (Beck, 2006: 175), con lo que la misma sociedad se hace reflexiva, pues se preocupa de las consecuencias no deseadas.<\/p>\n<p><b>8. LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO Y DE LA TRANSPARENCIA<\/b><\/p>\n<p>En la segunda d\u00e9cada del siglos XXI, el investigador B-C. Han ha aportado su particular visi\u00f3n sobre el hombre actual y lo ha ubicado en lo que \u00e9l denomina, por un lado, la sociedad del cansancio (2012) y, por otro, la sociedad de la transparencia (2013), con las que se ha llegado a lo que califica como <i>la agon\u00eda del Eros<\/i> (2014) y al dominio de la <i>psicopol\u00edtica<\/i> (Han, 2014 B).<\/p>\n<p>Este autor se\u00f1ala que las sociedades anteriores hab\u00edan convertido al ser humano en una \u201cm\u00e1quina de rendimiento\u201d (Han, 2012: 72), pero encuentra que \u201cla sociedad de rendimiento y actividad produce un cansancio y un agotamiento excesivos\u201d (Han, 2012: 72). Entiende que se da una \u201csobre abundancia de lo id\u00e9ntico: el exceso de positividad\u201d (Han, 2012: 19). Se aprecia c\u00f3mo \u201cse sustituye el paradigma disciplinario por el de rendimiento\u201d (Han, 2012: 27).<\/p>\n<p>Para B-C. Han, (2013: 11) \u201cla sociedad de la transparencia se manifiesta, en primer lugar, como una sociedad positiva\u201d, siendo la transparencia \u201cuna figura contrapuesta a la trascendencia\u201d (Han, 2012: 27). En esta l\u00ednea argumentativa, se\u00f1ala que \u201cel tiempo transparente es un tiempo carente de todo destino y evento\u201d (Han, 2013: 12). \u201cLa sociedad de la transparencia se convierte en un infierno de lo igual\u201d (Han, 2013: 12), \u201cno permite lagunas de informaci\u00f3n ni de visi\u00f3n\u201d (Han, 2013: 17) y \u201ces enemiga del placer\u201d (Han, 2013: 35). Concluye que \u201cla sociedad de la transparencia es una sociedad de la desconfianza y de la sospecha\u201d (Han, 2013: 92), pues \u201cla sociedad de la transparencia est\u00e1 cerca estructuralmente de la sociedad de la vigilancia\u201d (Han, 2014 A: 99).<\/p>\n<p>Anuncia B-C. Han (2014) que, en la \u00e9poca actual, se puede constatar la agon\u00eda del Eros, pues \u201cen los tiempos recientes se ha proclamado con frecuencia el final del amor\u201d (Han, 2014: 9). Llega a decir que el neoliberalismo \u201ces un orden social del que ha desaparecido por completo el Eros\u201d (Han, 2014, 43). Para \u00e9l, \u201cel Eros se manifiesta como aspiraci\u00f3n revolucionaria a una forma de vida y sociedad completamente diferente\u201d (Han, 2014: 70).<\/p>\n<p><b>9. LA SOCIEDAD TECNOL\u00d3GICAMENTE AVANZADA<\/b><\/p>\n<p>J. F. Tezanos, catedr\u00e1tico de Sociolog\u00eda de la U.N.E.D., plantea una serie de importantes an\u00e1lisis de la \u00e9poca actual en los que establece unas pautas definitorias que debemos tener en cuenta. As\u00ed, constata que existe una sensaci\u00f3n general de que nos encontramos ante una nueva \u00e9poca, \u201cun nuevo paradigma de sociedad\u201d (Tezanos, 2007: 32). Este soci\u00f3logo encuentra que la actividad industrial tradicional ya no es la referencia b\u00e1sica de los sistemas sociales actuales, pues la era de la sociedad industrial, tal como la hemos conocido, est\u00e1 tocando a su fin (Tezanos, 1997: 136). Se constata que ha surgido un nuevo modelo de sociedad posindustrial<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn33\">[33]<\/a> o, con una mejor definici\u00f3n, \u201cuna sociedad tecnol\u00f3gica avanzada\u201d (Tezanos, 1997: 22), de la que la propia sociedad posindustrial es un subtipo o una fase de transici\u00f3n.<\/p>\n<p>En este per\u00edodo, se comprueba que se ha producido una radical transformaci\u00f3n industrial, con la existencia de tres grandes revoluciones tecnol\u00f3gicas en marcha: en el campo de la microelectr\u00f3nica, en el de la microbiolog\u00eda y en el de la energ\u00eda. Se tratar\u00eda de la tercera gran transformaci\u00f3n global (Tezanos, 2009: 49), siendo las dos anteriores la revoluci\u00f3n agraria y la revoluci\u00f3n industrial. Este investigador aprecia una importante perplejidad cuando se produce un cambio de paradigma social (Tezanos, 1998: 321). Reconoce que cada nueva etapa tiene la caracter\u00edstica de que no se sabe muy bien c\u00f3mo debe ser calificada. Al no existir, hasta ahora, un \u201cconsenso para denominar el momento\u201d (Tezanos, 1998: 322), se han planteado diversos nombres, como posindustrial, posmoderna, opulenta, postradicional, superindustrial, tercera ola, industrial\/tecnol\u00f3gica, sociedad de los servicios, del ocio y de la informaci\u00f3n, entre otros. Reconoce que el elemento com\u00fan de todos estos calificativos es el tecnol\u00f3gico, por lo que concept\u00faa el momento hist\u00f3rico actual como <i>sociedad tecnol\u00f3gica avanzada<\/i>. Con ella, surge el escenario de una civilizaci\u00f3n poslaboral, \u201cen la que el trabajo ya no jugar\u00e1 el mismo papel que ten\u00eda anteriormente\u201d (Tezanos, 2001: 15) y donde la robotizaci\u00f3n ser\u00e1 una de las pautas fundamentales (Tezanos, 2001: 16).<\/p>\n<p><b>10. OTRAS OBSERVACIONES<\/b><\/p>\n<p>Pese a las bondades que se presuponen a la \u00e9poca actual, no faltan voces cr\u00edticas referentes a las l\u00edneas maestras que se definen en el modelo est\u00e1ndar de las <i>sociedades avanzadas tecnol\u00f3gicamente<\/i> (SAT).<\/p>\n<p>Se se\u00f1ala que esta era, que ha sido celebrada como un hito en la liberaci\u00f3n de la humanidad de la tiran\u00eda del trabajo, no puede ocultar que \u201cexiste un mundo de desempleo, pobreza y bajo consumo\u201d (Barnet, Cavanagh, 2005: 334). Tambi\u00e9n J. M. Naredo (2006: 56) entiende que \u201cno se da por ning\u00fan sitio la desmaterializaci\u00f3n\u201d de la que hablan y celebran los te\u00f3ricos de la sociedad posindustrial. Se puntualiza que estas \u201csociedades avanzadas tecnol\u00f3gicamente revelan serias tensiones en cuanto a la presi\u00f3n sobre los sistemas naturales\u201d, pues est\u00e1 claro que la cantidad de materiales procesados y desechados ha aumentado (Garc\u00eda, 2004: 217). En esta l\u00ednea argumental, G. Ritzer (1996: 188) indica que D. Bell <i>no sabe<\/i> que el n\u00famero de obreros de bajo nivel y de servicios est\u00e1 aumentando en las SAT, lo que nos habla de un claro auge de la precariedad social.<\/p>\n<p>Se debe ser consciente de que las consecuencias de todo el proceso no pueden ni deben quedar silenciadas, como la que se\u00f1ala que, en estas sociedades de consumo sin l\u00edmite y de deshechos por doquier, tambi\u00e9n aparece un gran n\u00famero de desperdicios humanos como efecto secundario de la construcci\u00f3n de este orden econ\u00f3mico (Bauman, 2005: 16). Se tratar\u00eda de los superfluos, los innecesarios, los que el sistema no necesita (Bauman, 2005: 24).<\/p>\n<p>Pero junto a los cr\u00edticos y sus testimonios, tambi\u00e9n existen un buen n\u00famero de autores con predicamento que defienden el nuevo modelo de sociedades humanas, se\u00f1alan sus bondades y lo presentan como una meta digna de alcanzar para el resto. Se proclama a la etapa actual como la culminaci\u00f3n de las aspiraciones del hombre.<\/p>\n<p>En este sentido, un autor representativo, por su indudable influencia a la hora de analizar las SAT, es F. Fukuyama. Sus libros tienen notoriedad y \u201csus posturas ultraconservadoras\u201d (Alonso, Arzoz, 2003: 79) van en la l\u00ednea de los neoliberales econ\u00f3micos<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn34\">[34]<\/a>.<\/p>\n<p>Este autor nos embarca en la idea de que estamos en <i>el fin de la historia <\/i>(Fukuyama, 1992; Fukuyama, 1998: 17) como resultado de una convergencia positiva entre instituciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftn35\">[35]<\/a>. En su propuesta encuentra que, en el siglo XX, las sociedades han dejado atr\u00e1s alternativas para \u00e9l negativas, como el fascismo y el comunismo, tras \u201ccrisis gemelas del autoritarismo y de la planificaci\u00f3n centralizada socialista\u201d (Fukuyama, 1992: 78) y han surgido una serie de fuerzas que empujan a las sociedades socialmente diversas hacia la creaci\u00f3n de democracias capitalistas liberales como \u00faltimo estadio del proceso hist\u00f3rico. Para \u00e9l, \u201cla l\u00f3gica de la ciencia natural moderna parece dictar una evoluci\u00f3n universal en direcci\u00f3n al capitalismo\u201d (Fukuyama, 1992: 15). Ahora, el mercado emerge como la mejor escuela de sociabilidad. Argumenta que \u201cla historia ha llegado a su fin si la forma actual de organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica es <i>completamente<\/i> satisfactoria para los seres humanos en sus caracter\u00edsticas esenciales\u201d (Fukuyama, 1992: 199), pues, \u201cel mundo democr\u00e1tico liberal moderno, en otras palabras, est\u00e1 libre de contradicciones\u201d (Fukuyama, 1992, 203).<\/p>\n<p>De lo anterior, se deriva que solamente ha quedado una alternativa de futuro: el capitalismo democr\u00e1tico liberal. Es lo que \u00e9l considera una sociedad de alto nivel de confianza. De las naciones del mundo, Jap\u00f3n ser\u00eda el pa\u00eds que mejor re\u00fane esta nueva sociedad madura y que muestra el mayor grado de sociabilidad. Para \u00e9l, la victoria de la democracia liberal resulta tan amplia que la propia historia ha llegado a su fin (Hamilton, 2006: 117). Pero, desde un punto de vista opuesto, seg\u00fan se\u00f1ala N. Chomsky (2000: 66), de una manera muy cr\u00edtica con F. Fukuyama, el <i>final de la historia<\/i> conseguido es una especie de utop\u00eda de los se\u00f1ores.<\/p>\n<p>F. Fukuyama (2000: 17), posteriormente, razona en sus obras que se ha dado una <i>gran ruptura<\/i> de los valores sociales con el advenimiento de la sociedad de la informaci\u00f3n. Con ella, se ha generado un individualismo creciente en las sociedades occidentales que ha derivado en una mayor desconfianza en las instituciones. Asimismo, a\u00f1ade que esta gran ruptura conlleva m\u00e1s delincuencia, m\u00e1s agitaci\u00f3n social, un declive de la familia parental y una manifiesta p\u00e9rdida de confianza (Fukuyama, 2000: 77). Para este autor, esta gran ruptura tiene su principal causa en pol\u00edticas gubernamentales err\u00f3neas (Fukuyama, 2000: 98).<\/p>\n<p>Siguiendo los argumentos anteriores, F. Fukuyama (2002) toma como asunto de la obra la fecha de su planteamiento sobre <i>el fin del hombre<\/i>, como si se tratara del advenimiento de un nuevo presente. En este estudio, vuelve a contemplar que los dos terrores del siglo XX han sido \u201cel nazismo y el comunismo\u201d (Fukuyama, 2002: 34). Para \u00e9l, parece ser que el capitalismo es ajeno a lo ocurrido en este siglo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n nos informa de hechos que pueden acaecer en una sociedad como la actual. Se\u00f1ala que en ella se aplican soluciones qu\u00edmicas a problemas que tienen calado social. No obstante, F. Fukuyama reflexiona que, con los planteamientos dominantes, se llegar\u00e1 a crear una sociedad post-sexual. Con la din\u00e1mica actual puede que nuestras sociedades se conviertan en gigantescos asilos de ancianos. Tambi\u00e9n nos advierte de que las posibilidades de clonaci\u00f3n humana pueden acarrear una nueva forma de eugenesia, con situaciones como la de los beb\u00e9s de dise\u00f1o.<\/p>\n<p>Posteriormente, este autor (Fukuyama, 2007) se ha mantenido cr\u00edtico con algunas posturas mantenidas por su pa\u00eds, EE. UU., en cuanto a pol\u00edtica internacional, como la invasi\u00f3n unilateral de Irak. Ante ello, propone que EE. UU. \u201cdebe ser m\u00e1s un poder blando que un poder duro\u201d (Fukuyama, 2007: 194). Se trata de que el pa\u00eds consiga sus objetivos por la atracci\u00f3n de sus valores y no mediante la coacci\u00f3n militar o econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><b>11. CONSIDERACIONES FINALES<\/b><\/p>\n<p>Tras valorar el examen llevado a cabo en los apartados anteriores, entendemos que hemos ofrecido una panor\u00e1mica de las diferentes visiones que se plantean a la hora de analizar la especificidad social de nuestra \u00e9poca. Asimismo, pensamos que este repaso nos permite observar los principales aspectos definitorios de las sociedades actuales.<\/p>\n<p>Hemos se\u00f1alado que existe una creencia general en el campo de los an\u00e1lisis sociales referentes a nuestras actuales sociedades de que nos encontramos inmersos en una etapa radicalmente diferente a la anterior. Se aprecia aceptaci\u00f3n casi un\u00e1nime de que estamos ante una \u00e9poca distinta, \u00e9poca que reclama un nuevo cambio de paradigma anal\u00edtico. Si la pasada ven\u00eda guiada por la producci\u00f3n industrial como factor determinante, se plantea que la actual ha superado dicha fase y nos hallamos en una etapa donde el sistema productivo deja de tener su base industrial y pasa a otro donde nuevos sectores productivos, nuevas tecnolog\u00edas y nuevas tendencias sociales pasan a formar el eje central de las sociedades.<\/p>\n<p>En la argumentaci\u00f3n anterior, juega un papel relevante el concepto de nuevas tecnolog\u00edas, especialmente las que giran en torno a la electr\u00f3nica, la nanotecnolog\u00eda y la biotecnolog\u00eda. Asimismo, se hace hincapi\u00e9 en la pujante globalizaci\u00f3n que viene a revelar que vivimos en un mundo interconectado a todos sus niveles: econ\u00f3mico, tecnol\u00f3gico, pol\u00edtico y social. De tal situaci\u00f3n se deriva que ha surgido un nuevo orden mundial.<\/p>\n<p>Ante cambios tan significativos y desarrollados en un espacio de tiempo limitado, los analistas han recurrido, ante la falta de consenso, a diversos calificativos de la nueva \u00e9poca. Con ellos, han tratado de destacar aquellos aspectos que han sido considerados como los m\u00e1s definitorios.<\/p>\n<p>El calificativo de la \u00e9poca actual como <i>sociedad posindustrial<\/i> fue uno de los pioneros. Con \u00e9l, se quiso se\u00f1alar la pujanza, frente al mundo productivo anterior dominado por el sector industrial, del sector servicios y la aparici\u00f3n de nuevas y diferentes tecnolog\u00edas. Los cambios derivados traer\u00edan unos nuevos conceptos culturales.<\/p>\n<p>La propuesta que define nuestra \u00e9poca como la <i>era del acceso<\/i> apunta que se est\u00e1 pasando de una fase de capitalismo industrial a otras de capitalismo cultural. En ella, la econom\u00eda se vuelve menos f\u00edsica y surge, con fuerza, el modelo de vivir de prestado, que da como resultado un estilo de vida totalmente prefabricado.<\/p>\n<p>El concepto de <i>sociedad de la informaci\u00f3n<\/i> se asienta en la existencia de un nuevo paradigma interpretativo basado en el informacionismo. Las nuevas tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n ser\u00edan el eje sobre el que giran las sociedades actuales, que pasan, con ello, a tener nuevas estructuras. En esta interpretaci\u00f3n, Internet ejemplariza los aspectos principales de la nueva sociedad.<\/p>\n<p>La calificaci\u00f3n de la sociedad actual como <i>sociedad posmoderna<\/i> trata de desmarcarse de la calificaci\u00f3n moderna anterior. En la nueva sociedad, se genera una realidad diferente, siendo la televisi\u00f3n y el ciberespacio los lugares donde se pasa la mayor parte del tiempo, con lo que la propia realidad aparece como un gran escenario.<\/p>\n<p>Hay quien denomina a la sociedad de nuestros d\u00edas <i>sociedad l\u00edquida<\/i>, que viene a significar que, en las actuales sociedades, numerosas cuestiones no conservan su estado de forma duradera. Se resalta que las maneras de actuar cambian tan r\u00e1pido que dif\u00edcilmente se pueden convertir en h\u00e1bito.<\/p>\n<p>Otros autores definen las sociedades presentes por alguno de sus aspectos m\u00e1s significativos, llegando a definirlas como <i>sociedades del riesgo<\/i>. Esta argumentaci\u00f3n se\u00f1ala que vivimos inmersos en una serie de riesgos generados por la misma sociedad, especialmente por su tecnolog\u00eda. De ello, se deriva la existencia de consecuencias no deseadas.<\/p>\n<p>Se puede referenciar tambi\u00e9n la denominaci\u00f3n de la <i>sociedad del cansancio y de la transparencia<\/i> para las formas sociales presentes. Del cansancio, porque la exigencia continua de rendimiento y de actividad provocan un agotamiento excesivo; de la transparencia, debido a que, gracias a los medios tecnol\u00f3gicos y de comunicaci\u00f3n existentes, toda experiencia vital queda expuesta al observador exterior.<\/p>\n<p>Una calificaci\u00f3n diferente emplea la definici\u00f3n de <i>sociedades tecnol\u00f3gicamente avanzadas<\/i>. Con ella, se reconoce que nos hallamos en una \u00e9poca claramente diferente a la industrial anterior, y que se caracteriza por la fuerza de nuevas y transformadoras tecnolog\u00edas; especialmente en microelectr\u00f3nica, microbiolog\u00eda y energ\u00eda.<\/p>\n<p>A las propuestas se\u00f1aladas anteriormente, al igual que a muchas de las posturas recogidas por la mayor\u00eda, no les han faltado apuntes cr\u00edticos. Son de especial relevancia aquellos que se\u00f1alan que las actuales sociedades no han alcanzado un equilibrio social dentro de ellas, no han logrado una equidad apreciable entre las existentes en el conjunto dentro del planeta ni se ha logrado evitar la asfixiante presi\u00f3n que se ejerce sobre los sistemas naturales, gracias a un exceso de producci\u00f3n, de consumo y de deshechos. No obstante, tambi\u00e9n existen planteamientos que entienden que hemos llegado a las mejores sociedades que han existido a lo largo de la historia de la humanidad, visiblemente muy dif\u00edciles de mejorar, por lo que se han convertido no solo en la mejor, sino tambi\u00e9n en la \u00fanica alternativa posible.<\/p>\n<p>Se debe esperar a que, con el tiempo, vayan surgiendo nuevas propuestas que vengan a ampliar y perfeccionar las existentes. Con su aportaci\u00f3n, se podr\u00e1 obtener una mejor comprensi\u00f3n de los r\u00e1pidos y llamativos cambios que se est\u00e1n produciendo en las actuales sociedades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/b><\/p>\n<p>Alonso, A., Arzoz, I. (2003<i>). Carta al <\/i>Homo Cibern\u00e9ticus<i>. Un manual de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Sociedad activista para el siglo XXI<\/i>. Edi. Edaf. Madrid.<\/p>\n<p>Amin, S. (1987). <i>\u00bfC\u00f3mo funciona el capitalismo? El intercambio desigual y la ley del valor<\/i>. Edi. Siglo XXI. 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Spier (2011: 397), resulta evidente que vivimos, debido a sus espec\u00edficas cualidades,\u00a0 \u201cen una \u00e9poca sin precedentes\u201d, aunque esta situaci\u00f3n se ha dado en otras fases de la historia, por ejemplo, como cuando N. Maquiavelo (1998: 134) define su tiempo como \u201cen nuestra \u00e9poca, a causa de los grandes cambios que se ha visto y se ven cada d\u00eda por encima de toda posible conjetura humana\u201d. P. Watson (2006: 857), se\u00f1ala que en el siglo XVIII \u201cla idea de que la sociedad hab\u00eda entrado en una nueva era ya gozaba de aceptaci\u00f3n general\u201d. C. Perrault, en el siglo XVII, pensaba que los recientes descubrimientos cient\u00edficos hab\u00edan llevado al mundo moderno a la perfecci\u00f3n (Watson, 2006: 867). Z. Bauman (2009: 75) apunta que, al inicio del siglo XX, \u201clos cient\u00edficos anunciaban un d\u00eda tras otro la rotura de los l\u00edmites supuestos a la sabidur\u00eda y a la potencia humana\u201d. Se consideraba que \u201cel futuro de la civilizaci\u00f3n estaba asegurado\u201d (Bauman, 2009: 75). C. Aydon (2009: 270) indica que, en los tiempos de Cop\u00e9rnico, Galileo, Kepler y Newton, \u201ctanto los artistas de la \u00e9poca como sus mecenas debieron sentir que estaban asistiendo al amanecer de una nueva \u00e9poca\u201d.<\/p>\n<p>Para D. Edgerton (2007: 30), a lo largo de la historia, \u201cla de que lo nuevo supera con creces a los m\u00e9todos m\u00e1s antiguos es una idea generalizada\u201d. Posteriormente, se\u00f1ala que, \u201cen comparaci\u00f3n con el pasado, la presente no parece una \u00e9poca de innovaciones radicales\u201d (Edgerton, 2007: 265).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref3\">[3]<\/a> H-J. Chang (2012: 56) apunta que \u201cnuestra percepci\u00f3n de los cambios tiende a considerar los m\u00e1s recientes como los m\u00e1s revolucionarios, algo que a menudo choca con la realidad\u201d, pues \u201clos seres humanos tienden a dejarse fascinar por la tecnolog\u00eda m\u00e1s nueva y m\u00e1s visible\u201d (Chang, 2012: 63).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref4\">[4]<\/a> No faltan argumentos para se\u00f1alar que esta propuesta semeja un ox\u00edmoron.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref5\">[5]<\/a> D. Bell (1991: 152) describe la etapa posindustrial como la formada por unas sociedades basadas principalmente en los servicios. En ella, lo que cuenta no es la fuerza bruta o la energ\u00eda, sino la informaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref6\">[6]<\/a> C. Aydon (2009: 469) le otorga una especial importancia, llegando a se\u00f1alar que \u201cse divisa una nueva revoluci\u00f3n industrial basada en la nanotecnolog\u00eda\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref7\">[7]<\/a> No faltan voces cr\u00edticas respecto a esta apreciaci\u00f3n que hace hincapi\u00e9 en la importancia de los avances tecnol\u00f3gicos actuales. As\u00ed, para D. Edgerton (2007: 10) \u201cel futuro tecnol\u00f3gico ha seguido avanzando como en el pasado\u201d. Este autor denuncia, en su obra <i>Innovaci\u00f3n y tradici\u00f3n. Historia de la tecnolog\u00eda moderna,<\/i> lo que \u00e9l entiende por ilusorio futurismo de la llamada era de la informaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref8\">[8]<\/a> \u201cA veces se denomina planetizaci\u00f3n\u201d (Sexton, 2012: 16).<\/p>\n<p>Para J. Estefan\u00eda (2011: 203), la historia de la humanidad es la historia de la globalizaci\u00f3n, \u201cen la que los hombres se van acercando unos\u00a0 a otros a trav\u00e9s de su econom\u00eda, cultura y costumbres\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref9\">[9]<\/a> Seg\u00fan N. N. Taleb (2013: 351), \u201cla globalizaci\u00f3n ha tenido el efecto de crear contagios a escala planetaria, como si el mundo se hubiera convertido en un recinto gigantesco con salidas muy estrechas y la gente corriera hacia ellas con unos da\u00f1os cada vez mayores\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref10\">[10]<\/a> S. Amin (1972:14) ya describ\u00eda la existencia de una sociedad caracterizada por su \u201cmovilidad internacional de mercanc\u00eda, movilidad internacional de capitales, inmovilidad del trabajo\u201d<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref11\">[11]<\/a> Z. Bauman (2007: 142) lo denomina la globalizaci\u00f3n negativa, \u201cpor su car\u00e1cter asim\u00e9trico\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref12\">[12]<\/a> Se dice <i>piense globalmente<\/i>, lo que resulta un buen consejo, pero llevarlo a cabo \u201ces una tarea dantesca\u201d (Barnet, Cavanagh, 1995: 415).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref13\">[13]<\/a> Las enumeramos, sint\u00e9ticamente, a continuaci\u00f3n para comprender mejor sus posturas: muros que se derrumban y ventanas que se abren, Netscape sale a bolsa, aplicaciones inform\u00e1ticas para el flujo del trabajo, acceso libre a los c\u00f3digos fuente, subcontrataci\u00f3n, traslado de f\u00e1bricas para abaratar costes, cadena de suministros, intromisi\u00f3n de los subcontratistas en las empresas contratantes, acceso libre a la informaci\u00f3n y tecnolog\u00edas que ampl\u00edan a los dem\u00e1s aplanadores (Friedman, 2006).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref14\">[14]<\/a> Seg\u00fan J. Echeverr\u00eda (1994: 182), tel\u00e9polis es equivalente a lo que H. M. McLuhan bautiz\u00f3 como aldea global (<i>global villaje<\/i>).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref15\">[15]<\/a> No faltan autores que denominen a esta \u00e9poca con diferentes calificativos en una misma obra, lo que vuelve a plantear la cuesti\u00f3n de que no existen criterios unificados. As\u00ed, I. Illich (1975 B) conceptuaba,\u00a0 hace varias d\u00e9cadas, la \u00e9poca presente como sociedades industriales avanzadas (1975 B: 75), sociedades superindustrializadas (1975 B: 78), sociedades altamente desarrolladas (1975 B: 192) y sociedad postindustrial (1975 B: 209).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref16\">[16]<\/a> D. Bell (1991), emplea, traducido, el adjetivo escrito as\u00ed: post-industrial. El <i>Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola<\/i> acepta el adjetivo con la graf\u00eda planteada por nosotros: posindustrial.<\/p>\n<p>Respecto al concepto de sociedad posindustrial, E. Gellner (1994: 18), que, para \u00e9l, se asimila a industrial, prefiere\u00a0 el t\u00e9rmino\u00a0 \u201csociedad\u00a0 industrial\u00a0 completamente desarrollada\u201d. A. Mattelart (2002: 53) apunta que ya \u201cen 1913, Ananda K. Coomaraswamy, oriundo de la India y formado en Inglaterra, acu\u00f1a el calificativo de <i>postindustrial<\/i>\u201d.<\/p>\n<p>A. Mattelart (2002: 85) reconoce que \u201cal optar por el calificativo de <i>postindustrial<\/i>, Bell se desmarca de las otras denominaciones en circulaci\u00f3n, especialmente de la de sociedad <i>postcapitalista<\/i>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref17\">[17]<\/a> Para E. Lamo de Espinosa (1994: 40), \u201clas sociedades postindustriales se estructuran alrededor de sus flujos de conocimiento e informaci\u00f3n\u201d. A\u00f1ade que \u201cel hombre de la sociedad postindustrial o industrial avanzada piensa y act\u00faa de modo m\u00e1s racional y cient\u00edfico\u201d (Lamo de Espinosa, 1994: 628).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref18\">[18]<\/a> E. Lamo de Espinosa (1994: 34) argumenta en apoyo de estas propuestas cuando se\u00f1ala que \u201cla revoluci\u00f3n industrial continuar\u00e1 hasta nuestros d\u00edas en que parece emerger otra revoluci\u00f3n: la postindustrial o cient\u00edfico-t\u00e9cnica\u201d. Aunque encuentra que la denominaci\u00f3n m\u00e1s acertada es la de \u201csociedades del conocimiento\u201d (Lamo de Espinosa, 1994: 40).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref19\">[19]<\/a> La apreciaci\u00f3n no resulta tan novedosa y reciente como parece, pues ya A. Gorz (1981: 144) habl\u00f3 de ella hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref20\">[20]<\/a> A. Touraine (1974: 23) se\u00f1ala que \u201cel an\u00e1lisis de una sociedad nueva supone una renovaci\u00f3n del an\u00e1lisis mismo\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref21\">[21]<\/a> El t\u00e9rmino <i>acceso<\/i> es derivado del ingl\u00e9s <i>access<\/i> y su traducci\u00f3n queda como algo explicado ambiguamente. Define la era actual capitalista y se sustenta en garantizar el empleo limitado y a corto plazo de los bienes controlados por los acreedores.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref22\">[22]<\/a> J. Mart\u00ednez Alier (2009: 201) nos advierte, en este sentido, que la \u201c<i>desmaterializaci\u00f3n<\/i> de las sociedades ricas no es m\u00e1s que un desplazamiento de las fuentes de energ\u00eda, de materiales y de sumideros\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref23\">[23]<\/a> Uno de los personajes de la novela de M. Crichton (2000: 515\/516) resume esta filosof\u00eda: \u201choy todo el mundo espera que le entretengan, y espera que le entretengan a todas horas. Las reuniones de negocios han de ser \u00e1giles\u2026Las galer\u00edas comerciales y los grandes almacenes han de cautivar\u2026Los pol\u00edticos han de tener buena imagen y decirnos lo que queremos o\u00edr. Los colegios deben procurar no aburrir\u2026Todo el mundo debe divertirse\u2026Esta es la realidad intelectual de la sociedad occidental a finales del siglo\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref24\">[24]<\/a> Seg\u00fan M. Castells (1998 B: 266), \u201cel concepto de sociedad de la informaci\u00f3n es una invenci\u00f3n japonesa importada a Occidente en 1978 y propuesta, en 1963, por T. Umesao\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref25\">[25]<\/a> Hay autores que lo ven desde otra perspectiva. As\u00ed, H-J. Chang (2012: 209) se\u00f1ala que \u201cla econom\u00eda del conocimiento no tiene nada de nuevo; siempre hemos vivido en ella\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref26\">[26]<\/a> Para A. Mattelart (2002: 102), \u201cF. Lyotard eleva el t\u00e9rmino <i>sociedad posmoderna<\/i> a la dignidad de concepto filos\u00f3fico\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref27\">[27]<\/a> Este autor (Lyon, 2000: 76) enumera la pl\u00e9tora de nombres que ha encontrado para definir esta \u00e9poca: sociedad del riesgo, de la informaci\u00f3n, posindustrial, comunicativa, segunda edad media, modernidad tard\u00eda, supermodernidad, posmodernidad y posindustrialismo. Como podemos apreciar, no parece f\u00e1cil hallar un calificativo consensuado.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref28\">[28]<\/a> G. Imbert (2010: 10) califica a la sociedad actual como \u201cla sociedad informe: que ha perdido el sentido de los l\u00edmites, la conciencia de los fines y se vuelca en los imaginarios\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref29\">[29]<\/a> Es interesante referenciar que el soci\u00f3logo J. Ib\u00e1\u00f1ez (2002: 48) advirti\u00f3, hace tiempo, que \u201cel capitalismo se propone la reducci\u00f3n al estado fluido de todos los materiales s\u00f3lidos\u201d. Y va m\u00e1s all\u00e1 cuando a\u00f1ade que \u201cel capitalismo de consumo consume: esto es, lo reduce todo al estado gaseoso\u201d (Ib\u00e1\u00f1ez, 2002: 60).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref30\">[30]<\/a> Se\u00f1ala C. Rendueles (2013: 181), \u201cla modernidad l\u00edquida es un entorno extremadamente hostil para quienes aspiran a desarrollar una identidad s\u00f3lida\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref31\">[31]<\/a> Se\u00f1alan estos autores que todo lo que la burgues\u00eda construye, es construido para ser destruido, de ah\u00ed que todo lo s\u00f3lido se desvanezca en el aire (Berman, 2013: 95).<\/p>\n<p>En la traducci\u00f3n de <i>El Manifiesto Comunista<\/i> de la Editorial Akal, el texto no aparece de esta forma, sino que se\u00f1ala que \u201ctodas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas; las nuevas se hacen viejas antes de haber podido osificarse. Todo lo\u00a0 estamental y estancado se esfuma. Todo lo sagrado es profanado\u201d (Marx, Engels, 1997: 26).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref32\">[32]<\/a> Para C. Mongardini (2007: 86), \u201clo importante no son los riegos, sino el miedo que producen y difunden\u201d, pues, seguramente, la gran importancia que se otorga a los riesgos potenciales de nuestras actuales sociedades tenga algo que ver con lo mucho que se puede perder.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref33\">[33]<\/a> Como ya hemos se\u00f1alado, este t\u00e9rmino fue consolidado por D. Bell, pero J. F. Tezanos (2007: 59) reflexiona que se trata de una calificaci\u00f3n poco espec\u00edfica.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref34\">[34]<\/a> Cuenta con apoyos en sus argumentaciones. As\u00ed, para J. Moster\u00edn (2008: 49), \u201cel fracaso de las alternativas a la democracia liberal la han dejado como el \u00fanico modelo pol\u00edtico aceptable\u201d y a\u00f1ade \u201cque s\u00f3lo la democracia liberal y el mercado libre han tenido prestigio frente al resto\u201d (Moster\u00edn, 2008: 69).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/F:\/RUDICS\/ART.1Persp.Soc.%20H..doc#_ftnref35\">[35]<\/a> Siguiendo una l\u00ednea argumentativa semejante, J. Rifkin (2011: 195) se\u00f1ala que \u201cla ideolog\u00eda est\u00e1 en v\u00edas de desaparici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DOI: https:\/\/doi.org\/10.22201\/fesc.20072236e.2015.6.11.3 PANORAMIC OF ANALYTICAL PERSPECTIVES OF CURRENT HUMAN SOCIETIES &nbsp; Pedro D\u00edaz Miguel Doctorando de la U.N.E.D. Espa\u00f1a. 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